Harriet, en busca de la libertad. La película que nos enseña la fuerza de la fe

Basada en la apasionante e inspiradora vida de una emblemática luchadora por la libertad, narra la extraordinaria historia de la huida de la esclavitud de Harriet Tubman y de su transformación en una de las mayores heroínas de la historia de Estados Unidos. Con su coraje, su ingenio y su tenacidad liberó a cientos de esclavos y cambió el curso de la historia.

Moisés
La actirz Chyntia Erivo hace de Harriet

Muchas veces se dice aquello de que “la realidad supera a la ficción”. Una afirmación que se confirma cuando descubrimos historias heroicas como la que vivió Harriet Tubman, una humilde mujer, aparentemente frágil, pero inmensamente fuerte. ¿De dónde le venía su fuerza? De una fe que la llevó a escuchar a Dios y no dudar en seguir sus pasos. 

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Harriet (2019) relata con gran intensidad la vida de una esclava negra que nunca había conocido la libertad pero soñó con ella y no paró hasta conseguirla.

Un fuerte golpe de niña en su cabeza le provocaría intensos dolores durante toda su vida. Dolores que la llevaban a caer desmayada. Su naturaleza debilitada por los malos tratos y el duro trabajo en la plantación de sus amos no mermarían, sin embargo, su voluntad.

Conseguir vivir al otro lado de la frontera que dividía los Estados Unidos de América entre los que defendían y los que renegaban de la esclavitud se convirtió para ella en una obsesión. Obsesión que recibiría el rechazo de los suyos por miedo a verla muerta antes que libre, pero que ella no iba a abandonar porque tenía un aliado más grande que cualquier héroe de película. Harriet Tubman siempre aseguró que su fuerza le vino de Dios, quien le habló y guió en su largo y peligroso camino a la libertad. 

La actriz Cynthia Erivo, a la que ya vimos en películas como El color púrpura, se mete en la piel de  Araminta «Minty» Ross, el verdadero nombre de la que terminará convirtiéndose en Harriet Tubman. La historia arranca en la década de 1840, en una plantación del sur de los Estados Unidos donde Minty y su familia viven sometidos a la voluntad de sus amos. Minty es aún joven pero ha sufrido la violencia en su cuerpo y ha tenido que soportar la desgarradora separación de sus hermanas, vendidas a otros dueños y separadas de los suyos. 

Harta de vivir sometida, un día toma la valiente, y peligrosa, decisión de huir al Norte. A lo largo de toda la cinta, se remarca una y otra vez la fe que Minty tuvo toda su vida, mostrando cómo la oración se puede convertir en una arma más poderosa que cualquier otra. Minty no solo lograría alcanzar la ciudad de Filadelfia, uno de los centros neurálgicos de la lucha abolicionista en aquellos años. Cuando consiguió encontrar un hogar gracias a personas bondadosas que ayudaban a los esclavos huidos, Minty, convertida ya en Harriet, no se iba a olvidar de los suyos. 

TUBMAN
Foto de Harriet Tubman

Otro de los grandes valores que remarca la película dirigida por la también actriz Kasi Lemmons es la importancia de la familia. Harriet es feliz con su nueva vida en Filadelfia, pero una parte de ella la empuja a regresar al Sur. Sus nuevos amigos abolicionistas con los que colabora en el conocido como “ferrocarril subterráneo”, una red de ayuda a los esclavos, intentan disuadirla de su idea. Volver a la boca del lobo ella sola es algo que le desaconsejan pero una vez más será su intensa fe y su amor por los suyos lo que la llevará a tomar sus propias decisiones. 

A lo largo de toda la película vemos crecer a una mujer de fuerte coraje, a una esclava que alcanzó la libertad y se convirtió en la libertadora de muchos que como ella, habían tenido que sufrir la injusta esclavitud. Su valor y el éxito de sus misiones le valdrían el sobrenombre de “Moisés”. 

Harriet repasa toda la biografía de Harriet Tubman y nos da una lección de humanidad. A la vez, recrea una de las etapas de la historia de los Estados Unidos que llevó a toda una nación a un conflicto civil. Además de darnos una gran lección de vida, la película entremezcla amor, odio, pasión y aventuras, muchas aventuras reales que, una vez más, superan a la ficción. 

