World Central Kitchen y el Chel José Andrés acuden a Canarias para ofrecer comidas a los equipos de emergencia que trabajan en el volcán de La Palma

El chef José Andrés y su oenegé World Central Kitchen (WCK) ya se encuentran en la isla de La Palma (Canarias, España) para ayudar en una zona donde ya son miles las personas que han tenido que desalojar su hogar a causa de la erupción del volcán de Cumbre Vieja.

Desde ayer un equipo de voluntarios distribuye comidas con carácter urgente para proveer de lo más necesario a los equipos que trabajan en la zona. Son varios miles las familias que tuvieron que ser desalojadas porque la lava invadía literalmente sus hogares o estaba en zona de peligro inminente.

PALMA
Un voluntario ya en La Palma, en la zona afectada por el volcán.

@chefjoseandres

Según explicó World Central Kitchen, este equipo «proporcionará comidas frescas para los equipos de emergencia». La noche del lunes prepararon «un guiso de garbanzos tradicional a los equipos que trabajan hasta altas horas de la noche».

PALMA
Instagram de la oenegé de José Andrés.

«Ayer se quedó una ‘food truck’ en El Paso y vamos a estar dando servicio 24 horas. Nosotros nos encargamos de la logística y la elaboración y ellos de la distribución. Ayer hicimos 600 pícnics, caldos, garbanzos…», dijo Serafín Romero al diario ABC.

https://es.aleteia.org/2021/09/22/el-chef-jose-andres-ayuda-a-la-isla-de-la-palma-afectada-por-el-volcan/

RESUMEN DEL VIAJE DEL PAPA FRANCISCO A ESLOVAQUIA

Un viaje histórico. El primero después de su operación, donde al Papa Francisco se le vió bien físicamente y anímicamente todavía mejor.

El Papa, esta mañana en Eslovaquia
Se despidió de Eslovaquia exhortando a «una fe que nos hace solidarios con quien pasa necesidad»

En un clima de auténtica fiesta familiar, el Papa Francisco este miércoles, se ha despedido de Eslovaquia con una misa multitudinaria en el Santuario nacional de la Virgen de los Siete Dolores, patrona del país, a una hora de automóvil al norte de Bratislava. El Santo Padre ha resistido muy bien cuatro días de agenda agotadora para cualquiera, y más para una persona de 84 años, todavía convaleciente de una extirpación parcial de colon.

El Papa ha exhortado a todos a «vencer la tentación de una fe estática, que se contenta con cualquier rito o tradición antigua», y a que «no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida», pues «Jesús es signo de contradicción. Ha venido a llevar la luz a donde hay tinieblas».

Es el viaje apostólico número 34 del Papa Francisco, y también visitó Budapest (Hungría) donde llegó el 12 de septiembre para clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional. Luego realizó un viaje apostólico en Eslovaquia, donde visitó las ciudades de Bratislava, Košice y Prešov. Este viaje apostólico concluyó el 15 de septiembre con la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de los Dolores en Šaštin, Patrona de Eslovaquia. Francisco ha sido el segundo Pontífice en realizar un viaje apostólico a estos países. San Juan Pablo II visitó Hungría en 1991 y 1996, y Eslovaquia en 1990, 1995 y 2003.

1.- Eslovaquia recibe al Papa con repique de campanas

El Papa Francisco llegó a Bratislava, capital de Eslovaquia, el 12 de septiembre después de clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Budapest (Hungría). A su llegada, las campanas de todas las iglesias en la ciudad empezaron a sonar como una señal de fiesta y un mensaje de bienvenida al Santo Padre. En el aeropuerto fue recibido calurosamente por un gran grupo de fieles, donde unos pequeños le regalaron flores, pan y sal.

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El Papa con los jóvenes:

EQUIPO DE ATLETAS REFUGIADOS QUE COMPITE EN TOKIO

Las 29 personas que integran el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados han pasado por dificultades tanto al huir de sus países de origen en medio del conflicto o la persecución como al tratar de adaptarse a nuevas culturas. Tras haberlas superado, el viernes hicieron una llamativa entrada durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que tuvieron que posponerse un año debido a la pandemia.

