Nuevo Capítulo de CONTAGIOSOS, nº 9

La productora INFINITO+1 nos facilita un nuevo capítulo como testimonio para contagiar nuestra fe.

Era PUNK y alérgico a las normas. Con tan solo 16 años, ALEXIS se fue de casa, empezó a delinquir y a traficar con drogas. La adicción a la cocaína y otras sustancias, le hicieron descender a los infiernos durante varios años, hasta que un día no pudo más y, estando al borde del suicidio, pidió auxilo desesperado a sus padres.

Con la ayuda de su familia pudo conocer la Comunidad Cenáculo. Allí, encontró la medicina que necesitaba: el amor de Dios y de sus hermanos en la Comunidad.

Hoy, Alexis, es padre de 3 hijos, está felizmente casado y es un maravilloso ejemplo de superación y de esperanza.

Peyo un caballo muy peculiar: médico y enfermero

Peyo es un caballo francés con el extraordinario poder de detectar enfermedades como el cáncer o el Alzheimer. En el hospital, visita y cuida a los pacientes

Peyo, es un caballo de 14 años que su propietario, Hassen Bouchakour, empleaba en espectáculos de doma. Era distante y reacio al contacto de seres humanos. Sin embargo, Bouchakour descubrió algo sorprendente: Peyo tiene la capacidad para acercarse y detectar a personas enfermas de cáncer, Alzheimer y otras patologías. Este año, además, Peyo es noticia por ser protagonista de una foto excepcional.

La asombrosa habilidad de Peyo no solo sirve para diagnosticar enfermedades que aún no han dado la cara. También se ha comprobado que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los enfermos de un hospital. Incluso, en algunos casos, se ha podido reducir la medicación a los enfermos.

Entra en la habitación del enfermo

Peyo está en Francia. Ya se le conoce como «el doctor Peyo». Concretamente «trabaja» en el hospital de Calais y otros cuatro centros hospitalarios en Dijon, El Havre, Niza, Antibes. El personal conoce al caballo, que entra en el edificio, sube al ascensor y decide en qué habitación entra.

Así como en la doma era reticente al contacto con humanos, ahora todo es diferente. Se muestra cercano y cariñoso con los enfermos, y les lame las zonas donde el paciente tiene la lesión. «Es un caballo que tiene un comportamiento diferente ante personas frágiles«, explica Bouchakour.

Los pacientes mejoran con él

La equinoterapia se viene utilizando desde hace muchos años como terapia. Pero el don de Peyo (pronunciado «peyó») para detectar enfermedades y su capacidad para ser parte del tratamiento en enfermos hospitalizados hacen que esté siendo estudiado científicamente por expertos en cuidados paliativos, geriatría y pediatría. En Calais participa en sesiones de terapia asistida de la Unidad de Cuidados Paliativos Séléne.

La visita de Peyo es un punto positivo en el día a día de los enfermos de estos hospitales franceses, mientras que abre horizontes esperanzadores para la medicina.

Hassen Bouchakour está extremadamente satisfecho con el cambio de tareas que le propició su caballo. Él tiene 31 años y lleva 7 años adiestrando a este semental. Peyo está adiestrado de forma que nunca hace sus necesidades en el hospital y se provee de tratamiento antiparasitario cada vez que acude a una visita.

Para los enfermos, Peyo procura compañía, rebaja la sensación de soledad y alivia el dolor psíquico y físico.

Peyo en el World Press Photo

Una imagen de Peyo tomada por el fotógrafo Jeremy Lempin y titulada “Doctor Peyo and Mister Hassen” fue nominada este año para el World Press Photoen la categoría de Asuntos Contemporáneos. Es la que encabeza este artículo.

Hace tiempo que Peyo trabaja:

HORSE HOSPITAL
Desde hace varios meses, la residencia médica para ancianos Les Vergers de la Chartreuse (en Dijon) vive un proyecto bastante especial. Peyo, un semental de 500 kilos, visita regularmente a los pacientes en el establecimiento. Una singular experiencia terapéutica.