Para conocer mejor a Harriet Tubman: https://es.aleteia.org/2018/12/02/harriet-tubman-la-moises-de-las-plantaciones-de-esclavos/

POR TODAS LAS PERSONAS QUE SUFREN DISCRIMINACIÓN Y PERSECUCIÓN RELIGIOSA: INTENCIÓN DE ORACIÓN PARA ENERO 2022

Religious discrimination and persecution: We pray for all those suffering from religious discrimination and persecution; may their own rights and dignity be recognized, which originate from being brothers and sisters in the human family.

Recemos para que todas las personas que sufren discriminación y persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento de sus derechos y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas.

¿Cómo puede ser que actualmente muchas minorías religiosas sufran discriminaciones o persecuciones?
¿Cómo permitimos en esta sociedad tan civilizada que haya personas que sean perseguidas simplemente por profesar públicamente su fe? No solo es inaceptable, es inhumano, es una locura.
La libertad religiosa no se limita a la libertad de culto, es decir a que puedan tener un culto el día prescrito por sus libros sagrados, sino que nos hace valorar al otro en su diferencia y reconocer en él a un verdadero hermano.
Como seres humanos tenemos tantas cosas en común que podamos convivir acogiendo las diferencias con la alegría de ser hermanos.
Y que una pequeña diferencia, o una sustancial diferencia como es la religiosa, no opaque la gran unidad de ser hermanos.
Elijamos el camino de la fraternidad. Porque o somos hermanos, o perdemos todos.
Recemos para que las personas que sufren discriminación y que sufren persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas.

Intención de la Red Mundial de Oración del Papa para noviembre

En esta ocasión, el Santo Padre hace un llamado de atención sobre el estrés y la depresión que afectan a muchas personas.

Consciente de que personas de todo el mundo atraviesan períodos de fuerte agotamiento mental, emocional y afectivo (en diversas formas y grados), el Papa pide rezar para que estén adecuadamente acompañadas y no olviden la cercanía de Jesús: “La sobrecarga de trabajo, el estrés laboral hacen que muchas personas experimenten un agotamiento extremo, un agotamiento mental, emocional, afectivo y físico. Procuremos estar cerca de los que están agotados, de los que están desesperados, sin esperanza, muchas veces escuchando simplemente en silencio porque no podemos ir a decirle a una persona: «No, la vida no es así. Escúchame, yo te doy la receta. No hay receta»

Asimismo, el mensaje de la intención de oración del Papa Francisco aborda un tema central en la vida de millones de personas: la salud mental. Por ello, el video explica que en muchos casos, “la tristeza, la apatía, el cansancio espiritual terminan por dominar la vida de las personas que se ven desbordadas por el ritmo de la vida actual”.

La pandemia mundial del COVID-19 que ha provocado la muerte de millones, también ha puesto a prueba la resistencia mental y emocional de innumerables personas y ha afectado su equilibrio psicológico. En ocasiones, esto ha generado verdaderas situaciones de angustia y desesperación. En línea con esta realidad el Santo Padre pide “estar cerca de los que están agotados, de los que están desesperados, sin esperanza, muchas veces escuchando simplemente en silencio”. «Nuestras sociedades, su ritmo de vida, sus tecnologías cada vez más veloces, favorecen la depresión y el síndrome de agotamiento y estrés llamado ‘burnout’. La pandemia ha agravado el sufrimiento de muchos. Francisco nos pide rezar y estar cerca de los que sufren agotamiento extremo, mental, emocional y físico. Un acompañamiento psicológico es necesario, sin embargo el Santo Padre nos recuerda que las palabras de Jesús también ayudan, ofrecen consuelo y cuidado: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso».

RESUMEN DEL VIAJE DEL PAPA FRANCISCO A ESLOVAQUIA

Un viaje histórico. El primero después de su operación, donde al Papa Francisco se le vió bien físicamente y anímicamente todavía mejor.

El Papa, esta mañana en Eslovaquia
Se despidió de Eslovaquia exhortando a «una fe que nos hace solidarios con quien pasa necesidad»

En un clima de auténtica fiesta familiar, el Papa Francisco este miércoles, se ha despedido de Eslovaquia con una misa multitudinaria en el Santuario nacional de la Virgen de los Siete Dolores, patrona del país, a una hora de automóvil al norte de Bratislava. El Santo Padre ha resistido muy bien cuatro días de agenda agotadora para cualquiera, y más para una persona de 84 años, todavía convaleciente de una extirpación parcial de colon.

