RESUMEN DEL VIAJE DEL PAPA FRANCISCO A ESLOVAQUIA

Un viaje histórico. El primero después de su operación, donde al Papa Francisco se le vió bien físicamente y anímicamente todavía mejor.

El Papa, esta mañana en Eslovaquia
Se despidió de Eslovaquia exhortando a «una fe que nos hace solidarios con quien pasa necesidad»

En un clima de auténtica fiesta familiar, el Papa Francisco este miércoles, se ha despedido de Eslovaquia con una misa multitudinaria en el Santuario nacional de la Virgen de los Siete Dolores, patrona del país, a una hora de automóvil al norte de Bratislava. El Santo Padre ha resistido muy bien cuatro días de agenda agotadora para cualquiera, y más para una persona de 84 años, todavía convaleciente de una extirpación parcial de colon.

El Papa ha exhortado a todos a «vencer la tentación de una fe estática, que se contenta con cualquier rito o tradición antigua», y a que «no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida», pues «Jesús es signo de contradicción. Ha venido a llevar la luz a donde hay tinieblas».

Es el viaje apostólico número 34 del Papa Francisco, y también visitó Budapest (Hungría) donde llegó el 12 de septiembre para clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional. Luego realizó un viaje apostólico en Eslovaquia, donde visitó las ciudades de Bratislava, Košice y Prešov. Este viaje apostólico concluyó el 15 de septiembre con la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de los Dolores en Šaštin, Patrona de Eslovaquia. Francisco ha sido el segundo Pontífice en realizar un viaje apostólico a estos países. San Juan Pablo II visitó Hungría en 1991 y 1996, y Eslovaquia en 1990, 1995 y 2003.

1.- Eslovaquia recibe al Papa con repique de campanas

El Papa Francisco llegó a Bratislava, capital de Eslovaquia, el 12 de septiembre después de clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Budapest (Hungría). A su llegada, las campanas de todas las iglesias en la ciudad empezaron a sonar como una señal de fiesta y un mensaje de bienvenida al Santo Padre. En el aeropuerto fue recibido calurosamente por un gran grupo de fieles, donde unos pequeños le regalaron flores, pan y sal.

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El Papa con los jóvenes:

Intención del Papa Francisco para junio 2021: la belleza del matrimonio

La belleza del matrimonio

¿Es cierto eso que dicen algunos, que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros?
Casarse y compartir la vida es algo hermoso.
Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús.
El matrimonio no es solo un acto «social»; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica.
Por favor, no lo olviden nunca. Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro.
Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios.

Y recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena, ¿eh?

En las fiestas de Corpus Christi, Sagrado Corazón de Jesús y de María

Recordamos la homilía del Papa Francisco con motivo de Corpus Christi

«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer» (Dt 8,2). Recuerda: la Palabra de Dios comienza hoy con esa invitación de Moisés. Un poco más adelante, Moisés insiste: “No te olvides del Señor, tu Dios” (cf. v. 14). La Sagrada Escritura se nos dio para evitar que nos olvidemos de Dios. ¡Qué importante es acordarnos de esto cuando rezamos! Como nos enseña un salmo, que dice: «Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos» (77,12). También las maravillas y prodigios que el Señor ha hecho en nuestras vidas.

Es fundamental recordar el bien recibido: si no hacemos memoria de él nos convertimos en extraños a nosotros mismos, en “transeúntes” de la existencia. Sin memoria nos desarraigamos del terreno que nos sustenta y nos dejamos llevar como hojas por el viento. En cambio, hacer memoria es anudarse con lazos más fuertes, es sentirse parte de una historia, es respirar con un pueblo. La memoria no es algo privado, sino el camino que nos une a Dios y a los demás. Por eso, en la Biblia el recuerdo del Señor se transmite de generación en generación, hay que contarlo de padres a hijos, como dice un hermoso pasaje:«Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué son esos mandatos […] que os mandó el Señor, nuestro Dios?”, responderás a tu hijo: “Éramos esclavos […] ―toda la historia de la esclavitud― y el Señor hizo signos y prodigios grandes […] ante nuestros ojos» (Dt 6,20-22). Tú le darás la memoria a tu hijo.

