Peyo un caballo muy peculiar: médico y enfermero

Peyo es un caballo francés con el extraordinario poder de detectar enfermedades como el cáncer o el Alzheimer. En el hospital, visita y cuida a los pacientes

Peyo, es un caballo de 14 años que su propietario, Hassen Bouchakour, empleaba en espectáculos de doma. Era distante y reacio al contacto de seres humanos. Sin embargo, Bouchakour descubrió algo sorprendente: Peyo tiene la capacidad para acercarse y detectar a personas enfermas de cáncer, Alzheimer y otras patologías. Este año, además, Peyo es noticia por ser protagonista de una foto excepcional.

La asombrosa habilidad de Peyo no solo sirve para diagnosticar enfermedades que aún no han dado la cara. También se ha comprobado que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los enfermos de un hospital. Incluso, en algunos casos, se ha podido reducir la medicación a los enfermos.

Entra en la habitación del enfermo

Peyo está en Francia. Ya se le conoce como «el doctor Peyo». Concretamente «trabaja» en el hospital de Calais y otros cuatro centros hospitalarios en Dijon, El Havre, Niza, Antibes. El personal conoce al caballo, que entra en el edificio, sube al ascensor y decide en qué habitación entra.

Así como en la doma era reticente al contacto con humanos, ahora todo es diferente. Se muestra cercano y cariñoso con los enfermos, y les lame las zonas donde el paciente tiene la lesión. «Es un caballo que tiene un comportamiento diferente ante personas frágiles«, explica Bouchakour.

Los pacientes mejoran con él

La equinoterapia se viene utilizando desde hace muchos años como terapia. Pero el don de Peyo (pronunciado «peyó») para detectar enfermedades y su capacidad para ser parte del tratamiento en enfermos hospitalizados hacen que esté siendo estudiado científicamente por expertos en cuidados paliativos, geriatría y pediatría. En Calais participa en sesiones de terapia asistida de la Unidad de Cuidados Paliativos Séléne.

La visita de Peyo es un punto positivo en el día a día de los enfermos de estos hospitales franceses, mientras que abre horizontes esperanzadores para la medicina.

Hassen Bouchakour está extremadamente satisfecho con el cambio de tareas que le propició su caballo. Él tiene 31 años y lleva 7 años adiestrando a este semental. Peyo está adiestrado de forma que nunca hace sus necesidades en el hospital y se provee de tratamiento antiparasitario cada vez que acude a una visita.

Para los enfermos, Peyo procura compañía, rebaja la sensación de soledad y alivia el dolor psíquico y físico.

Peyo en el World Press Photo

Una imagen de Peyo tomada por el fotógrafo Jeremy Lempin y titulada “Doctor Peyo and Mister Hassen” fue nominada este año para el World Press Photoen la categoría de Asuntos Contemporáneos. Es la que encabeza este artículo.

Hace tiempo que Peyo trabaja:

HORSE HOSPITAL
Desde hace varios meses, la residencia médica para ancianos Les Vergers de la Chartreuse (en Dijon) vive un proyecto bastante especial. Peyo, un semental de 500 kilos, visita regularmente a los pacientes en el establecimiento. Una singular experiencia terapéutica.

En el año 2014, acompañado por su adiestrador Hassen Bouchakour, Peyo estaba acostumbrado a cruzar el umbral de la residencia médica para ancianos dependientes Les Vergers de la Chartreuse. Pasea por los pasillos y visita a los residentes, a veces incluso en las mismas habitaciones si se trata de visitar a una persona postrada en cama. Según su maestro, Peyo está “dotado de una sensibilidad increíble”. En un reportaje emitido en France 3 Bourgogne, un miembro del personal del establecimiento explica que el equino aporta un gran bienestar a las personas mayores. Lejos de asustarse por su cuerpo robusto, los ancianos parecen encantados y recuperan la sonrisa. Peyo quizás hace resurgir recuerdos muy íntimos de los que el propio personal no tenía conocimiento. Pierre, un residente, parece muy contento por la aparición del caballo, al que llama cariñosamente “el semental sublime”. “Pienso en él todo el tiempo”, confiesa al adiestrador, mientras le dedica caricias al caballo.

Hassen Bouchakour, jinete y adiestrador profesional, apasionado de los animales y los espectáculos, conoció a Peyo mientras buscaba un caballo para recorrer el mundo con él para su trabajo. Su relación comenzó de forma caótica y fue solo después de un año y medio que empezó a haber química entre ellos. Cuando el entrenador se dio cuenta de la inusual aptitud del caballo para acercarse a los más frágiles, quiso ir más lejos. Hoy en día, la pareja continúa con espectáculos y competiciones recorriendo Francia y el mundo. Y gracias a la asociación ‘Les sabots du cœur’, los dos compañeros también estan en contacto con ancianos y enfermos a través de visitas a varios establecimientos en Francia.

