Papa: con la Puerta Santa del Jubileo no se cierra el corazón misericordioso de Dios, no cerremos el corazón

En la audiencia general, antes de la clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, en la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, el Papa Francisco deseó a los peregrinos de tantas partes del mundo, que estos últimos días jubilares sean tiempo de gracia y de renovación espiritual, invocando sobre todos la alegría y la paz del Señor Jesús.

Con el lema jubilar, el Obispo de Roma reiteró su exhortación a que cada uno recuerde «cuán importante es ser Misericordiosos como el Padre y que el amor hacia nuestros hermanos nos hace más humanos y más cristianos»:

«Queridos hermanos y hermanas, dentro de pocos días se cerrará la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia. Sin embargo,  no se cierra el corazón misericordioso de Dios, no se apaga su ternura para con nosotros pecadores, no cesan de brotar los ríos de su gracia. Del mismo modo, nunca se pueden cerrar nuestros corazones y no podemos dejar de cumplir nuestras obras de misericordia hacia los necesitados. Que la experiencia de la misericordia de Dios, que hemos vivido en este Año jubilar permanezca en ustedes como inspiración de la caridad hacia el prójimo

¡Que los acompañe la bendición del Señor!»

Estamos llamados a llevar la alegría del Evangelio de Jesús testimoniando su misericordia a toda la humanidad, recordó el Papa una vez más:

«Queridos amigos

En esta última semana del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Jesús nos llama a llevar la alegría y la consolación del Evangelio a todos los hombres, como auténticos testimonios suyos misericordiosos.

Al concluir este Año Jubilar, los invito a no cerrar las puertas de la misericordia de su corazón, sino a ser cada vez más pacientes, humildes y sencillos en la acogida de sus hermanos y hermanas».

Como había hecho en la víspera de su audiencia general, el Santo Padre renovó su saludo y bendición a los peregrinos neerlandeses:

«Saludo con afecto a los fieles provenientes de los Países Bajos, que participan en esta audiencia, en ocasión de la peregrinación jubilar de las Diócesis holandesas, acompañados de sus Obispos.

El Año Santo que termina ha sido un momento propicio para redescubrir la importancia de la misericordia de Dios en la vida cristiana.

Conquistados por Jesucristo seamos siempre mensajeros del amor de Dios en el mundo, practicando las obras de misericordia corporales y espirituales.

¡Que el Señor los bendiga a ustedes y a sus seres queridos!

En sus palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, el Papa recordó la importancia de la oración por los difuntos y rezó en particular por las víctimas del reciente terremoto en Italia:

«En el mes de noviembre, la liturgia nos invita a la oración por los difuntos. No olvidemos a cuantos nos han querido y que nos han precedido en la fe, así como a aquellos que nadie recuerda: el sufragio en la Celebración Eucarística es la mejor ayuda espiritual que podemos ofrecer a sus almas.

Recordemos con especial afecto a las víctimas del reciente terremoto en el Centro de Italia: oremos por ellas y por sus familiares y sigamos siendo solidarios con cuantos han sufrido daños»