En el año 2014, acompañado por su adiestrador Hassen Bouchakour, Peyo estaba acostumbrado a cruzar el umbral de la residencia médica para ancianos dependientes Les Vergers de la Chartreuse. Pasea por los pasillos y visita a los residentes, a veces incluso en las mismas habitaciones si se trata de visitar a una persona postrada en cama. Según su maestro, Peyo está “dotado de una sensibilidad increíble”. En un reportaje emitido en France 3 Bourgogne, un miembro del personal del establecimiento explica que el equino aporta un gran bienestar a las personas mayores. Lejos de asustarse por su cuerpo robusto, los ancianos parecen encantados y recuperan la sonrisa. Peyo quizás hace resurgir recuerdos muy íntimos de los que el propio personal no tenía conocimiento. Pierre, un residente, parece muy contento por la aparición del caballo, al que llama cariñosamente “el semental sublime”. “Pienso en él todo el tiempo”, confiesa al adiestrador, mientras le dedica caricias al caballo.

Hassen Bouchakour, jinete y adiestrador profesional, apasionado de los animales y los espectáculos, conoció a Peyo mientras buscaba un caballo para recorrer el mundo con él para su trabajo. Su relación comenzó de forma caótica y fue solo después de un año y medio que empezó a haber química entre ellos. Cuando el entrenador se dio cuenta de la inusual aptitud del caballo para acercarse a los más frágiles, quiso ir más lejos. Hoy en día, la pareja continúa con espectáculos y competiciones recorriendo Francia y el mundo. Y gracias a la asociación ‘Les sabots du cœur’, los dos compañeros también estan en contacto con ancianos y enfermos a través de visitas a varios establecimientos en Francia.

Partida de los hijos. El deber de crear su propia vida, dejando a los padres…

LIDIAR CON LA PARTIDA DE LOS HIJOS DEL HOGAR NO ES FÁCIL, ES POR ESO TE INVITAMOS A LEER: MAMÁ, ME TENGO QUE IR. ¡NO OLVIDES COMPARTIR!

No importa lo que haga, no importa donde esté, tú siempre serás la base de todo. Pero necesito crecer, mamá, es hora de que me vaya. Tal vez tardes en entender, tal vez llores incontables noches al ver el nido vacío; tal vez me llames con esa voz quebrada, dolida, de quien guarda un mundo de nostalgia en un nudo en la garganta. Pero mamá, me tengo que ir.

MAMÁ 1

¿Por qué dejar a mamá?

Tengo que aprender a separar la ropa por colores para lavarla bien. Debo descubrir que los platos se quedan en el fregadero al día siguiente, que el agradable olor del baño limpia después de haberlo limpiado. Tengo que aprender a cocinar más allá de los macarrones con salchicha, cuento con que internet me ayudará con eso. Debo aprender que mi sueldo necesita durarme 30 días y que bailar y tomar cerveza no son las necesidades más básicas. Tengo que sentirme solo. Tengo que decirle a los demás: «Mi mamá siempre dice que…» y sentir orgullo de los innumerables consejos que me has dado en la vida y que no siempre valoré como toca. Tengo que identificar las malas amistades, algo que hacías antes tú por mí. Tengo que ser fuerte y aguantarme ese insulto que mi jefe se merecía. Tú me enseñaste que un profesional serio no se descontrola tan fácilmente. Tengo que crear mis propios rituales de sábado por la tarde, que antes eran hacer pasteles y bailar contigo en la cocina. También tengo que quitarme el pijama los domingos, hacer la comida, hacer la cena y no simplemente leer un libro mientras espero que tú lo hagas todo por mí. Tengo que ver esa película increíble sin compañía y no tener a nadie con quién llorar tímidamente conmigo. Además tengo que sentir la falta del abrazo que era la fortaleza que necesitaba en un mal día y la sinceridad que me enseñaba a ser un ser humano mejor todos los días.