El Papa explica el sentido del Triduo Pascual

Queridos hermanos y hermanas:

Ya inmersos en el clima espiritual de la Semana Santa, estamos en la vigilia del Triduo pascual. Desde mañana y hasta el domingo viviremos los días centrales del Año litúrgico, celebrando el misterio de la Pasión, de la Muerte y de la Resurrección del Señor. Y este misterio lo vivimos cada vez que celebramos la Eucaristía. Cuando nosotros vamos a Misa, no vamos solo a rezar, no: vamos a renovar, a hacer de nuevo, este misterio, el misterio pascual. Es importante no olvidar esto. Es como si nosotros fuéramos al Calvario —es lo mismo— para renovar, para hacer de nuevo el misterio pascual.

Jueves Santo

La tarde del Jueves Santo, entrando en el Triduo pascual, reviviremos la Misa que se llama in Coena Domini, es decir la Misa donde se conmemora la Última cena, lo que sucedió allí, en ese momento. Es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de su amor en la Eucaristía, pero no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne.

Cada vez que se celebra la Eucaristía, como dije al principio, se renueva este misterio de la redención. En este Sacramento, Jesús sustituyó la víctima del sacrificio —el cordero pascual— consigo mismo: su Cuerpo y su Sangre nos donan la salvación de la esclavitud del pecado y de la muerte.

La salvación de toda esclavitud está ahí. Es la tarde en la que Él nos pide que nos amemos haciéndonos siervos los unos de los otros, como hizo Él lavando los pies a los discípulos. Un gesto que anticipa la cruenta oblación en la cruz. Y de hecho el Maestro y Señor morirá el día después para limpiar no los pies, sino los corazones y toda la vida de sus discípulos. Ha sido una oblación de servicio a todos nosotros, porque con ese servicio de su sacrificio nos ha redimido a todos.

Viernes Santo

El Viernes Santo es día de penitencia, de ayuno y de oración. A través de los textos de la Sagrada Escritura y las oraciones litúrgicas, estaremos como reunidos en el Calvario para conmemorar la Pasión y la Muerte redentora de Jesucristo.

En la intensidad del rito de la Acción litúrgica se nos presentará el Crucificado para adorar. Adorando la Cruz, reviviremos el camino del Cordero inocente inmolado por nuestra salvación. Llevaremos en la mente y en el corazón los sufrimientos de los enfermos, de los pobres, de los descartados de este mundo; recordaremos a los “corderos inmolados” víctimas inocentes de las guerras, de las dictaduras, de las violencias cotidianas, de los abortos…

Delante de la imagen de Dios crucificado llevaremos, en la oración, los muchos, demasiados crucificados de hoy, que solo desde Él pueden recibir el consuelo y el sentido de su sufrimiento. Y hoy hay muchos: no olvidar a los crucificados de hoy, que son la imagen del Jesús Crucificado, y en ellos está Jesús.

Desde que Jesús tomó sobre sí las llagas de la humanidad y la misma muerte, el amor de Dios ha regado nuestros desiertos, ha iluminado nuestras tinieblas. Porque el mundo está en las tinieblas. Hagamos una lista de todas las guerras que se están combatiendo en este momento; de todos los niños que mueren de hambre; de los niños que no tienen educación; de pueblos enteros destruidos por las guerras, el terrorismo. De tanta, tanta gente que para sentirse un poco mejor necesita de la droga, de la industria de la droga que mata… ¡Es una calamidad, es un desierto!

Hay pequeñas “islas” del pueblo de Dios, tanto cristiano como de cualquier otra fe, que conservan en el corazón las ganas de ser mejores. Pero digámonos la realidad: en este Calvario de muerte, es Jesús quien sufre en sus discípulos.

Durante su ministerio, el Hijo de Dios había derramado generosamente la vida, sanando, perdonando, resucitando… Ahora, en la hora del supremo Sacrificio en la cruz, lleva a cumplimiento la obra encomendada por el Padre: entra en el abismo del sufrimiento, entra en estas calamidades de este mundo, para redimir y transformar. Y también para liberarnos a cada uno de nosotros del poder de las tinieblas, de la soberbia, de la resistencia a ser amados por Dios.

Y esto, solo el amor de Dios puede hacerlo. Por sus llagas hemos sido sanados (cf. 1 P 2,24), dice el apóstol Pedro, de su muerte hemos sido regenerados, todos nosotros. Y gracias a Él, abandonado en la cruz, nunca nadie está solo en la oscuridad de la muerte. Nunca, Él está siempre al lado: solo hay que abrir el corazón y dejarse mirar por Él.

Sábado Santo

El Sábado Santo es el día del silencio: hay un gran silencio sobre toda la Tierra; un silencio vivido en el llanto y en el desconcierto de los primeros discípulos, conmocionados por la muerte ignominiosa de Jesús.

Mientras el Verbo calla, mientras la Vida está en el sepulcro, aquellos que habían esperado en Él son sometidos a dura prueba, se sienten huérfanos, quizá también huérfanos de Dios.