Pero hay un problema, ¿qué pasa si la cadena de transmisión de los recuerdos se interrumpe? Y luego, ¿cómo se puede recordar aquello que sólo se ha oído decir, sin haberlo experimentado? Dios sabe lo difícil que es, sabe lo frágil que es nuestra memoria, y por eso hizo algo inaudito por nosotros: nos dejó un memorial. No nos dejó sólo palabras, porque es fácil olvidar lo que se escucha. No nos dejó sólo la Escritura, porque es fácil olvidar lo que se lee. No nos dejó sólo símbolos, porque también se puede olvidar lo que se ve. Nos dio, en cambio, un Alimento, pues es difícil olvidar un sabor. Nos dejó un Pan en el que está Él, vivo y verdadero, con todo el sabor de su amor. Cuando lo recibimos podemos decir: “¡Es el Señor, se acuerda de mí!”. Es por eso que Jesús nos pidió: «Haced esto en memoria mía» (1 Co 11,24). Haced: la Eucaristía no es un simple recuerdo, sino un hecho; es la Pascua del Señor que se renueva por nosotros. En la Misa, la muerte y la resurrección de Jesús están frente a nosotros. Haced esto en memoria mía: reuníos y como comunidad, como pueblo, como familia, celebrad la Eucaristía para que os acordéis de mí. No podemos prescindir de ella, es el memorial de Dios. Y sana nuestra memoria herida.

Ante todo, cura nuestra memoria huérfana. Vivimos en una época de gran orfandad. Cura la memoria huérfana.  Muchos tienen la memoria herida por la falta de afecto y las amargas decepciones recibidas de quien habría tenido que dar amor pero que, en cambio, dejó desolado el corazón. Nos gustaría volver atrás y cambiar el pasado, pero no se puede. Sin embargo, Dios puede curar estas heridas, infundiendo en nuestra memoria un amor más grande: el suyo. La Eucaristía nos trae el amor fiel del Padre, que cura nuestra orfandad. Nos da el amor de Jesús, que transformó una tumba de punto de llegada en punto de partida, y que de la misma manera puede cambiar nuestras vidas. Nos comunica el amor del Espíritu Santo, que consuela, porque nunca deja solo a nadie, y cura las heridas.

Con la Eucaristía el Señor también sana nuestra memoria negativa, esa negatividad que aparece muchas veces en nuestro corazón. El Señor sana esta memoria negativa.  que siempre hace aflorar las cosas que están mal y nos deja con la triste idea de que no servimos para nada, que sólo cometemos errores, que estamos “equivocados”. Jesús viene a decirnos que no es así. Él está feliz de tener intimidad con nosotros y cada vez que lo recibimos nos recuerda que somos valiosos: somos los invitados que Él espera a su banquete, los comensales que ansía. Y no sólo porque es generoso, sino porque está realmente enamorado de nosotros: ve y ama lo hermoso y lo bueno que somos. El Señor sabe que el mal y los pecados no son nuestra identidad; son enfermedades, infecciones. Y viene a curarlas con la Eucaristía, que contiene los anticuerpos para nuestra memoria enferma de negatividad. Con Jesús podemos inmunizarnos de la tristeza. Ante nuestros ojos siempre estarán nuestras caídas y dificultades, los problemas en casa y en el trabajo, los sueños incumplidos. Pero su peso no nos podrá aplastar porque en lo más profundo está Jesús, que nos alienta con su amor. Esta es la fuerza de la Eucaristía, que nos transforma en portadores de Dios: portadores de alegría y no de negatividad. Podemos preguntarnos: Y nosotros, que vamos a Misa, ¿qué llevamos al mundo? ¿Nuestra tristeza, nuestra amargura o la alegría del Señor? ¿Recibimos la Comunión y luego seguimos quejándonos, criticando y compadeciéndonos a nosotros mismos? Pero esto no mejora las cosas para nada, mientras que la alegría del Señor cambia la vida.