El Papa ha exhortado a todos a «vencer la tentación de una fe estática, que se contenta con cualquier rito o tradición antigua», y a que «no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida», pues «Jesús es signo de contradicción. Ha venido a llevar la luz a donde hay tinieblas».

Es el viaje apostólico número 34 del Papa Francisco, y también visitó Budapest (Hungría) donde llegó el 12 de septiembre para clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional. Luego realizó un viaje apostólico en Eslovaquia, donde visitó las ciudades de Bratislava, Košice y Prešov. Este viaje apostólico concluyó el 15 de septiembre con la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de los Dolores en Šaštin, Patrona de Eslovaquia. Francisco ha sido el segundo Pontífice en realizar un viaje apostólico a estos países. San Juan Pablo II visitó Hungría en 1991 y 1996, y Eslovaquia en 1990, 1995 y 2003.

1.- Eslovaquia recibe al Papa con repique de campanas

El Papa Francisco llegó a Bratislava, capital de Eslovaquia, el 12 de septiembre después de clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Budapest (Hungría). A su llegada, las campanas de todas las iglesias en la ciudad empezaron a sonar como una señal de fiesta y un mensaje de bienvenida al Santo Padre. En el aeropuerto fue recibido calurosamente por un gran grupo de fieles, donde unos pequeños le regalaron flores, pan y sal.

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El Papa con los jóvenes:

Un sacerdote se acerca al metro para dar la absolución en el accidente de México

El accidente en el metro de México, la noche del lunes 3 de mayo, causó la muerte por lo menos a 24 personas y dejó 79 heridos. Alrededor de las 22:20 hora local, dos vagones cayeron de un puente del metro que se derrumbó en las cercanías de la estación Olivos, en la zona este de la capital mexicana.

El sacerdote Juan Ortiz, párroco en la localidad de Zapotitlán, logró acercarse al lugar para conceder una absolución colectiva, una posibilidad prevista por la Iglesia en casos de peligro de muerte, cuando no hay un tiempo razonable para una confesión individual de cada penitente.

En una declaración a la página Desde la Fe, de la arquidiócesis de la Ciudad de México, el sacerdote contó que llegó hasta la menor distancia segura posible, rezó por los muertos y heridos y dio la absolución general.

Él recuerda que, poco antes, estaba realizando unas compras en un supermercado cercano cuando se fue la luz dos veces. Al salir del súper vio la calle ya cerrada y la policía presente en el lugar del colapso. La escena era fuerte.

“Vi que sacaban a los muertos en camillas (…) Todos estaban desesperados, con el desamparo de saber que allí había gente atrapada… Fue muy impactante ”.

Accidente en el metro de México: evitable

El sacerdote destacó que la tragedia se pudo haber evitado, ya que se habían reportado daños estructurales en este puente del metro desde el terremoto que sufrió la ciudad en 2017.

La región del accidente pertenece a la diócesis de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta. El obispo, don Andrés Vargas Peña, ofreció su solidaridad y oraciones por las personas que murieron, por los heridos y sus familiares, además de celebrar la misa el día 4 por su intención. La arquidiócesis primada de México también ofreció la celebración de la Santa Misa por las víctimas del accidente.

Fuente: https://es.aleteia.org/2021/05/06/accidente-en-el-metro-de-mexico-sacerdote-da-absolucion-colectiva-a-las-victimas/

Proyecto «El buen samaritano» en Irak une a cristianos y musulmanes contra la pobreza

La parábola del Buen Samaritano se reproduce una y otra vez en Basora, al sur de Irak, donde los cristianos ayudan a los musulmanes.

P. ARAM PANO
Cofradía Ecuménica “El Buen Samaritano”
“Los cristianos siempre muestran a Jesucristo en sus vidas, y son pacientes porque tienen esperanza. Los musulmanes dicen a los cristianos: ‘Tú eres Cristo’. Eso es lo que les dicen en mi ciudad: ‘Tú eres Cristo’. Eso significa que tenemos que ser como la sal en la tierra, como la luz en la oscuridad”.

En 2008, el padre Aram, caldeo, junto a un representante de la iglesia ortodoxa y otro de la latina, fundaron “El Buen Samaritano”. Una cofradía ecuménica con la misión de atender las necesidades de los más vulnerables de la ciudad.

Eso incluye visitar a los enfermos y ancianos… la distribución de alimentos … y la visita a niños con cáncer en un hospital infantil.