Este sábado es también el día de María: también ella lo vive en el llanto, pero su corazón está lleno de fe, lleno de esperanza, lleno de amor. La Madre de Jesús había seguido al Hijo a lo largo de la vía dolorosa y se había quedado a los pies de la cruz, con el alma traspasada. Pero cuando todo parece haber terminado, ella vela, vela a la espera manteniendo la esperanza en la promesa de Dios que resucita a los muertos.

Así, en la hora más oscura del mundo, se ha convertido en Madre de los creyentes, Madre de la Iglesia y signo de la esperanza. Su testimonio y su intercesión nos sostienen cuando el peso de la cruz se vuelve demasiado pesado para cada uno de nosotros.

Vigilia Pascual

En las tinieblas del Sábado Santo irrumpirán la alegría y la luz con los ritos de la Vigilia pascual, tarde por la noche, y el canto festivo del Aleluya. Será el encuentro en la fe con Cristo resucitado y la alegría pascual se prolongará durante los cincuenta días que seguirán, hasta la venida del Espíritu Santo. ¡Aquel que había sido crucificado ha resucitado!

Todas las preguntas y las incertidumbres, las vacilaciones y los miedos son disipados por esta revelación. El Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto.

El Resucitado es la confirmación de que Jesús tiene razón en todo: en el prometernos la vida más allá de la muerte y el perdón más allá de los pecados. Los discípulos dudaban, no creían. La primera en creer y ver fue María Magdalena, fue la apóstola de la resurrección que fue a contar que había visto a Jesús, que la había llamado por su nombre. Y después, todos los discípulos le han visto.

Pero, yo quisiera detenerme sobre esto: los guardias, los soldados, que estaban en el sepulcro para no dejar que vinieran los discípulos y llevarse el cuerpo, le han visto: le han visto vivo y resucitado. Los enemigos le han visto, y después han fingido que no le habían visto. ¿Por qué? Porque fueron pagados. Aquí está el verdadero misterio de lo que Jesús dijo una vez: “Hay dos señores en el mundo, dos, no más: dos. Dios y el dinero. Quien sirve al dinero está contra Dios”. Y aquí está el dinero que hizo cambiar la realidad. Habían visto la maravilla de la resurrección, pero fueron pagados para callar. Pensemos en las muchas veces que hombres y mujeres cristianos han sido pagados para no reconocer en la práctica la resurrección de Cristo, y no han hecho lo que el Cristo nos ha pedido que hagamos, como cristianos.

Queridos hermanos y hermanas, también este año viviremos las celebraciones pascuales en el contexto de la pandemia. En muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades o conflictos, la Cruz de Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso.

La Cruz de Cristo es el signo de la esperanza que no decepciona; y nos dice que ni siquiera una lágrima, ni siquiera un lamento se pierden en el diseño de salvación de Dios. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de servirle y de reconocerle y de no dejarnos pagar para olvidarle.

#unSantoConCorbata

Se me ha ido al Cielo antes de lo previsto”

Su mujer Lucía Capapé: “Se me ha ido al Cielo antes de lo previsto”. Cuando le diagnosticaron a Miguel Pérez, ex director del colegio Tabladilla, afirmó: “Me voy a morir y veo todo de otra manera”. Familiares y amigos rinden homenaje a un abanderado de la lucha contra el ELA.

Lucía Capapé y Miguel Pérez.

Miguel, falleció el pasado miércoles 24 de marzo a los 40 años de edad por ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Llevaba 3 años luchando con esta enfermedad. Deja huérfanos a cinco hijos varones, los pequeños acababan de hacer su primera confesión. 

Los testimonios de afecto y fe en Instagram son sobrecogedores, tanto de su mujer como de sus familiares y amigos. Diarios de Sevilla le rinden homenaje por su coraje y fortaleza.

El periodista Carlos Navarro Antolín le dedicaba un texto emotivo en el Diario de Sevilla, en el que describía la fuerza de la fe de Miguel: “Un día alguien tiene el ingenio de llamarte “superman” por el notorio parecido de tu rostro, el peinado y las gafas con los del inolvidable Clark Kent. Y al otro resulta que de verdad eres un ser de una fuerza anímica que por momentos parece sobrehumana. Te diagnostican la ELA, tu mundo se derrumba en pocos meses, pero brota al mismo tiempo una energía que te permite reinterpretar el entorno, reordenar tus prioridades, tomar conciencia de la caducidad real de las cosas y no separarte de un crucifijo. Nada de eso sería posible, o cuando menos sería muy distinto, sin una educación en valores cristianos”. 

Esposo enamorado y fiel 

Miguel Pérez García. Un nombre tan común; un hombre extraordinario. Esposo enamorado y fiel. Padre de cinco hijos varones. Más ejemplo de líder en casa que en lo profesional. Además de cumplirse el conocido adagio: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”; añadiría: “detrás de este gran hombre hay mucha, mucha fe”. Cristiano ejemplar, un católico 10. Hombre lleno de Dios, un verdadero Opus Dei. Ingeniero. Trabajador. Alegre. Divertido. Desenfadado. Deportista. Estratega. Claro, como el agua. Apasionado de la educación. Impulsor de una enseñanza de prestigio. Siempre buscó aunar la exigencia: calidad, esfuerzo e innovación, con la sabiduría del formador, que sabe querer poniendo el foco en cada persona y, como en un puzzle, a cada uno en su sitio ideal”. 