MAMÁ 2

Nunca es fácil

No pienses que es fácil para mí. Me va a doler todos los días de mi vida no regresar a casa y ver tu sonrisa tranquila, poder contarte cada detalle del día y no sentir una mínima señal de aburrimiento en tu rostro. Voy a sentir añoranza incluso cuando tenga dos hijos, incluso cuando tenga ochenta años, incluso si escribiera el mejor libro de la historia. Necesito irme, mamá, pero te llevo siempre conmigo…

MAMÁ 5

https://es.aleteia.org/2020/06/29/mama-me-tengo-que-ir/

https://es.aleteia.org/2015/04/09/los-hijos-se-van-y-ahora-que/

Tras la Pascua, Pentecostés. Preparación para la llegada del Espíritu Santo

Proponemos algunas ayudas para prepararnos para la llegada del Espíiritu Santo y tratarle más. Es al que llaman el Gran Desconocido

Dice el Padre Enrique Granados en la página de Catholik Link:

Recuerdo que en mis primeros años de estudio de Teología un profesor nos dijo: «No le pidan a Dios que les de más inteligencia, porque con la que nacieron con esa se van a morir, más bien pidan al Espíritu Santo que les dé el don de la sabiduría». Recuerdo esta anécdota al leer esta pregunta que me hicieron: ¿es verdad que si le rezo siempre al Espíritu Santo me volveré mucho más inteligente de lo que soy? Me parece una pregunta interesante para hablar del Espíritu Santo y su acción en nuestra vida. Dios quiere darnos todo lo necesario para nuestra realización y para que lleguemos a la vida eterna. La inteligencia hay que cultivarla y hacerla fructificar, pero más importante es tener la sabiduría para usarla rectamente, para que esa inteligencia que tengo me lleve a mí y a otros por el camino del bien. Podría, suceder que alguien sea muy inteligente pero sin el don de la sabiduría podría utilizarla de manera incorrecta. Incluso para hacer el mal, creo que ejemplos de esto, tenemos muchos en la historia de la humanidad.

1. Tomar consciencia de los dones del Espíritu Santo

Ahora que estamos a unos días de celebrar la fiesta de Pentecostés es una hermosa ocasión para tomar conciencia de los dones del Espíritu Santo, cómo podemos acceder a ellos y os frutos que traen a nuestra vida. El Catecismo de la Iglesia católica nos dice: «La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo, estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo». (Cat. # 1830)

Es parte de nuestro deseo y anhelo vivir como Cristo nos enseñó, y transmitir esta forma de vida a otros. Pero en este camino nos topamos con nuestra fragilidad, con tentaciones externas y con la influencia, algunas veces, de un mundo que no va guiado por la voz de Dios, sino en camino contrario al Evangelio.

2. La acción del Espíritu Santo nos mantiene firmes en la fe

También nos puede suceder que confundidos por esas voces contrarias, se nos dificulte escuchar la voz de quien es el Buen Pastor, que nos llama e invita a la plenitud de la existencia. «He venido para que tengan vida y en abundancia» (Jn 10,10), dirá Jesús. Y es ahí donde entra el Espíritu Santo con su acción. Sus dones nos ayudan a que busquemos el bien y nos mantengamos firme en él. Es quien nos sostiene para que podamos luchar contra el mal y podamos seguir el llamado que nos hace el Señor a la santidad. Por eso Jesús más de una vez nos lo presentó, nos habló de su acción y nos prometió enviárnoslo para que pudiéramos avanzar y progresar en nuestro conocimiento de Él y del bien. Él, nos ayuda en la correcta toma de decisiones, un tema que es tan importante. Todos tomamos decisiones en nuestra vida, unas más importantes que otras. Y en las que hay cosas valiosas en juego es bueno discernir qué es lo mejor para nuestra vida, si hago esto o lo otro, si voy por este camino o por el de allá y es ahí donde el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad nos ayuda.