Saludando a las cámaras, quienes integran el equipo entraron al estadio en segundo lugar, detrás de representantes de Grecia, que tradicionalmente encabezan el desfile de naciones. Los integrantes del Equipo Olímpico de Refugiados provienen de 11 países, entre ellos Siria, Sudán del Sur, Irán y Afganistán.

A la cabeza del equipo iban dos abanderados: la nadadora Yusra Mardini, originaria de Siria, y el maratonista Tachlowini Gabriyesos, que huyó de Eritrea. Llevaban en alto la bandera blanca con los cinco anillos olímpicos que representan los cinco continentes. El equipo competirá bajo esta bandera. Por primera vez en unas Olimpiadas, una atleta y un atleta lideraron cada equipo.

Desde ACNUR han hecho un video para apoyar a estos atletas, la mayoría atletas. Son un total de 20 refugiados que competiran en Tokio 2020.

Cuando era niño, uno de ellos huyó del conflicto cruzando el desierto a pie; hoy corre maratones. Otra atleta refugiada es una nadadora que saltó al agua y ayudó a poner a salvo una embarcación llena de personas cuando el motor se averió, mientras huía del conflicto.

Intención del Papa Francisco para junio 2021: la belleza del matrimonio

La belleza del matrimonio

¿Es cierto eso que dicen algunos, que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros?
Casarse y compartir la vida es algo hermoso.
Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús.
El matrimonio no es solo un acto «social»; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica.
Por favor, no lo olviden nunca. Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro.
Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios.

Y recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena, ¿eh?

En las fiestas de Corpus Christi, Sagrado Corazón de Jesús y de María

Recordamos la homilía del Papa Francisco con motivo de Corpus Christi

«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer» (Dt 8,2). Recuerda: la Palabra de Dios comienza hoy con esa invitación de Moisés. Un poco más adelante, Moisés insiste: “No te olvides del Señor, tu Dios” (cf. v. 14). La Sagrada Escritura se nos dio para evitar que nos olvidemos de Dios. ¡Qué importante es acordarnos de esto cuando rezamos! Como nos enseña un salmo, que dice: «Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos» (77,12). También las maravillas y prodigios que el Señor ha hecho en nuestras vidas.

Es fundamental recordar el bien recibido: si no hacemos memoria de él nos convertimos en extraños a nosotros mismos, en “transeúntes” de la existencia. Sin memoria nos desarraigamos del terreno que nos sustenta y nos dejamos llevar como hojas por el viento. En cambio, hacer memoria es anudarse con lazos más fuertes, es sentirse parte de una historia, es respirar con un pueblo. La memoria no es algo privado, sino el camino que nos une a Dios y a los demás. Por eso, en la Biblia el recuerdo del Señor se transmite de generación en generación, hay que contarlo de padres a hijos, como dice un hermoso pasaje:«Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué son esos mandatos […] que os mandó el Señor, nuestro Dios?”, responderás a tu hijo: “Éramos esclavos […] ―toda la historia de la esclavitud― y el Señor hizo signos y prodigios grandes […] ante nuestros ojos» (Dt 6,20-22). Tú le darás la memoria a tu hijo.