“Me voy a morir y veo todo de otra manera” 

En una de sus últimas entrevistas en ABC Sevilla, Miguel decía: “Con esta enfermedad he descubierto algo que todos sabemos, pero que no pensamos, y es que nos vamos a morir. Desde que me dijeron que tenía fecha de caducidad he aprendido a vivir sabiendo que me voy a morir y veo todo de otra manera. Hay gente que muere de repente, yo he tenido la suerte de ser avisado y así poder prepararme (…). He tenido la bendición de entender mejor muchas cosas, de sentir la cercanía de Dios, de ver el poder de la oración y de sentir que todo lo de este mundo es temporal y caduco. Creo que todos deberíamos pasar por algo parecido para valorar todo y acercarnos a Dios: amor puro y que llena el corazón”.

Ignacio, un antiguo alumno de Tabladilla aporta este testimonio a Religión Confidencial: 

“Cuando me mudé de Alicante a Sevilla, me acogió de manera especial. Nos dimos una vuelta y me enseñó el colegio personalmente. No olvidaré una vez que no estaba pasando por un buen momento. Y le dije que quería hablar con él. Estaba suspendiendo e iba a repetir por segunda vez. En esos cinco minutos que pasamos en silencio entre los dos, recibió casi más de 20 llamadas. Pero descolgó todos los teléfonos. Me dedicó su tiempo. Me dijo: nunca te rindas. Se dedicaba por entero a los demás y sus alumnos. No infravaloraba a ninguno de ellos. No le olvidaré”. 

“Esto me llena de esperanza”

Lucía Capapé se queda al frente de sus cinco hijos, pero no está sola: las muestras de cariño de familiares y amigos son incontables. Y a pesar del dolor, tiene palabras de esperanza para con sus hijos: “A veces descubro en mis hijos frutos positivos de la situación que están viviendo. Y esto me llena de esperanza: aunque se me rompa el corazón al verlos sufrir, tengo la seguridad de que ese sufrimiento será ocasión de crecimiento personal en cada uno de ellos”. 

Lucía Capapé y Miguel Pérez con sus hijos.

Tres años después del diagnóstico médico, Miguel Pérez no ha podido superar por más tiempo el vertiginoso desarrollo de su grave padecimiento y ha dicho adiós entre el amor de los suyos y la pesadumbre y las condolencias de sus antiguos alumnos y de quienes le conocieron.

Que sirva este artículo en homenaje a Miguel Pérez y a su mujer e hijos. Muchas gracias.

Ocho años desde la elección del Papa Francisco

El Papa Francisco y los jóvenes. Jornada Mundial de la Juventud en Panamá 2019

El 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido como Sucesor de Pedro, primer Papa jesuita y americano y el primero con el nombre de Francisco. Estos ocho años de Pontificado se han caracterizado por iniciativas y reformas para implicar a todos los cristianos en un nuevo impulso misionero con el objetivo de llevar el amor de Jesús a toda la humanidad

Campaña online contra la eutanasia

Algunos testimonios que nos pueden ayudar: La historia de Memé es apasionante. Los 5 minutos que dura este testimonio tienen el poder suficiente para cambiar tu vida. La historia de Memé es apasionante. Los 5 minutos que dura este testimonio tienen el poder suficiente para cambiar tu vida.

Embarazo y Covid-19: «¡Yo sé que la oración nos salvó!»

Opus Dei - Embarazo y Covid-19: «¡Yo sé que la oración nos salvó!»
Gisela y su familia

El quinto embarazo, lejos de ser el más relajado, fue el más complicado de todos. Tengo 34 años, tres bebés y tres ángeles en el cielo. Mi sueño siempre fue ser mamá, pero mi último embarazo, que vino a los cuatro meses de mi segunda nena, fue especial. Me enteré de que estaba embarazada dos semanas antes de que comenzase el confinamiento en Ecuador por la pandemia, así que lo viví en casa, con miedo, sin ver a nadie porque no queríamos correr ningún riesgo. Lamentablemente, a las 32 semanas de embarazo, me contagié de Covid-19.

Resultados inesperados y distanciamiento obligatorio

Eran las once de la noche, veíamos una serie con mi marido cuando llegaron los resultados. Al revisarlos se me heló la sangre, ¿qué debíamos hacer?, ¿cómo debíamos organizarnos en casa?, ¿mis hijos también estarían contagiados? Surgieron en mi mente muchas preguntas difíciles de responder. Nunca imaginamos que podía dar positivo; incluso mi esposo, Rober, dio negativo. Llamé a mi ginecólogo y su reacción me sorprendió más: era su primer caso de mujer embarazada con Covid-19. A pesar de esto, pudo tranquilizarme y me dio las directrices que debía seguir.

