Peyo un caballo muy peculiar: médico y enfermero

Peyo es un caballo francés con el extraordinario poder de detectar enfermedades como el cáncer o el Alzheimer. En el hospital, visita y cuida a los pacientes

Peyo, es un caballo de 14 años que su propietario, Hassen Bouchakour, empleaba en espectáculos de doma. Era distante y reacio al contacto de seres humanos. Sin embargo, Bouchakour descubrió algo sorprendente: Peyo tiene la capacidad para acercarse y detectar a personas enfermas de cáncer, Alzheimer y otras patologías. Este año, además, Peyo es noticia por ser protagonista de una foto excepcional.

La asombrosa habilidad de Peyo no solo sirve para diagnosticar enfermedades que aún no han dado la cara. También se ha comprobado que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los enfermos de un hospital. Incluso, en algunos casos, se ha podido reducir la medicación a los enfermos.

Entra en la habitación del enfermo

Peyo está en Francia. Ya se le conoce como «el doctor Peyo». Concretamente «trabaja» en el hospital de Calais y otros cuatro centros hospitalarios en Dijon, El Havre, Niza, Antibes. El personal conoce al caballo, que entra en el edificio, sube al ascensor y decide en qué habitación entra.

Así como en la doma era reticente al contacto con humanos, ahora todo es diferente. Se muestra cercano y cariñoso con los enfermos, y les lame las zonas donde el paciente tiene la lesión. «Es un caballo que tiene un comportamiento diferente ante personas frágiles«, explica Bouchakour.

Los pacientes mejoran con él

La equinoterapia se viene utilizando desde hace muchos años como terapia. Pero el don de Peyo (pronunciado «peyó») para detectar enfermedades y su capacidad para ser parte del tratamiento en enfermos hospitalizados hacen que esté siendo estudiado científicamente por expertos en cuidados paliativos, geriatría y pediatría. En Calais participa en sesiones de terapia asistida de la Unidad de Cuidados Paliativos Séléne.

La visita de Peyo es un punto positivo en el día a día de los enfermos de estos hospitales franceses, mientras que abre horizontes esperanzadores para la medicina.

Hassen Bouchakour está extremadamente satisfecho con el cambio de tareas que le propició su caballo. Él tiene 31 años y lleva 7 años adiestrando a este semental. Peyo está adiestrado de forma que nunca hace sus necesidades en el hospital y se provee de tratamiento antiparasitario cada vez que acude a una visita.

Para los enfermos, Peyo procura compañía, rebaja la sensación de soledad y alivia el dolor psíquico y físico.

Peyo en el World Press Photo

Una imagen de Peyo tomada por el fotógrafo Jeremy Lempin y titulada “Doctor Peyo and Mister Hassen” fue nominada este año para el World Press Photoen la categoría de Asuntos Contemporáneos. Es la que encabeza este artículo.

Hace tiempo que Peyo trabaja:

HORSE HOSPITAL
Desde hace varios meses, la residencia médica para ancianos Les Vergers de la Chartreuse (en Dijon) vive un proyecto bastante especial. Peyo, un semental de 500 kilos, visita regularmente a los pacientes en el establecimiento. Una singular experiencia terapéutica.

En el año 2014, acompañado por su adiestrador Hassen Bouchakour, Peyo estaba acostumbrado a cruzar el umbral de la residencia médica para ancianos dependientes Les Vergers de la Chartreuse. Pasea por los pasillos y visita a los residentes, a veces incluso en las mismas habitaciones si se trata de visitar a una persona postrada en cama. Según su maestro, Peyo está “dotado de una sensibilidad increíble”. En un reportaje emitido en France 3 Bourgogne, un miembro del personal del establecimiento explica que el equino aporta un gran bienestar a las personas mayores. Lejos de asustarse por su cuerpo robusto, los ancianos parecen encantados y recuperan la sonrisa. Peyo quizás hace resurgir recuerdos muy íntimos de los que el propio personal no tenía conocimiento. Pierre, un residente, parece muy contento por la aparición del caballo, al que llama cariñosamente “el semental sublime”. “Pienso en él todo el tiempo”, confiesa al adiestrador, mientras le dedica caricias al caballo.

Hassen Bouchakour, jinete y adiestrador profesional, apasionado de los animales y los espectáculos, conoció a Peyo mientras buscaba un caballo para recorrer el mundo con él para su trabajo. Su relación comenzó de forma caótica y fue solo después de un año y medio que empezó a haber química entre ellos. Cuando el entrenador se dio cuenta de la inusual aptitud del caballo para acercarse a los más frágiles, quiso ir más lejos. Hoy en día, la pareja continúa con espectáculos y competiciones recorriendo Francia y el mundo. Y gracias a la asociación ‘Les sabots du cœur’, los dos compañeros también estan en contacto con ancianos y enfermos a través de visitas a varios establecimientos en Francia.