P. ARAM PANO
Cofradía Ecuménica “El Buen Samaritano”
“La cofradía ha estado trabajando para unir a las Iglesias y hacer que Jesús se manifieste a través de la caridad, no sólo con palabras”.

“Cada día vemos que hay muchos musulmanes empobrecidos, más que nosotros los cristianos. Vimos que había que mostrar la misericordia de Jesús también a ellos. Los voluntarios son musulmanes y cristianos. Creo que es una gracia de Dios. También hay mucha gente que quiere ayudar cuando se entera del trabajo que hace la fraternidad”.

Estos hombres y mujeres de Basora encarnaran la misericordia mostrada por el Buen Samaritano del Evangelio, que no se lo pensó dos veces a la hora de ayudar a un extraño herido en su camino.

Y aunque Basora no haya formado parte del viaje del Papa a Irak, el padre Aram confía en que su visita al país haya traído fuerza, esperanza y valor a los cristianos iraquíes.

Aram Pano es un sacerdote iraquí que estudia Comunicación en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma. Regresará a su país en julio. Haciendo referencia al viaje del Papa a Irak comentó: «Todo el mundo allí, incluidos mis familiares y amigos, están esperando al Papa, y creen que Francisco va a ser un verdadero mensajero de la paz para un pueblo que lo necesita tanto». La visita es especialmente significativa para los cristianos, «que llevan siglos perseguidos y aún hoy están siendo perseguidos en el país». Ante esta situación, Pano se mostró convencido de que el viaje del Santo Padre «va a traer paz y fraternidad a Irak». Y así ha sido.

Ocho años desde la elección del Papa Francisco

El Papa Francisco y los jóvenes. Jornada Mundial de la Juventud en Panamá 2019

El 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido como Sucesor de Pedro, primer Papa jesuita y americano y el primero con el nombre de Francisco. Estos ocho años de Pontificado se han caracterizado por iniciativas y reformas para implicar a todos los cristianos en un nuevo impulso misionero con el objetivo de llevar el amor de Jesús a toda la humanidad

El Papa Francisco celebró el día de la Epifanía tras salir del hospital por haber ingresado por una dolorosa ciática

Pope at Mass on Epiphany: Let’s set aside complaints and cast off dictatorship of the self

Homilía del Papa Francisco en el día de la Epifanía:

El evangelista Mateo subraya que los magos, cuando llegaron a Belén, «vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). Adorar al Señor no es fácil, no es un hecho inmediato: exige una cierta madurez espiritual, y es el punto de llegada de un camino interior, a veces largo. La actitud de adorar a Dios no es espontánea en nosotros. Sí, el ser humano necesita adorar, pero corre el riesgo de equivocar el objetivo. En efecto, si no adora a Dios adorará a los ídolos, no hay un punto intermedio, o Dios o los ídolos, para usar las palabras de un autor francés: ‘quien no adora a Dios, adora al diablo’ y en vez de creyente se volverá idólatra. Y esto es así.

En nuestra época es particularmente necesario que, tanto individual como comunitariamente, dediquemos más tiempo a la adoración, aprendiendo a contemplar al Señor cada vez mejor. Se ha pedido un poco el sentido de la adoración debemos retomarlo, sea comunitariamente que en la propia vida espiritual. 

Hoy, por lo tanto, pongámonos en la escuela de los magos, para aprender de ellos algunas enseñanzas útiles: como ellos, queremos ponernos de rodillas y adorar al Señor en serio.

De la liturgia de la Palabra de hoy entresacamos tres expresiones, que pueden ayudarnos a comprender mejor lo que significa ser adoradores del Señor. Estas expresiones son: “levantar la vista”, “ponerse en camino” y “ver”.

La primera expresión, levantar la vista, nos la ofrece el profeta Isaías. A la comunidad de Jerusalén, que acababa de volver del exilio y estaba abatida a causa de tantas dificultades, el profeta les dirige este fuerte llamado: «Levanta la vista en torno, mira» (60,4). Es una invitación a dejar de lado el cansancio y las quejas, a salir de las limitaciones de una perspectiva estrecha, a liberarse de la dictadura del propio yo, siempre inclinado a replegarse sobre sí mismo y sus propias preocupaciones. 

Para adorar al Señor es necesario ante todo “levantar la vista”, es decir, no dejarse atrapar por los fantasmas interiores que apagan la esperanza, y no hacer de los problemas y las dificultades el centro de nuestra existencia. Eso no significa que neguemos la realidad, fingiendo o creyendo que todo está bien. Se trata más bien de mirar de un modo nuevo los problemas y las angustias, sabiendo que el Señor conoce nuestras situaciones difíciles, escucha atentamente nuestras súplicas y no es indiferente a las lágrimas que derramamos.