Además, la Eucaristía sana nuestra memoria cerrada. Las heridas que llevamos dentro no sólo nos crean problemas a nosotros mismos, sino también a los demás. Nos vuelven temerosos y suspicaces; cerrados al principio, pero a la larga cínicos e indiferentes. Nos llevan a reaccionar ante los demás con antipatía y arrogancia, con la ilusión de creer que de este modo podemos controlar las situaciones. Pero es un engaño, pues sólo el amor cura el miedo de raíz y nos libera de las obstinaciones que aprisionan. Esto hace Jesús, que viene a nuestro encuentro con dulzura, en la asombrosa fragilidad de una Hostia. Esto hace Jesús, que es Pan partido para romper las corazas de nuestro egoísmo. Esto hace Jesús, que se da a sí mismo para indicarnos que sólo abriéndonos nos liberamos de los bloqueos interiores, de la parálisis del corazón. El Señor, que se nos ofrece en la sencillez del pan, nos invita también a no malgastar nuestras vidas buscando mil cosas inútiles que crean dependencia y dejan vacío nuestro interior. La Eucaristía quita en nosotros el hambre por las cosas y enciende el deseo de servir. Nos levanta de nuestro cómodo sedentarismo y nos recuerda que no somos solamente bocas que alimentar, sino también sus manos para alimentar a nuestro prójimo. Es urgente que ahora nos hagamos cargo de los que tienen hambre de comida y de dignidad, de los que no tienen trabajo y luchan por salir adelante. Y hacerlo de manera concreta, como concreto es el Pan que Jesús nos da. Hace falta una cercanía verdadera, hacen falta auténticas cadenas de solidaridad. Jesús en la Eucaristía se hace cercano a nosotros, ¡no dejemos solos a quienes están cerca nuestro!

Queridos hermanos y hermanas: Sigamos celebrando el Memorial que sana nuestra memoria, ―recordemos: sanar la memoria; la memoria es la memoria del corazón―, este memorial es la Misa. Es el tesoro al que hay dar prioridad en la Iglesia y en la vida. Y, al mismo tiempo, redescubramos la adoración, que continúa en nosotros la acción de la Misa. Nos hace bien, nos sana dentro. Especialmente ahora, que realmente lo necesitamos.

Francisco: miremos con confianza al Sagrado Corazón de Jesús

Celebramos la Solemnidad del Corazón de Jesús: el Santo Padre nos invita, en un tweet, a “mirar con confianza al Sagrado Corazón de Jesús y a repetir con frecuencia, especialmente durante este mes de junio: Jesús manso y humilde de corazón, transforma nuestro corazón y enséñanos a amar a Dios y al prójimo con generosidad”.

Tras la Pascua, Pentecostés. Preparación para la llegada del Espíritu Santo

Proponemos algunas ayudas para prepararnos para la llegada del Espíiritu Santo y tratarle más. Es al que llaman el Gran Desconocido

Dice el Padre Enrique Granados en la página de Catholik Link:

Recuerdo que en mis primeros años de estudio de Teología un profesor nos dijo: «No le pidan a Dios que les de más inteligencia, porque con la que nacieron con esa se van a morir, más bien pidan al Espíritu Santo que les dé el don de la sabiduría». Recuerdo esta anécdota al leer esta pregunta que me hicieron: ¿es verdad que si le rezo siempre al Espíritu Santo me volveré mucho más inteligente de lo que soy? Me parece una pregunta interesante para hablar del Espíritu Santo y su acción en nuestra vida. Dios quiere darnos todo lo necesario para nuestra realización y para que lleguemos a la vida eterna. La inteligencia hay que cultivarla y hacerla fructificar, pero más importante es tener la sabiduría para usarla rectamente, para que esa inteligencia que tengo me lleve a mí y a otros por el camino del bien. Podría, suceder que alguien sea muy inteligente pero sin el don de la sabiduría podría utilizarla de manera incorrecta. Incluso para hacer el mal, creo que ejemplos de esto, tenemos muchos en la historia de la humanidad.

1. Tomar consciencia de los dones del Espíritu Santo

Ahora que estamos a unos días de celebrar la fiesta de Pentecostés es una hermosa ocasión para tomar conciencia de los dones del Espíritu Santo, cómo podemos acceder a ellos y os frutos que traen a nuestra vida. El Catecismo de la Iglesia católica nos dice: «La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo, estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo». (Cat. # 1830)

Es parte de nuestro deseo y anhelo vivir como Cristo nos enseñó, y transmitir esta forma de vida a otros. Pero en este camino nos topamos con nuestra fragilidad, con tentaciones externas y con la influencia, algunas veces, de un mundo que no va guiado por la voz de Dios, sino en camino contrario al Evangelio.