Pero hay un problema, ¿qué pasa si la cadena de transmisión de los recuerdos se interrumpe? Y luego, ¿cómo se puede recordar aquello que sólo se ha oído decir, sin haberlo experimentado? Dios sabe lo difícil que es, sabe lo frágil que es nuestra memoria, y por eso hizo algo inaudito por nosotros: nos dejó un memorial. No nos dejó sólo palabras, porque es fácil olvidar lo que se escucha. No nos dejó sólo la Escritura, porque es fácil olvidar lo que se lee. No nos dejó sólo símbolos, porque también se puede olvidar lo que se ve. Nos dio, en cambio, un Alimento, pues es difícil olvidar un sabor. Nos dejó un Pan en el que está Él, vivo y verdadero, con todo el sabor de su amor. Cuando lo recibimos podemos decir: “¡Es el Señor, se acuerda de mí!”. Es por eso que Jesús nos pidió: «Haced esto en memoria mía» (1 Co 11,24). Haced: la Eucaristía no es un simple recuerdo, sino un hecho; es la Pascua del Señor que se renueva por nosotros. En la Misa, la muerte y la resurrección de Jesús están frente a nosotros. Haced esto en memoria mía: reuníos y como comunidad, como pueblo, como familia, celebrad la Eucaristía para que os acordéis de mí. No podemos prescindir de ella, es el memorial de Dios. Y sana nuestra memoria herida.

Ante todo, cura nuestra memoria huérfana. Vivimos en una época de gran orfandad. Cura la memoria huérfana.  Muchos tienen la memoria herida por la falta de afecto y las amargas decepciones recibidas de quien habría tenido que dar amor pero que, en cambio, dejó desolado el corazón. Nos gustaría volver atrás y cambiar el pasado, pero no se puede. Sin embargo, Dios puede curar estas heridas, infundiendo en nuestra memoria un amor más grande: el suyo. La Eucaristía nos trae el amor fiel del Padre, que cura nuestra orfandad. Nos da el amor de Jesús, que transformó una tumba de punto de llegada en punto de partida, y que de la misma manera puede cambiar nuestras vidas. Nos comunica el amor del Espíritu Santo, que consuela, porque nunca deja solo a nadie, y cura las heridas.

Con la Eucaristía el Señor también sana nuestra memoria negativa, esa negatividad que aparece muchas veces en nuestro corazón. El Señor sana esta memoria negativa.  que siempre hace aflorar las cosas que están mal y nos deja con la triste idea de que no servimos para nada, que sólo cometemos errores, que estamos “equivocados”. Jesús viene a decirnos que no es así. Él está feliz de tener intimidad con nosotros y cada vez que lo recibimos nos recuerda que somos valiosos: somos los invitados que Él espera a su banquete, los comensales que ansía. Y no sólo porque es generoso, sino porque está realmente enamorado de nosotros: ve y ama lo hermoso y lo bueno que somos. El Señor sabe que el mal y los pecados no son nuestra identidad; son enfermedades, infecciones. Y viene a curarlas con la Eucaristía, que contiene los anticuerpos para nuestra memoria enferma de negatividad. Con Jesús podemos inmunizarnos de la tristeza. Ante nuestros ojos siempre estarán nuestras caídas y dificultades, los problemas en casa y en el trabajo, los sueños incumplidos. Pero su peso no nos podrá aplastar porque en lo más profundo está Jesús, que nos alienta con su amor. Esta es la fuerza de la Eucaristía, que nos transforma en portadores de Dios: portadores de alegría y no de negatividad. Podemos preguntarnos: Y nosotros, que vamos a Misa, ¿qué llevamos al mundo? ¿Nuestra tristeza, nuestra amargura o la alegría del Señor? ¿Recibimos la Comunión y luego seguimos quejándonos, criticando y compadeciéndonos a nosotros mismos? Pero esto no mejora las cosas para nada, mientras que la alegría del Señor cambia la vida.