En ese instante Rober agarró su almohada, nos despedimos y se fue al cuarto de nuestro hijo mayor. Yo cerré la puerta del cuarto y comenzó mi cuarentena.

La cuñada de Gisela ayudaba a cuidar a los niños durante su hospitalización
La cuñada de Gisela ayudaba a cuidar a los niños durante su hospitalización

Comienzan las complicaciones

El sexto día me puse mal. Estaba débil y me costaba un poco hablar. Al siguiente día empeoré, así que me pusieron oxígeno en la casa. Al no haber mejoría, al noveno día fuimos a Urgencias. Tenía mucho miedo, pero desde ese momento llegaron una serie de personas, para mí, los ángeles de la guarda, que me cuidaron durante el tiempo que estuve hospitalizada.

El doctor internista, a quien no podía reconocer por todo el traje, mascarillas y visor, se me acercó y me dijo: “Gise, tranquila, soy el Gordo Jarrín. Todo va a estar bien, voy a estar a cargo de ti”. Lo primero que le pedí es que no me internase, ya que me aterraban todas las historias que había escuchado: “Si te internan, no sales”, había oído. Sin embargo, por seguridad mía y de mi bebé, decidieron internarme. El 3 de septiembre, tras una transfusión de plasma, pensé que me estaba levantando bien, pues había descansado y creí que estaba mejorando. En realidad era todo lo contrario… mi cuerpo no reaccionaba. Iba a desayunar y desde afuera las enfermeras dijeron: “Retiren el desayuno a la paciente”. Comenzó el movimiento, entraban y salían enfermeras, hasta que llegó el doctor y me dijo: “Gise, no has mejorado. Acabamos de salir de junta médica con tu ginecólogo y vamos a practicarte una cesárea de emergencia y te llevamos ahora a cuidados intensivos”.

Solo tenía 34 semanas de embarazo, ¿cómo le contaba lo que estaba sucediendo a Rober o a mis papás? ¿Qué pasaría si las cosas salían mal? Pensaba en mis hijos y nuevamente me llenaba de incertidumbres y miedos. Le rogué al personal médico que me dejaran ingresar a cuidados intensivos con mi celular, necesitaba ver a mis bebés. Ellos aceptaron y además me entregaron una estampa del beato Álvaro del Portillo que me había enviado mi esposo, que tuve conmigo todo el tiempo.

Los hermanos de Gisela recibieron a Sebastián el día del alta
Los hermanos de Gisela cuidaron del pequeño

El milagro de la vida

Luego de siete horas, sola en un cuarto lleno de máquinas y sonidos, con más de 15 personas que no podía reconocer por el equipo de protección que llevaban, me practicaron una cesárea. Estos maravillosos seres humanos recibieron a mi bebé. Yo solo le pedía a Dios que no me llevara, no podía ni quería dejar a mis hijos solos, no quería morirme. ¿Cómo le hacía eso a mi marido? Esa no podía ser una opción.

Sebastián nació como el guerrero que es, gritándole al mundo. Esta es la alegría y tranquilidad más grande que cualquier mamá puede tener. Nos abrazamos, y sin saber cuándo nos podríamos volver a ver, por su seguridad, se lo llevaron. Mi familia estaba afuera esperándolo, aunque tampoco podían recibirlo porque Rober y mis dos hijos acababan de dar positivo también. Pudieron verlo desde la ventana de neonatología, todos distanciados, pero sabíamos que estábamos bien.

¡Yo sé que la oración nos salvó!

Mucha gente nos escribía y llamaba. Teníamos miles de personas rezando por nosotros y yo podía sentirlo: ¡lo necesitaba! Nuestra familia y amigos no dejaron de mimarnos y cuidarnos. A mi casa llegaban golosinas, comida, regalos para mis hijos. No nos dejaron solos ni un minuto. Estuve tres días más en cuidados intensivos y cuatro adicionales en cuidados intermedios. Sebas, el bebé, salió un día antes que yo del hospital y como Rober seguía positivo en Covid-19, mi familia lo recibió y lo llevaron a la casa de mi hermano. Gracias a Dios, al siguiente día me dieron el alta y nos pudimos encontrar. Vivimos una semana más con mi hermano, cuidados y muy mimados, aunque mi familia seguía separada. Finalmente, luego de 18 días, llegó lo que tanto esperábamos. El virus se había ido y nos pudimos encontrar y comenzar la locura y magia de una familia de cinco miembros.

Reencuentro esperado

El reencuentro de la familia: Gisela junto a Rober y sus tres hijos

Ha sido la experiencia más dura para todos. El miedo trató de ser el protagonista de nuestros días, pero logramos que la fe y esperanza le ganaran. No nos dejamos vencer y sabemos que lo logramos porque hubo mucha gente rezando y pidiendo por nosotros. No nos cabe el agradecimiento que tenemos por todos los que estuvieron cerca de nuestra familia. Hoy nos sentimos muy queridos.

