Una campaña para ayudar a los sacerdotes. La han titulado “Que ninguna vocación se pierda”

CARF
La imagen puede contener: texto que dice "En los momentos más importantes de tu vida siempre ha habido un sacerdote En lo bueno En lo malo Bautizo comunión Enfermedad Boda -Muerte ¿Nos ayudas a seguir formando sacerdotes para evitar que esto cambie? www.queningunavocacionsepierda.org CARF Centro.AcademicoRomanoFundacion"

¿Te imaginas un mundo sin sacerdotes?

Es difícil imaginar un mundo completo sin sacerdotes, pero si sabemos lo que sucede en tantísimos lugares donde los sacerdotes no están, sencillamente  no hay eucaristía, ni perdón sacramental de los pecados, ni los enfermos reciben la fuerza y la gracia de la Unción, ni podemos vivir los momentos felices de bautizo, comunión o boda por falta de sacramentos. 

¿Por qué se pierden las vocaciones?

La mayoría de las vocaciones nacen hoy en países del África o de América, pero la falta de medios materiales hace que muchas no lleguen siquiera a los seminarios. Compromete pensar que detrás de cada vocación sacerdotal, hay otra llamada del Señor a cada uno de nosotros, los cristianos, pidiendo el esfuerzo personal, que asegure los medios para su formación.

Y tú, ¿qué puedes hacer para evitarlo?

Cada año más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayudas al estudio para sus candidatos, que necesitan de personas generosas que les ayuden a completar su formación eclesiástica. En esta campaña necesitamos 2.400 donantes de 150 €, para que el próximo curso puedan estudiar 20 seminaristas más. (ver coste de una beca anual)

¿Qué hace CARF?

En CARF creemos que es posible mejorar la vida cotidiana de las personas a través de la formación integral de jóvenes con vocación, que ayuden a servir desde el sacerdocio, defendiendo la paz y la dignidad. Trabajamos para que cuando regresen a sus diócesis puedan transmitir, a través del ejercicio de su ministerio, toda la luz, ciencia y doctrina recibida.

Por esta razón CARF contribuye económicamente, para que sacerdotes y seminaristas de todo el mundo reciban una sólida preparación tanto teológica como humana.

¡Me llaman madre! Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Si no hubiera sacerdotes, no tendríamos los sacramentos. ¡Qué no se pierda ninguna vocación por falta de recursos!

— Margarita, 87 años, ha becado a dos sacerdotes de Kenia.