3. Los dones nos encaminan hacia el bien

El don del consejo o de la sabiduría por ejemplo, nos ayudarán a encaminarnos hacia una decisión tomada hacia el bien, una que finalmente nos ayude a desplegarnos como personas, según el modelo que nos dio Jesús. Jesús también nos dice que Él será el defensor. ¿De qué o quién nos defiende? De ese espíritu del mal, del maligno, el padre y príncipe de la mentira que busca apartarnos de la amistad con Dios. Del espíritu mundano que es contrario a Dios, y en muchas ocasiones también nos defiende de nosotros mismos que no sabemos valorarnos y vernos con la mirada amorosa de Dios. Muchas veces podemos tener ideas sobre nosotros equivocadas o sesgadas, ya sea porque no nos valoramos o porque nos queremos endiosar. Y algo más que debe alegrarnos es que estos dones del Espíritu, nos van
transformando interiormente y se manifiestan en frutos.

4. Deja que el Espíritu Santo se manifieste en ti

El que está inundado del Espíritu Santo lo manifestará con sus palabras y acciones. Como dice otra parte de la Escritura: «Nadie da lo que no tiene». Damos lo que hay en nuestro corazón y si lo que va reinando en nosotros es el Espíritu Santo, esto se manifestará en los frutos de: amor, alegría, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia.

¿No es esto una noticia maravillosa? Por eso termino con lo siguiente: «Nadie ama lo que no conoce, y uno pide lo que necesita». Si necesitas salud, la pides, si necesitas trabajo lo pides, si tienes hambre pides comida. Bueno, lo mismo con los dones del Espíritu Santo, creo que es importante conocerlo, valorarlo y descubrir que lo necesitamos. Sus dones son fundamentales para poder vivir nuestra vida cristiana, afianzarnos en la virtud y ser testigos del Evangelio. Conozcamos lo que nos ofrece el Espíritu santo y pidamos su dones que son un regalo del cielo.

Les comparto una hermosa oración del Espíritu Santo, esta es una que nos puede ayudar a conocer su acción en nuestra vida:

Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra
en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor.

Concédeme el Espíritu de sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar solo a las cosas que son eternas.
El Espíritu de entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad.
El Espíritu de consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el cielo. El Espíritu de fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación.
El Espíritu de conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos. El Espíritu de piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable: y el Espíritu de temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. ¡Amén!

DECENARIO AL ESPIRITU SANTO

10 días para preparar la fiesta del Espíritu Santo

Proponemos un decenario sencillo para que los jóvenes preparen la fiesta del Espíritu Santo: rezar una oración, leer un texto de san Josemaría y proponerse una misión (un propósito).

https://opusdei.org/es-es/article/decenario-espiritu-santo-pentecostes/

Opus Dei - 10 días para preparar la fiesta del Espíritu Santo

Francisco inicia la maratón de oración para pedir el fin de la pandemia

En la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco da inicio a treinta días de oración, que tienen como intención la invocación del fin de la pandemia. Con esta finalidad, cada día del mes de mayo, un santuario mariano a lo largo y ancho del planeta, se unirá en oración.

Maratón de oración para invocar el fin de la pandemia, del 1 al 31 de mayo.

Lista de los Santuarios que rezan el Rosario y links de las directas

Promovida por el Dicasterio para la Nueva Evangelización, la oración mariana involucra a 30 santuarios en todos los continentes. A continuación encontrará la lista de lugares desde los que se reza el Rosario todos los días a las 18:00 horas (CET) y el enlace para unirse a la oración en directo:

 Sábado, 01 de mayo, 18:00 horas: Basílica del Vaticano (Nuestra Señora del Socorro), Ciudad del Vaticano

Sábado, 01 de mayo, 19:00 horas: Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra

Domingo, 02 de mayo, 18:00 horas: Jesús Salvador y Madre María (Elele), Nigeria

Lunes, 03 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Czestochowa, Polonia

Martes, 04 de mayo, 18:00 horas: Basílica de la Anunciación (Nazaret), Israel – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 05 de mayo, 18:00 horas: Santísima Virgen del Rosario (Namyang), Corea del Sur – Siga la transmisión en directo

Jueves, 6 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Aparecida (Sao Paulo), Brasil – Siga la transmisión en directo

Viernes, 07 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Paz y Buen Viaje (Antipolo), Filipinas – Siga la transmisión en directo

Sábado 08 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Luján, Argentina – Siga la transmisión en directo