Esta pandemia no tiene excepciones, ni límites. Todos estamos expuestos y esa es una de las lecciones más importantes que nos ha dado. Por eso hay que seguir cuidándonos y cuidando a quienes queremos. Gracias a Dios, hoy nosotros podemos contar esta historia y agradecer, siempre agradecer.

Link: https://opusdei.org/es-es/article/embarazo-covid-oracion-ecuador/

Una campaña para ayudar a los sacerdotes. La han titulado “Que ninguna vocación se pierda”

CARF
La imagen puede contener: texto que dice "En los momentos más importantes de tu vida siempre ha habido un sacerdote En lo bueno En lo malo Bautizo comunión Enfermedad Boda -Muerte ¿Nos ayudas a seguir formando sacerdotes para evitar que esto cambie? www.queningunavocacionsepierda.org CARF Centro.AcademicoRomanoFundacion"

¿Te imaginas un mundo sin sacerdotes?

Es difícil imaginar un mundo completo sin sacerdotes, pero si sabemos lo que sucede en tantísimos lugares donde los sacerdotes no están, sencillamente  no hay eucaristía, ni perdón sacramental de los pecados, ni los enfermos reciben la fuerza y la gracia de la Unción, ni podemos vivir los momentos felices de bautizo, comunión o boda por falta de sacramentos. 

¿Por qué se pierden las vocaciones?

La mayoría de las vocaciones nacen hoy en países del África o de América, pero la falta de medios materiales hace que muchas no lleguen siquiera a los seminarios. Compromete pensar que detrás de cada vocación sacerdotal, hay otra llamada del Señor a cada uno de nosotros, los cristianos, pidiendo el esfuerzo personal, que asegure los medios para su formación.

Y tú, ¿qué puedes hacer para evitarlo?

Cada año más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayudas al estudio para sus candidatos, que necesitan de personas generosas que les ayuden a completar su formación eclesiástica. En esta campaña necesitamos 2.400 donantes de 150 €, para que el próximo curso puedan estudiar 20 seminaristas más. (ver coste de una beca anual)

¿Qué hace CARF?

En CARF creemos que es posible mejorar la vida cotidiana de las personas a través de la formación integral de jóvenes con vocación, que ayuden a servir desde el sacerdocio, defendiendo la paz y la dignidad. Trabajamos para que cuando regresen a sus diócesis puedan transmitir, a través del ejercicio de su ministerio, toda la luz, ciencia y doctrina recibida.

Por esta razón CARF contribuye económicamente, para que sacerdotes y seminaristas de todo el mundo reciban una sólida preparación tanto teológica como humana.

¡Me llaman madre! Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Si no hubiera sacerdotes, no tendríamos los sacramentos. ¡Qué no se pierda ninguna vocación por falta de recursos!

— Margarita, 87 años, ha becado a dos sacerdotes de Kenia.

Congreso mundial online sobre el matrimonio

DEL 11 al 13 JUNIO 2020

Participarán más de 60 expertos junto a sus parejas. Dado que no pudo celebrarse, consideraron hacerlo online.

El objetivo es ayudar a parejas de todo el mundo a conocerse mejor y también a reforzar su fe y es que como dicen: “tu matrimonio vale la pena”.

Link: https://www.joyfuleverafter.org/

UN EXAMEN DE CONCIENCIA COMPLETO PARA JÓVENES

Algunos habéis pedido un examen de conciencia que sea completo para preparar bien la Cuaresma y la Semana Santa.

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Está dirigido a jóvenes estudiantes o que trabajen, que aún no se han casado. En el caso de que estés casada o casado, se debería añadir la parte correspondiente a las obligaciones en un matrimonio que hacer referencia a esas relaciones en que ha de haber generosidad, amor y perdón. Además de estar abiertos a recibir nuevas vidas.

EXAMEN DE CONCIENCIA

1. ¿Creo todo lo que Dios ha revelado y nos enseña la Iglesia Católica? ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica? ¿Doy testimonio de Él? ¿Tengo en El una fe y una confianza firme y completa?

2. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde mi última confesión bien hecha? ¿Olvidé confesar algún pecado grave?

3. ¿Me he desesperado, llegando a dudar de la bondad de Dios, de su justicia, de sus promesas y de su misericordia? ¿He tentado a Dios, o sea que lo he puesto a prueba, dudando de su palabra, o de su obra, o de su bondad, o de su omnipotencia, o de su amor o poder?

4. ¿He sido indiferente, despreciando la acción y la fuerza de Dios en mi vida? ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Cuido de formarme para conocer mejor la fe? ¿Me acuerdo del Señor a lo largo del día? ¿Rezo en algún momento de la jornada? ¿He procurado ofrecerle el trabajo o estudio y darle gracias en oración al levantarme y al acostarme?
¿He hecho las cosas que requieren sacrificio, – con verdadero amor – y ofreciéndoselas al Señor?

5. ¿He tomado el nombre de Dios en vano o he blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad? ¿He mostrado falta de respeto por las personas, lugares o cosas santas? ¿He hecho espiritismo o he confiado en adivinos, supersticiones, hechicerías, etc.?