2. La acción del Espíritu Santo nos mantiene firmes en la fe

También nos puede suceder que confundidos por esas voces contrarias, se nos dificulte escuchar la voz de quien es el Buen Pastor, que nos llama e invita a la plenitud de la existencia. «He venido para que tengan vida y en abundancia» (Jn 10,10), dirá Jesús. Y es ahí donde entra el Espíritu Santo con su acción. Sus dones nos ayudan a que busquemos el bien y nos mantengamos firme en él. Es quien nos sostiene para que podamos luchar contra el mal y podamos seguir el llamado que nos hace el Señor a la santidad. Por eso Jesús más de una vez nos lo presentó, nos habló de su acción y nos prometió enviárnoslo para que pudiéramos avanzar y progresar en nuestro conocimiento de Él y del bien. Él, nos ayuda en la correcta toma de decisiones, un tema que es tan importante. Todos tomamos decisiones en nuestra vida, unas más importantes que otras. Y en las que hay cosas valiosas en juego es bueno discernir qué es lo mejor para nuestra vida, si hago esto o lo otro, si voy por este camino o por el de allá y es ahí donde el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad nos ayuda.

3. Los dones nos encaminan hacia el bien

El don del consejo o de la sabiduría por ejemplo, nos ayudarán a encaminarnos hacia una decisión tomada hacia el bien, una que finalmente nos ayude a desplegarnos como personas, según el modelo que nos dio Jesús. Jesús también nos dice que Él será el defensor. ¿De qué o quién nos defiende? De ese espíritu del mal, del maligno, el padre y príncipe de la mentira que busca apartarnos de la amistad con Dios. Del espíritu mundano que es contrario a Dios, y en muchas ocasiones también nos defiende de nosotros mismos que no sabemos valorarnos y vernos con la mirada amorosa de Dios. Muchas veces podemos tener ideas sobre nosotros equivocadas o sesgadas, ya sea porque no nos valoramos o porque nos queremos endiosar. Y algo más que debe alegrarnos es que estos dones del Espíritu, nos van
transformando interiormente y se manifiestan en frutos.

4. Deja que el Espíritu Santo se manifieste en ti

El que está inundado del Espíritu Santo lo manifestará con sus palabras y acciones. Como dice otra parte de la Escritura: «Nadie da lo que no tiene». Damos lo que hay en nuestro corazón y si lo que va reinando en nosotros es el Espíritu Santo, esto se manifestará en los frutos de: amor, alegría, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia.

¿No es esto una noticia maravillosa? Por eso termino con lo siguiente: «Nadie ama lo que no conoce, y uno pide lo que necesita». Si necesitas salud, la pides, si necesitas trabajo lo pides, si tienes hambre pides comida. Bueno, lo mismo con los dones del Espíritu Santo, creo que es importante conocerlo, valorarlo y descubrir que lo necesitamos. Sus dones son fundamentales para poder vivir nuestra vida cristiana, afianzarnos en la virtud y ser testigos del Evangelio. Conozcamos lo que nos ofrece el Espíritu santo y pidamos su dones que son un regalo del cielo.

Les comparto una hermosa oración del Espíritu Santo, esta es una que nos puede ayudar a conocer su acción en nuestra vida:

Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra
en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor.

Concédeme el Espíritu de sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar solo a las cosas que son eternas.
El Espíritu de entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad.
El Espíritu de consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el cielo. El Espíritu de fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación.
El Espíritu de conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos. El Espíritu de piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable: y el Espíritu de temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. ¡Amén!

DECENARIO AL ESPIRITU SANTO

10 días para preparar la fiesta del Espíritu Santo

Proponemos un decenario sencillo para que los jóvenes preparen la fiesta del Espíritu Santo: rezar una oración, leer un texto de san Josemaría y proponerse una misión (un propósito).

https://opusdei.org/es-es/article/decenario-espiritu-santo-pentecostes/

Opus Dei - 10 días para preparar la fiesta del Espíritu Santo

Francisco inicia la maratón de oración para pedir el fin de la pandemia

En la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco da inicio a treinta días de oración, que tienen como intención la invocación del fin de la pandemia. Con esta finalidad, cada día del mes de mayo, un santuario mariano a lo largo y ancho del planeta, se unirá en oración.