Esta mirada que, a pesar de las vicisitudes de la vida, permanece confiada en el Señor, genera la gratitud filial. Cuando esto sucede, el corazón se abre a la adoración. Por el contrario, cuando fijamos la atención exclusivamente en los problemas, rechazando alzar los ojos a Dios, el miedo invade el corazón y lo desorienta, dando lugar a la rabia, al desconcierto, a la angustia y a la depresión. En estas condiciones es difícil adorar al Señor. Si esto ocurre, es necesario tener la valentía de romper el círculo de nuestras conclusiones obvias, con la conciencia de que la realidad es más grande que nuestros pensamientos. Levanta la vista en torno, mira: el Señor nos invita sobre todo a confiar en Él, porque cuida realmente de todos. Por tanto, si Dios viste tan bien la hierba, que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿cuánto más hará por nosotros? (cf. Lc 12,28). Si alzamos la mirada hacia el Señor, y contemplamos la realidad a su luz, descubriremos que Él no nos abandona jamás: «el Verbo se hizo carne» (Jn 1,14) y permanece siempre con nosotros, todos los días, siempre (cf. Mt 28,20).

Cuando elevamos los ojos a Dios, los problemas de la vida no desaparecen, pero sentimos que el Señor nos da la fuerza necesaria para afrontarlos. “Levantar la vista”, entonces, es el primer paso que nos dispone a la adoración. Se trata de la adoración del discípulo que ha descubierto en Dios una alegría nueva, distinta. La del mundo se basa en la posesión de bienes, en el éxito y en otras cosas por el estilo. Siempre yo al centro. La alegría del discípulo de Cristo, en cambio, tiene su fundamento en la fidelidad de Dios, cuyas promesas nunca fallan, a pesar de las situaciones de crisis en las que podamos encontrarnos. Y es ahí, entonces, que la gratitud filial y la alegría suscitan el anhelo de adorar al Señor, que es fiel y nunca nos deja solos.

La segunda expresión que nos puede ayudar es ponerse en camino. Antes de poder adorar al Niño nacido en Belén, los magos tuvieron que hacer un largo viaje. Escribe Mateo: «Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”» (Mt 2,1-2). El viaje implica siempre una trasformación, un cambio. Después del viaje ya no somos como antes. En el que ha realizado un camino siempre hay algo nuevo: sus conocimientos se han ampliado, ha visto personas y cosas nuevas, ha experimentado el fortalecimiento de su voluntad al enfrentar las dificultades y los riesgos del trayecto. No se llega a adorar al Señor sin pasar antes a través de la maduración interior que nos da el ponernos en camino.

Llegamos a ser adoradores del Señor mediante un camino gradual. La experiencia nos enseña, por ejemplo, que una persona con cincuenta años vive la adoración con un espíritu distinto respecto a cuando tenía treinta. Quien se deja modelar por la gracia, normalmente, con el pasar del tiempo, mejora. El hombre exterior se va desmoronando —dice san Pablo—, mientras el hombre interior se renueva día a día (cf. 2 Co 4,16), preparándose para adorar al Señor cada vez mejor. 

Desde este punto de vista, los fracasos, las crisis y los errores pueden ser experiencias instructivas, no es raro que sirvan para hacernos caer en la cuenta de que sólo el Señor es digno de ser adorado, porque solamente Él satisface el deseo de vida y eternidad presente en lo íntimo de cada persona. Además, con el paso del tiempo, las pruebas y las fatigas de la vida —vividas en la fe— contribuyen a purificar el corazón, a hacerlo más humilde y por tanto más dispuesto a abrirse a Dios. También los pecados, la conciencia de ser pecadores… si tú lo recibes con fe, con contricción, te ayudará… en este viaje con el Señor para adorarlo mejor.

Como los magos, también nosotros debemos dejarnos instruir por el camino de la vida, marcado por las inevitables dificultades del viaje. No permitamos que los cansancios, las caídas y los fracasos nos empujen hacia el desaliento. Por el contrario, reconociéndolos con humildad, nos deben servir para avanzar hacia el Señor Jesús. La vida no es una demostración de habilidades, sino un viaje hacia Aquel que nos ama. Nosotros no debemos mostrar en cada paso de la vida la tarjeta de las virtudes que tenemos. Con humildad debemos dirigirnos hacia el Señor. Mirando al Señor, encontraremos la fuerza para seguir adelante con alegría renovada.