6. ¿He faltado voluntariamente a Misa algún domingo o día de precepto? ¿He recibido al Señor en la Sagrada Comunión teniendo algún pecado grave? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

¿Me he distraído voluntariamente durante la Eucaristía, y/o he asistido físicamente, pero con el “corazón y la mente en otro lugar”? ¿He guardado la disposición del ayuno una hora antes del momento de comulgar?

7. ¿Hay cosas de mi vida actual o pasada que me pesan y que nunca he querido confesar por temor o vergüenza?

8. ¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres y familiares? ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia? ¿Me he preocupado de la formación religiosa y moral de las personas que viven en mi casa o que dependen de mí? ¿He tenido un desordenado afán de independencia, que me lleva a recibir mal las indicaciones de mis padres, simplemente porque me lo mandan? ¿Me doy cuenta que esta reacción está causada por la soberbia?

9. ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿He tenido malas contestaciones, impaciencia o celos? ¿Me he enfadado? ¿He albergado rencores o he estado poco dispuesta a perdonar? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?

10. ¿Contribuyo con mi palabra o mi silencio a las críticas y a la murmuración? ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra? ¿He pedido perdón? ¿He juzgado sin tener suficientes datos sobre la actitud de la otra persona?

11. ¿Procuro trabajar/estudiar bien, con profesionalidad, buscando mi santidad? ¿Permito que mi trabajo o estudio ocupe tiempo y energías que corresponden a mi familia y/o amigos?

12 ¿Sé servir a los demás? ¿Cuido especialmente a los enfermos, mayores o más necesitados? ¿Doy de mi tiempo a otros cuando lo necesitan?

13. ¿Me he embriagado, bebido con exceso o tomado drogas? ¿He descuidado mi salud? ¿He sido imprudente en la conducción de vehículos?

14. ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes? ¿Retraso con frecuencia el momento de levantarme, ponerme a estudiar o trabajar? ¿Tengo dependencia o adicción en el uso de las redes sociales o la televisión?. Antes de asistir a un espectáculo o de leer un libro, ¿procuro enterarme de su calificación moral?

15. ¿He consentido pensamientos o deseos impuros? ¿He faltado a la castidad por lujuria? (deseo o goce desordenado del placer sexual) ¿Por masturbación? ¿Por pornografía? (actores, comerciantes, publico)? ¿Hago uso de anticonceptivos?

16. ¿Me pongo en ocasión de ofender a Dios dejándome llevar por la curiosidad y la sensualidad al utilizar internet? ¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, mi modo de vestir, mi asistencia a algún espectáculo? ¿He tratado de reparar el escándalo?

17. ¿Procuro rodearme de personas que no me inciten a ambientes impuros y a cometer actos impuros?

18. ¿He dicho siempre la verdad? ¿He dicho mentiras con la intención de engañar? ¿He dañado la reputación de alguien, con actitudes o palabras injustas? ¿He faltado contra la verdad por vanagloria o jactancia; o por ironía?

¿He escuchado conversaciones contra la voluntad de los que la mantenían? ¿He abierto o leído correspondencia u otros escritos contra la voluntad de sus dueños? ¿He hablado mal de los demás; con el pretexto de que me contaron o de que se dice por ahí?

19. ¿He robado o engañado a alguien? ¿En su caso, he restituido o reparado? ¿He malgastado el dinero innecesariamente? ¿Doy limosna según mi posición? ¿Cumplo las leyes y pago los impuestos?

20. ¿He codiciado o deseado enfermizamente los bienes ajenos? ¿He caído en la avaricia, o sea la pasión inmoderada por las riquezas materiales, y el poder sobre ellas?
¿He sentido envidia, o sea, he sentido como “tristeza” ante el bien o el triunfo de los demás, y un deseo desordenado de poseer u obtener lo mismo, aunque sea en forma indebida?

21. ¿Me preocupo de influir –con naturalidad y sin respetos humanos– para hacer más cristiano el ambiente a mi alrededor? ¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia? ¿Hago el propósito de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?

«¿Cómo le gustaría a Dios que fuera Notre Dame?»

Cuando Fran vio arder la catedral de París pensó que debía hacer algo. Ahora, su diseño para la restauración de Notre Dame ha sido seleccionado entre los mejores del mundo. Es el único español que ha conseguido entrar en la selección final, que se resolverá el próximo verano.

Fran consiguió el Reddot Award 2018, considerado como un verdadero Óscar del diseño

Fran es ingeniero de Diseño Industrial y vive en Nules (Castellón). A pesar de su juventud -apenas tiene 30 años-, sus trabajos le han aupado ya a lo más alto del podio del diseño mundial.

Ha cosechado premios y nominaciones, el más codiciado de todos el Reddot Award 2018, considerado como un verdadero Óscar del diseño. El jurado se lo otorgó por la primera grifería solid surface fusionada con encimera del mismo material, que facilita la limpieza y elimina riesgos de averías. Su proyecto para la restauración de la Catedral Notre Dame de París ha sido seleccionado recientemente como uno de los mejores del mundo por la plataforma mundial de arquitectura GoArchitect.