Domingo 09 de mayo, 18:00 horas: Santa Casa de Loreto, Italia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 10 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Knock, Irlanda – Siga la transmisión en directo

Martes, 11 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de los Pobres (Banneux), Bélgica – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 12 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame d’Afrique (Argel), Argelia – Siga la transmisión en directo

Jueves 13 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora del Rosario (Fátima), Portugal – Siga la transmisión en directo

Viernes, 14 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Salud (Vailankanni), India – Siga la transmisión en directo

Sábado, 15 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Reina de la Paz (Medjugorje), Bosnia – Siga la transmisión en directo

Domingo, 16 de mayo, 18:00 horas: Catedral de Santa María (Sídney), Australia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 17 de mayo, 18:00 horas: Inmaculada Concepción (Washington), EE.UU. – Siga la transmisión en directo

Martes, 18 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes, Francia – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 19 de mayo, 18:00 horas: Meryem Ana (Éfeso), Turquía – Siga la transmisión en directo

Jueves, 20 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Cuba – Siga la transmisión en directo

Viernes, 21 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Nagasaki, Japón – Siga la transmisión en directo

Sábado, 22 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de Montserrat, España – Siga la transmisión en directo

Domingo 23 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame du Cap (Trois Rivières), Canadá – Siga la transmisión en directo

Lunes, 24 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes en Nyaunglebin (Myanmar) – Siga la transmisión en directo

Martes, 25 de mayo, 18:00 horas: Santuario Nacional de Nuestra Señora Ta’ Pinu, Malta – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 26 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Guadalupe, México – Siga la transmisión en directo

Jueves, 27 de mayo, 18:00 horas: Madre de Dios (Zarvanytsia), Ucrania – Siga la transmisión en directo

Viernes, 28 de mayo, 18.00 horas: Madonna Negra de Altötting, Alemania – Siga la transmisión en directo

Sábado, 29 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Líbano (Harissa), Líbano – Siga la transmisión en directo

Domingo 30 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Santo Rosario de Pompeya, Italia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 31 de mayo, 18:00 horas: Jardines del Vaticano, Ciudad del Vaticano – Siga la transmisión en directo

La oración del Papa

El Papa Francisco, antes de comenzar el Rosario, depositó un arreglo floral ante la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la capilla Gregoriana de la Basílica de San Pedro. En el rezo de los misterios gloriosos participan familias completas: niños, jóvenes y adultos elevaron con toda la Iglesia su plegaria por el fin de la pandemia.

Seguidamente, el Papa recitó la oración inicial y dijo:

Al comienzo del mes dedicado a la Virgen, nos unimos en oración con todos los Santuarios de todo el mundo, con los fieles y con todas las personas de buena voluntad, para encomendar a las manos de la Santísima Virgen la humanidad entera, muy probada por esta época de pandemia. Cada día de este mes de mayo te encomendaremos a Ti, Madre de la Misericordia, las muchas personas que han sido afectadas por el virus y que siguen sufriendo sus consecuencias…

A continuación, el Obispo de Roma pidió por los fallecidos y sus familias que “viven con el dolor y la incertidumbre del mañana”, luego pidió por los “médicos, científicos y enfermeras que están en primera línea de esta batalla, por los voluntarios (…) por los profesionales que han dado su precioso servicio en favor de los demás” y que con sus actitudes han “llevado consuelo a los necesitados”. También pidió especialmente por las mujeres que “han sufrido violencia dentro de las paredes de sus hogares”.

Francisco finalizó este momento de plegaria solicitando a la Virgen: “enciende en nuestros corazones la luz de la esperanza para el futuro”.

Peticiones de Francisco a la Virgen María

Al final del rezo del Rosario, Francisco realizó la oración final, invocando la intercesión de María para que intervenga con su Hijos Jesús, en este momento difícil que atraviesa la humanidad. Pidió también el consuelo para las familias de los enfermos y de las víctimas; la protección de todo el personal sanitario: “acompáñalos en sus heroicos esfuerzos y dales fuerza, bondad y salud”; igualmente pidió por los sacerdotes y por su compromiso pastoral con los más débiles.