Y llegamos a la tercera expresión: ver. El evangelista escribe: «Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). La adoración era el homenaje reservado a los soberanos, a los grandes dignatarios. Los magos, en efecto, adoraron a Aquel que sabían que era el rey de los judíos (cf. Mt 2,2). Pero, de hecho, ¿qué fue lo que vieron? Vieron a un niño pobre con su madre. Y sin embargo estos sabios, llegados desde países lejanos, supieron trascender aquella escena tan humilde y corriente, reconociendo en aquel Niño la presencia de un soberano. Es decir, fueron capaces de “ver” más allá de la apariencia. Arrodillándose ante el Niño nacido en Belén, expresaron una adoración que era sobre todo interior: abrir los cofres que llevaban como regalo fue signo del ofrecimiento de sus corazones.

Para adorar al Señor es necesario “ver” más allá del velo de lo visible, que frecuentemente se revela engañoso. Herodes y los notables de Jerusalén representan la mundanidad, perennemente esclava de la apariencia, ven y no saben ver, no digo ven y no creen, es demasiado, no, no saben ver, porque su capacidad es exclava de la apariencia, están en busca de entretenimiento. La mundanidad sólo da valor a las cosas sensacionales, a las cosas que llaman la atención de la masa. En cambio, en los magos vemos una actitud distinta, que podríamos definir como realismo teologal. Una palabra demasiado alta, pero podemos decirlo así, realismo teologal. Este percibe con objetividad la realidad de las cosas, llegando finalmente a la comprensión de que Dios se aparta de cualquier ostentación. El Señor está en la humildad. El Señor es como aquel niño que huye de la ostentación, producto de la mundanidad. 

Este modo de “ver” que trasciende lo visible, hace que nosotros adoremos al Señor, a menudo escondido en las situaciones sencillas, en las personas humildes y marginales. Se trata pues de una mirada que, sin dejarse deslumbrar por los fuegos artificiales del exhibicionismo, busca en cada ocasión lo que no es fugaz, busca el Señor. Nosotros, por eso, como escribe el apóstol Pablo, «no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; en efecto, lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno» (2 Co 4,18).

Que el Señor Jesús nos haga verdaderos adoradores suyos, capaces de manifestar con la vida su designio de amor, que abraza a toda la humanidad. Pidamos la gracia para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia de aprender a adorar, de continuar a adorar, la oración de adoración, que solo Dios es adorado.

Intenciones de oración del Papa Francisco para finalzar este año

«Orar puede cambiar la realidad y los corazones»: el Santo Padre habla sobre el poder de la oración que puede cambiar la realidad y los corazones, y pide que a través de una vida de oración podamos alimentar la relación con Jesucristo.

El video del Papa para este mes de diciembre, el último del 2020, acaba de salir a la luz con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa (que incluye el Movimiento Eucarístico Juvenil – MEJ). En un año marcado por la pandemia mundial del COVID-19, el Santo Padre nos comparte el secreto de la vida de Jesús, “la llave para que podamos entrar en un diálogo personal con el Padre”: la oración.

A través de una vida de oración es posible vivir una relación personal y profunda con Jesucristo y cambiar nuestros corazones. La oración, escuchando a Jesús, contemplando a Jesús, hablando con él como a un amigo, transforma nuestras vidas. Es el camino para acercarnos al Padre. Para el Papa Francisco, la oración no se reduce únicamente a un espacio o momento de contemplación interior. “Orando cambiamos la realidad. Y cambiamos nuestros corazones”, dice en El Video del Papa.

La oración siempre produce un cambio. “Podemos hacer muchas cosas, pero sin oración no funciona”,añade el Pontífice. En la audiencia general del 4 de noviembre, el Santo Padre aprovechó además para explicar la vida de oración que siempre tuvo Jesús: “Durante su vida pública, Jesús recurre constantemente a la fuerza de la oración. Los Evangelios nos muestran esto cuando se retira a lugares apartados para orar. Son observaciones sobrias y discretas, que solo nos permiten imaginar esos diálogos orantes. Sin embargo, testifican claramente que, incluso en los momentos de mayor dedicación a los pobres y enfermos, Jesús nunca descuidó su diálogo íntimo con el Padre”.

Pope’s December prayer intention: For a life of prayer