Maratón de oración para invocar el fin de la pandemia, del 1 al 31 de mayo.

Lista de los Santuarios que rezan el Rosario y links de las directas

Promovida por el Dicasterio para la Nueva Evangelización, la oración mariana involucra a 30 santuarios en todos los continentes. A continuación encontrará la lista de lugares desde los que se reza el Rosario todos los días a las 18:00 horas (CET) y el enlace para unirse a la oración en directo:

 Sábado, 01 de mayo, 18:00 horas: Basílica del Vaticano (Nuestra Señora del Socorro), Ciudad del Vaticano

Sábado, 01 de mayo, 19:00 horas: Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra

Domingo, 02 de mayo, 18:00 horas: Jesús Salvador y Madre María (Elele), Nigeria

Lunes, 03 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Czestochowa, Polonia

Martes, 04 de mayo, 18:00 horas: Basílica de la Anunciación (Nazaret), Israel – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 05 de mayo, 18:00 horas: Santísima Virgen del Rosario (Namyang), Corea del Sur – Siga la transmisión en directo

Jueves, 6 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Aparecida (Sao Paulo), Brasil – Siga la transmisión en directo

Viernes, 07 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Paz y Buen Viaje (Antipolo), Filipinas – Siga la transmisión en directo

Sábado 08 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Luján, Argentina – Siga la transmisión en directo

Domingo 09 de mayo, 18:00 horas: Santa Casa de Loreto, Italia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 10 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Knock, Irlanda – Siga la transmisión en directo

Martes, 11 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de los Pobres (Banneux), Bélgica – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 12 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame d’Afrique (Argel), Argelia – Siga la transmisión en directo

Jueves 13 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora del Rosario (Fátima), Portugal – Siga la transmisión en directo

Viernes, 14 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Salud (Vailankanni), India – Siga la transmisión en directo

Sábado, 15 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Reina de la Paz (Medjugorje), Bosnia – Siga la transmisión en directo

Domingo, 16 de mayo, 18:00 horas: Catedral de Santa María (Sídney), Australia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 17 de mayo, 18:00 horas: Inmaculada Concepción (Washington), EE.UU. – Siga la transmisión en directo

Martes, 18 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes, Francia – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 19 de mayo, 18:00 horas: Meryem Ana (Éfeso), Turquía – Siga la transmisión en directo

Jueves, 20 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Cuba – Siga la transmisión en directo

Viernes, 21 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Nagasaki, Japón – Siga la transmisión en directo

Sábado, 22 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de Montserrat, España – Siga la transmisión en directo

Domingo 23 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame du Cap (Trois Rivières), Canadá – Siga la transmisión en directo

Lunes, 24 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes en Nyaunglebin (Myanmar) – Siga la transmisión en directo

Martes, 25 de mayo, 18:00 horas: Santuario Nacional de Nuestra Señora Ta’ Pinu, Malta – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 26 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Guadalupe, México – Siga la transmisión en directo

Jueves, 27 de mayo, 18:00 horas: Madre de Dios (Zarvanytsia), Ucrania – Siga la transmisión en directo

Viernes, 28 de mayo, 18.00 horas: Madonna Negra de Altötting, Alemania – Siga la transmisión en directo

Sábado, 29 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Líbano (Harissa), Líbano – Siga la transmisión en directo

Domingo 30 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Santo Rosario de Pompeya, Italia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 31 de mayo, 18:00 horas: Jardines del Vaticano, Ciudad del Vaticano – Siga la transmisión en directo

La oración del Papa

El Papa Francisco, antes de comenzar el Rosario, depositó un arreglo floral ante la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la capilla Gregoriana de la Basílica de San Pedro. En el rezo de los misterios gloriosos participan familias completas: niños, jóvenes y adultos elevaron con toda la Iglesia su plegaria por el fin de la pandemia.