Francisco pidió por los gobernantes de las naciones para que trabajen “ayudando a aquellos que carecen de lo necesario para vivir”. Especialmente pidió a la Virgen que toque las conciencias de quienes destinan enormes sumas de dinero para fabricar y consumir armas y que esos fondos sirvan para combatir esta y futuras epidemias.

El Papa expresó a la virgen para que ayude a la humanidad a sentirse una, como una “gran familia” y así, en un espíritu de hermandad y solidaridad acudamos en ayuda de las numerosas pobrezas y situaciones de miseria”.

Francisco finalizó la oración y dijo: “Guía los pasos de tus peregrinos que desean rezarte y amarte en los Santuarios que se le dedican en todo el mundo bajo los más variados títulos que recuerdan tu intercesión, sea para cada uno una guía segura. Amén”.

Un sacerdote se acerca al metro para dar la absolución en el accidente de México

El accidente en el metro de México, la noche del lunes 3 de mayo, causó la muerte por lo menos a 24 personas y dejó 79 heridos. Alrededor de las 22:20 hora local, dos vagones cayeron de un puente del metro que se derrumbó en las cercanías de la estación Olivos, en la zona este de la capital mexicana.

El sacerdote Juan Ortiz, párroco en la localidad de Zapotitlán, logró acercarse al lugar para conceder una absolución colectiva, una posibilidad prevista por la Iglesia en casos de peligro de muerte, cuando no hay un tiempo razonable para una confesión individual de cada penitente.

En una declaración a la página Desde la Fe, de la arquidiócesis de la Ciudad de México, el sacerdote contó que llegó hasta la menor distancia segura posible, rezó por los muertos y heridos y dio la absolución general.

Él recuerda que, poco antes, estaba realizando unas compras en un supermercado cercano cuando se fue la luz dos veces. Al salir del súper vio la calle ya cerrada y la policía presente en el lugar del colapso. La escena era fuerte.

“Vi que sacaban a los muertos en camillas (…) Todos estaban desesperados, con el desamparo de saber que allí había gente atrapada… Fue muy impactante ”.

Accidente en el metro de México: evitable

El sacerdote destacó que la tragedia se pudo haber evitado, ya que se habían reportado daños estructurales en este puente del metro desde el terremoto que sufrió la ciudad en 2017.

La región del accidente pertenece a la diócesis de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta. El obispo, don Andrés Vargas Peña, ofreció su solidaridad y oraciones por las personas que murieron, por los heridos y sus familiares, además de celebrar la misa el día 4 por su intención. La arquidiócesis primada de México también ofreció la celebración de la Santa Misa por las víctimas del accidente.

Fuente: https://es.aleteia.org/2021/05/06/accidente-en-el-metro-de-mexico-sacerdote-da-absolucion-colectiva-a-las-victimas/

De ‘niño soldado’ a sacerdote: «Había perdido la esperanza»

Charles Mbikoyo Andrew es un sacerdote de 46 años de la diócesis de Tombura-Yambio, Sudán del Sur.

En Roma donde estudia

En 1989, durante la guerra, el grupo rebelde Liberación Popular de Sudán (SPLA) secuestró a 40 seminaristas y al difunto rector, el padre Matthew Samusa. Charles Mbikoyo Andrew estaba en ese grupo de niños y adolescentes llevados lejos para convertirlos en niños rebeldes o ‘Nyony’, contó a Aleteia.

«Estaba en mi segundo año de seminario menor en Rimenze, diócesis de Tombura-Yambio, Sudán del Sur, cuando fuimos secuestrados. Tenía 13 años y mis padres me hicieron un funeral porque pensaban que ya estaba muerto. Fuimos los primeros chicos secuestrados en Yambio (capital del estado de Ecuatoria Occidental, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo)».

“¡Donde lleven a estos niños, me llevarán a mí!”, argumentó padre Matthew Samusa a los hombres armados y no quiso separarse de los 40 muchachos.

“Nos internaron en el bosque para hacernos soldados. Caminábamos por la foresta todo el día, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, durante 3 meses, haciendo ejercicio militar, adiestramiento, hasta el agotamiento”.