Además, la Eucaristía sana nuestra memoria cerrada. Las heridas que llevamos dentro no sólo nos crean problemas a nosotros mismos, sino también a los demás. Nos vuelven temerosos y suspicaces; cerrados al principio, pero a la larga cínicos e indiferentes. Nos llevan a reaccionar ante los demás con antipatía y arrogancia, con la ilusión de creer que de este modo podemos controlar las situaciones. Pero es un engaño, pues sólo el amor cura el miedo de raíz y nos libera de las obstinaciones que aprisionan. Esto hace Jesús, que viene a nuestro encuentro con dulzura, en la asombrosa fragilidad de una Hostia. Esto hace Jesús, que es Pan partido para romper las corazas de nuestro egoísmo. Esto hace Jesús, que se da a sí mismo para indicarnos que sólo abriéndonos nos liberamos de los bloqueos interiores, de la parálisis del corazón. El Señor, que se nos ofrece en la sencillez del pan, nos invita también a no malgastar nuestras vidas buscando mil cosas inútiles que crean dependencia y dejan vacío nuestro interior. La Eucaristía quita en nosotros el hambre por las cosas y enciende el deseo de servir. Nos levanta de nuestro cómodo sedentarismo y nos recuerda que no somos solamente bocas que alimentar, sino también sus manos para alimentar a nuestro prójimo. Es urgente que ahora nos hagamos cargo de los que tienen hambre de comida y de dignidad, de los que no tienen trabajo y luchan por salir adelante. Y hacerlo de manera concreta, como concreto es el Pan que Jesús nos da. Hace falta una cercanía verdadera, hacen falta auténticas cadenas de solidaridad. Jesús en la Eucaristía se hace cercano a nosotros, ¡no dejemos solos a quienes están cerca nuestro!

Queridos hermanos y hermanas: Sigamos celebrando el Memorial que sana nuestra memoria, ―recordemos: sanar la memoria; la memoria es la memoria del corazón―, este memorial es la Misa. Es el tesoro al que hay dar prioridad en la Iglesia y en la vida. Y, al mismo tiempo, redescubramos la adoración, que continúa en nosotros la acción de la Misa. Nos hace bien, nos sana dentro. Especialmente ahora, que realmente lo necesitamos.

Francisco: miremos con confianza al Sagrado Corazón de Jesús

Celebramos la Solemnidad del Corazón de Jesús: el Santo Padre nos invita, en un tweet, a “mirar con confianza al Sagrado Corazón de Jesús y a repetir con frecuencia, especialmente durante este mes de junio: Jesús manso y humilde de corazón, transforma nuestro corazón y enséñanos a amar a Dios y al prójimo con generosidad”.

Nuevo Capítulo de CONTAGIOSOS, nº 9

La productora INFINITO+1 nos facilita un nuevo capítulo como testimonio para contagiar nuestra fe.

Era PUNK y alérgico a las normas. Con tan solo 16 años, ALEXIS se fue de casa, empezó a delinquir y a traficar con drogas. La adicción a la cocaína y otras sustancias, le hicieron descender a los infiernos durante varios años, hasta que un día no pudo más y, estando al borde del suicidio, pidió auxilo desesperado a sus padres.

Con la ayuda de su familia pudo conocer la Comunidad Cenáculo. Allí, encontró la medicina que necesitaba: el amor de Dios y de sus hermanos en la Comunidad.

Hoy, Alexis, es padre de 3 hijos, está felizmente casado y es un maravilloso ejemplo de superación y de esperanza.

SUPERARSE A SÍ MISM@, no dejes que las dificultades de la vida o el entorno social te dominen

UN EJEMPLO ES JACK MA:

Cuando una persona no se rinde frente a las dificultades de la vida y del entorno social …. HISTORIA DE JACK MA: Jack Ma o Ma Yun, nació en Hangzhou (China) el 10 de septiembre de 1964. Procede de una familia muy pobre. Desde temprana edad, supo sobreponerse a las precariedades económicas de su hogar. A pesar no ser un buen estudiante, se interesó en aprender inglés, llegando a dominarlo con fluidez. A los 12 años hacia largos recorridos en bicicleta desde su casa hasta el Hotel Internacional de Hangzhou, donde ofrecía gratuitamente sus servicios como guía turístico a extranjeros visitantes de la ciudad, para aprender y practicar el inglés. A los 30 años, impartía clases de inglés por 12$ al mes.Fue rechazado en más de 30 entrevistas de trabajo y en Harvard hasta 10 veces, pero su persistencia lo impulsó a fundar Alibaba, la plataforma comercial virtual más grande del planeta. Este famoso emprendedor tecnológico, está considerado el hombre más rico de China, con una valoración patrimonial que asciende a 37.300.000.000.000$.