Seguidamente, el Papa recitó la oración inicial y dijo:

Al comienzo del mes dedicado a la Virgen, nos unimos en oración con todos los Santuarios de todo el mundo, con los fieles y con todas las personas de buena voluntad, para encomendar a las manos de la Santísima Virgen la humanidad entera, muy probada por esta época de pandemia. Cada día de este mes de mayo te encomendaremos a Ti, Madre de la Misericordia, las muchas personas que han sido afectadas por el virus y que siguen sufriendo sus consecuencias…

A continuación, el Obispo de Roma pidió por los fallecidos y sus familias que “viven con el dolor y la incertidumbre del mañana”, luego pidió por los “médicos, científicos y enfermeras que están en primera línea de esta batalla, por los voluntarios (…) por los profesionales que han dado su precioso servicio en favor de los demás” y que con sus actitudes han “llevado consuelo a los necesitados”. También pidió especialmente por las mujeres que “han sufrido violencia dentro de las paredes de sus hogares”.

Francisco finalizó este momento de plegaria solicitando a la Virgen: “enciende en nuestros corazones la luz de la esperanza para el futuro”.

Peticiones de Francisco a la Virgen María

Al final del rezo del Rosario, Francisco realizó la oración final, invocando la intercesión de María para que intervenga con su Hijos Jesús, en este momento difícil que atraviesa la humanidad. Pidió también el consuelo para las familias de los enfermos y de las víctimas; la protección de todo el personal sanitario: “acompáñalos en sus heroicos esfuerzos y dales fuerza, bondad y salud”; igualmente pidió por los sacerdotes y por su compromiso pastoral con los más débiles.

Francisco pidió por los gobernantes de las naciones para que trabajen “ayudando a aquellos que carecen de lo necesario para vivir”. Especialmente pidió a la Virgen que toque las conciencias de quienes destinan enormes sumas de dinero para fabricar y consumir armas y que esos fondos sirvan para combatir esta y futuras epidemias.

El Papa expresó a la virgen para que ayude a la humanidad a sentirse una, como una “gran familia” y así, en un espíritu de hermandad y solidaridad acudamos en ayuda de las numerosas pobrezas y situaciones de miseria”.

Francisco finalizó la oración y dijo: “Guía los pasos de tus peregrinos que desean rezarte y amarte en los Santuarios que se le dedican en todo el mundo bajo los más variados títulos que recuerdan tu intercesión, sea para cada uno una guía segura. Amén”.

Dominique Dawes buscaba la felicidad en el deporte y la encontró en Cristo

Dominique Dawes, fue la primera mujer afroamericana en ganar una medalla en su disciplina, y con 24 años ya tenía tres medallas olímpicas.

Dominique Dawes nació en 1976 en Maryland.Desde su niñez entregó su vida a la gimnasia artística, sufriendo la soledad en medio de la “cultura tóxica” del deporte. La madre de Dominique era maestra en una escuela dominical bautista. La gimnasta detalla la importancia “de esa semilla que plantó mi madre en mí. El Espíritu Santo me ha protegido a lo largo de mi vida y me ha mantenido lejos de personas y situaciones que no eran las más recomendables”.

Cuando tenía 9 años, Dominique se fue a vivir con su entrenador para dedicarse a la gimnasia, donde permaneció aferrada a la fe. Mientras compaginaba su entrenamiento con sus estudios, se despertaba a las 5 de la mañana para entrenar dos horas antes de la escuela, y después seguía durante cinco horas más.  

A jornada completa, desde niña Dominique comenzó a cosechar sus primeros éxitos nacionales en un mundo que para ella era exigente, solitario, y sobre todo, tóxico.

En ese nivel “sacrificas toda tu infancia, especialmente si entrenas para los Juegos Olímpicos”, explica. “En mi caso, entrenaba más de treinta horas a la semana. Eso es un trabajo a tiempo completo, con la rutina física, emocional, social y psicológica de cada día que esto conlleva”.

“Mi madre hizo lo mejor que pudo conmigo y mi entrenador fue etiquetado muchas veces como una figura materna para mí, pero ninguno de ellos era verdaderamente feliz”, añade.

Dawes recuerda que pese a que entrenaba con sus compañeros de equipo, ninguno de ellos entrenaba a su nivel y se encontraba sola. “Sentía que necesitaba encontrar una madre que fuese feliz, con esos brazos amorosos en los que puedes encontrar ese consuelo y amor que nunca sentí cuando era niña. Hablaba mucho con Cristo, y le pedía y suplicaba ayuda”, explica.