Siendo niño ya apuntaba maneras, y ganó varios concursos de dibujo. Sorprendió a todos con una felicitación navideña en la que se le ocurrió pintar de memoria la fachada del templo de la Sagrada Familia de Gaudí, que acababa de visitar con sus padres.

Sin embargo, en el colegio no iba bien de notas hasta que un profesor acertó a orientarle: “a ti te iría bien una ingeniería de diseño”. Un mundo se abrió en su mente juvenil y todo cambió. Llegaron las buenas calificaciones.

Fran no es del Opus Dei pero está muy agradecido por lo que ha recibido a lo largo de su vida de esta institución: “Mi promoción era la más revoltosa que ha pasado por el colegio, y yo el peor. Pero supieron darnos una emoción y un porqué de las cosas, aunque entonces no nos dábamos cuenta. Ahora sí. La formación que recibí en el colegio Miralvent, la que me han dado mis padres, que son supernumerarios del Opus Dei, y la que ahora recibo yo en un Centro, me ayudan a dar sentido cristiano a mi actividad diaria… no hay dinero para pagar todo eso. Los que la hemos recibido y la seguimos recibiendo no sabemos lo que tenemos”.

De su padre, un médico cirujano conocido y querido en toda la comarca, y de su madre, resalta dos virtudes: se desviven por los demás, y nunca se quejan. “Viéndoles trabajar a todas horas para hacer favores (familiares, económicos, médicos…) a personas muy diversas, he aprendido que el trabajo tiene sentido si sirve para resolver problemas a la gente”.Sin embargo, en el colegio no iba bien de notas hasta que un profesor acertó a orientarle: “a ti te iría bien una ingeniería de diseño”Sin embargo, en el colegio no iba bien de notas hasta que un profesor acertó a orientarle: “a ti te iría bien una ingeniería de diseño”

“Mi padre ayuda tanto a la gente desde siempre que le han dedicado una calle, con el voto unánime de todos los partidos. Cuando se inauguró, con toda naturalidad explicó que ese enfoque del trabajo como servicio es lo que había aprendido en el Opus Dei. La gente le quiere mucho, porque además es risueño, sabe quitar hierro a los problemas, ayuda sin darse importancia”, considera Fran.

Nada más acabar la carrera, Fran comenzó a trabajar en una conocida industria cerámica de Castellón. Y pronto se independizó. “En casa aprendí que el trabajo sirve si resuelves problemas a los demás. Y eso lo aplico al diseño: busco hacer cosas que faciliten la vida y el trabajo a la gente, y además sean bonitas”.

El impacto de Notre Dame

“Para mí el incendio de Notre Dame fue como el 11-S. Me impactó. Como tantos otros tuve un cierto sentimiento de orfandad si aquello no se apagaba pronto y si no se recuperaba bien… Y me puse a darle vueltas a la posible restauración. Se había generado un problema, ¿y yo no podría hacer algo?”, rememora.

Ese mismo día comenzó a trazar líneas con posibles soluciones respetuosas con el significado original de la catedral, levantada en su día para honrar a la Virgen, con mucho arte y una sorprendente capacidad técnica para la época. “Quienes hicieron Notre Dame eran muy buenos profesionales, y además hombres de fe: entras en la catedral y te sientes elevado hacia Dios”, señala.Descargó planos, estudió a fondo la situación e ideó un diseño moderno, técnicamente viable y plenamente integrado con el estilo de la CatedralDescargó planos, estudió a fondo la situación e ideó un diseño moderno, técnicamente viable y plenamente integrado con el estilo de la Catedral

Cuando poco después el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, anunció que se abría un concurso para la restauración de Notre Dame, Fran no se lo pensó. Descargó planos, estudió a fondo la situación e ideó un diseño moderno, técnicamente viable y plenamente integrado con el estilo de la Catedral.

“El templo es un lugar de oración, y la oración requiere un ámbito recogido y sencillo, no admite extravagancias ni personalismos que distraigan de lo esencial, que es el culto divino -mantiene. No soy partidario de soluciones que rompan la armonía original de Notre Dame y que sólo busquen la notoriedad del nuevo diseñador”.

Fran ha recibido como un regalo del cielo que su proyecto haya sido seleccionado entre los mejores de entre los varios cientos que se presentaron. Quedó abrumado cuando empezaron a llamarle los medios de comunicación ante la noticia, porque además era el único español seleccionado.

“Eso ha sido ya un premio. Lo importante es estar en marcha, en ‘la parrilla de salida’, como dice el papa Francisco. Si ves un problema, intenta ayudar a solucionarlo, no te quedes parado. Eso lo he aprendido también en el Opus Dei: no es cristiano quedarse en casa cuando fuera hay un problema. Y Dios no nos pide éxitos, sólo que lo intentemos, que hagamos lo que podamos…”.

https://opusdei.org/es-es/article/proyecto-reconstruccion-notre-dame/