“Me despertaba en medio de la noche y me arrodillaba, porque aunque amaba el deporte, tenía pasión por Cristo, me identificaba con Él y percibía que el deporte estaba infestado de una cultura tóxica. Era normal que te criticaran, ridiculizaran y te dijeran que no eras lo suficientemente bueno”. Conforme creció, Dawes comenzó a asistir a una Iglesia Interdenominacional Cristiana, donde participó en estudios bíblicos y conferencias religiosas, “en busca de la paz, alegría y felicidad”.

Con 20 años compitió con el equipo estadounidense de Las siete magníficas en los Juegos Olímpicos de Atlanta. “50.000 personas mirando en la `Cúpula de Georgia´, 3.400 millones de personas observando… me rompí emocionalmente. Era demasiado para mí”.  

Entonces la capitana de su equipo, Amanda Borden, se arrodilló a su lado y rezaron juntas. Dominique supo que no estaba sola “porque Él es quien me fortalece. Cuando me levanté, me sentí libre, ligera y salimos juntas. Hicimos historia”. Aquel día, `Las siete Magníficas´ ganaron el oro en Atlanta, quedando Rusia y Rumanía en segundo y tercer puesto.

La trayectoria de Dominique fue imparable. Obtuvo una medalla de bronce individual en suelo, y un nuevo bronce con su equipo en Sídney el año 2000. En los campeonatos mundiales fue tres veces plata y una vez bronce, y en los campeonatos estadounidenses sumó 15 medallas de oro individuales, 2 de plata y 2 de bronce entre 1991 (con quince años) y 1996. Sin embargo, cuenta que nunca sintió “que eso me completara”. Desde sus primeros años de éxito siempre estuvo “en búsqueda de la plenitud” hasta que, tras su retirada en el año 2000, comenzó a sentirse atraída por visitar una iglesia católica de Rockville, en Washington.

 “Fui y me senté en esa iglesia sabiendo muy poco sobre la fe católica, pero me sentía llamada a estar allí. Me encantó la sensación de paz y silencio”. Dominique se inscribió en el programa de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA) y se enamoró profundamente de la fe católica, especialmente de la Virgen María.

En 2013 Dominique se convirtió a la fe católica y se casó con Jeff Thompson, un profesor católico a quien había conocido un año antes. Tuvieron cuatro hijos: Dakota, Quinn, Kateri y Lincoln Thompson. Tras su conversión, Dominique descubrió que sus entre sus familiares lejanos, no solo tenía una antepasada católica, sino que de hecho, esta era la primera santa nativa americana, Kateri Tekakwitha. Nació en el actual Nueva York en 1656, y fue canonizada con el nombre católico de Catalina Tekakwitha el 21 de octubre de 2012 por Benedicto XVI.

Dominique Dawes, dando clases en su propia academia de gimnasia. 

Enseña gimnasia de forma positiva.

Actualmente, la campeona del mundo dirige su propia academia de gimnasia en Washington (https://www.dominiquedawesgymnasticsacademy.com/), donde quiere transmitir una cultura del deporte “marcadamente distinta” a la que ella recibió. Allí, Dominique pretende “que todas las niñas que crucen estas puertas se den cuenta de que tienen todo lo que necesitan en su interior para tener éxito y que son más que aptos de lo que les enseña el actual deporte”.  “La gimnasia no es un deporte tóxico o corrupto. Es la cultura, y la cultura determina a la gente”, explicó tras recordar la presión y las críticas recibidas en sus

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” menciona Dawes citando su versículo favorito. “Tengo que recordármelo frecuentemente, necesito recordarme que no estoy sola, que no hice gimnasia sola, ni me forme sola en el vientre de mi madre. Siempre que tengo miedo o ansiedad, me recuerdo que Él está a mi lado”.

De ‘niño soldado’ a sacerdote: «Había perdido la esperanza»

Charles Mbikoyo Andrew es un sacerdote de 46 años de la diócesis de Tombura-Yambio, Sudán del Sur.

En Roma donde estudia

En 1989, durante la guerra, el grupo rebelde Liberación Popular de Sudán (SPLA) secuestró a 40 seminaristas y al difunto rector, el padre Matthew Samusa. Charles Mbikoyo Andrew estaba en ese grupo de niños y adolescentes llevados lejos para convertirlos en niños rebeldes o ‘Nyony’, contó a Aleteia.

«Estaba en mi segundo año de seminario menor en Rimenze, diócesis de Tombura-Yambio, Sudán del Sur, cuando fuimos secuestrados. Tenía 13 años y mis padres me hicieron un funeral porque pensaban que ya estaba muerto. Fuimos los primeros chicos secuestrados en Yambio (capital del estado de Ecuatoria Occidental, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo)».

“¡Donde lleven a estos niños, me llevarán a mí!”, argumentó padre Matthew Samusa a los hombres armados y no quiso separarse de los 40 muchachos.

“Nos internaron en el bosque para hacernos soldados. Caminábamos por la foresta todo el día, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, durante 3 meses, haciendo ejercicio militar, adiestramiento, hasta el agotamiento”.

Moriré en la guerra

El fenómeno de los niños-soldado siempre ha existido, pero desde el año 2000 se considera un crimen de guerra.

Charles pensó que era el final: “Moriré en la guerra”. La esperanza era una palabra distante como las caricias de su madre y los momentos familiares. “No imaginaba que amigos, parientes y personas de la comunidad rezaban, hacían la adoración al Santísimo y misas por nuestras almas”.

“A veces no teníamos comida, sino sólo miel y frutas en el bosque. Caminábamos desde Rimenze, Yambio, por la selva hasta Yei (Se encuentra cerca de las fronteras de Uganda y la República Democrática del Congo). Antes de ir a luchar, 5 de nosotros escapamos esa mañana y llegamos a la ciudad de Yei por la noche”.

“Nuestro rector, el padre Matthew Samusa, siempre nos dirigía palabras de esperanza y a veces rezábamos juntos. Gracias a Dios no fuimos torturados físicamente y ninguno de nosotros murió”.

Una fuerza me protege

Padre Matthew Samusa les decía en el secreto y a espaldas de los carceleros: “El Señor los ha escogido para ser sacerdotes y les liberará”.

Charles hacía un esfuerzo enorme, las plegarias parecían en vano, pero estrechaba las manos de sus compañeros al decirlas. Padre Samusa les recordaba esos días felices en el seminario. Era una luz tenue, muda, lejana quizá, pero que gritaba dentro: “Sé que hay una fuerza por encima de mí, sé que me protege”, recuerda.

“Al final todos consiguieron escapar y volver a casa: 3 de nosotros nos convertimos en sacerdotes, entre los 40 seminaristas que fueron secuestrados. En África y otras partes del mundo siempre hay reclutamiento de niños y adolescentes cuando explota la guerra por parte de los militares y de los rebeldes para obligarlos a pelear por ellos”. (I)

Con información de aleteia.org

Perdonar es imprescindible para tener paz

Immaculée Ilibagiza, una de las víctimas del Genocidio de Ruanda, al que sobrevivió encerrada 91 días en un lavabo y protegida por un pastor hutu.

Actualmente a través de conferencias y del libro MI VIAJE HACIA EL PERDÓN, explica cómo perdonar a quienes mataron a su familia y a muchos de sus amigos y queridos.

Procedente de una familia católica que le enseñó a rezar desde pequeña. Encerrada en aquél diminuto lavabo, con otras 7 mujeres más, no encontraba la paz y a través del Rosario, entendió que hasta que no perdonara, no podría rezar bien el Padre Nuestro.

La alegría de las familias numerosas

NO EXCLUYE QUE LAS DEMÁS FAMILIAS NO TENGAN ALEGRíA. ES UN BENEFICIO CUANDO SON NUMEROSAS.

Ejemplo es Rosa Pich-Aguilera viuda con 15 hijos. Rosa tuvo en realidad 18 hijos, pero 3 de ellos fallecieron por una malformación congénita en el corazón. Su marido murió hace pocos años de un cáncer fulminante y ha dejado 15 hijos. Todos los encargos de la casa se los reparten, los mayores ayudan a los más pequeños. Todo se comparte.