Moriré en la guerra

El fenómeno de los niños-soldado siempre ha existido, pero desde el año 2000 se considera un crimen de guerra.

Charles pensó que era el final: “Moriré en la guerra”. La esperanza era una palabra distante como las caricias de su madre y los momentos familiares. “No imaginaba que amigos, parientes y personas de la comunidad rezaban, hacían la adoración al Santísimo y misas por nuestras almas”.

“A veces no teníamos comida, sino sólo miel y frutas en el bosque. Caminábamos desde Rimenze, Yambio, por la selva hasta Yei (Se encuentra cerca de las fronteras de Uganda y la República Democrática del Congo). Antes de ir a luchar, 5 de nosotros escapamos esa mañana y llegamos a la ciudad de Yei por la noche”.

“Nuestro rector, el padre Matthew Samusa, siempre nos dirigía palabras de esperanza y a veces rezábamos juntos. Gracias a Dios no fuimos torturados físicamente y ninguno de nosotros murió”.

Una fuerza me protege

Padre Matthew Samusa les decía en el secreto y a espaldas de los carceleros: “El Señor los ha escogido para ser sacerdotes y les liberará”.

Charles hacía un esfuerzo enorme, las plegarias parecían en vano, pero estrechaba las manos de sus compañeros al decirlas. Padre Samusa les recordaba esos días felices en el seminario. Era una luz tenue, muda, lejana quizá, pero que gritaba dentro: “Sé que hay una fuerza por encima de mí, sé que me protege”, recuerda.

“Al final todos consiguieron escapar y volver a casa: 3 de nosotros nos convertimos en sacerdotes, entre los 40 seminaristas que fueron secuestrados. En África y otras partes del mundo siempre hay reclutamiento de niños y adolescentes cuando explota la guerra por parte de los militares y de los rebeldes para obligarlos a pelear por ellos”. (I)

Con información de aleteia.org

Domingo de la Divina Misericordia

El Papa celebra la Misa en el Santuario de la Divina Misericordia en Roma.

Homilía:

Jesús resucitado se aparece a los discípulos varias veces. Consuela con paciencia sus corazones desanimados. De este modo realiza, después de su resurrección, la “resurrección de los discípulos”. Y ellos, reanimados por Jesús, cambian de vida. Antes, tantas palabras y tantos ejemplos del Señor no habían logrado transformarlos. Ahora, en Pascua, sucede algo nuevo. Y se lleva a cabo en el signo de la misericordia. Jesús los vuelve a levantar con la misericordia ―los vuelve a levantar con la misericordia― y ellos, misericordiados, se vuelven misericordiosos. Es muy difícil ser misericordioso si uno de se da cuenta de ser miseridocordiado.

1. Ante todo, son misericordiados por medio de tres dones: primero Jesús les ofrece la paz, después el Espíritu, y finalmente las llagas. En primer lugar, les da la paz. Los discípulos estaban angustiados. Se habían encerrado en casa por temor, por miedo a ser arrestados y correr la misma suerte del Maestro. Pero no sólo estaban encerrados en casa, también estaban encerrados en sus remordimientos. Habían abandonado y negado a Jesús. Se sentían incapaces, buenos para nada, inadecuados. Jesús llega y les repite dos veces: «¡La paz esté con ustedes!». No da una paz que quita los problemas del medio, sino una paz que infunde confianza dentro. No es una paz exterior, sino la paz del corazón. Dice: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes» (Jn 20,21). Es como si dijera: “Los mando porque creo en ustedes”. Aquellos discípulos desalentados son reconciliados consigo mismos. La paz de Jesús los hace pasar del remordimiento a la misión. En efecto, la paz de Jesús suscita la misión. No es tranquilidad, no es comodidad, es salir de sí mismo. La paz de Jesús libera de las cerrazones que paralizan, rompe las cadenas que aprisionan el corazón. Y los discípulos se sienten misericordiados: sienten que Dios no los condena, no los humilla, sino que cree en ellos. Sí, cree en nosotros más de lo que nosotros creemos en nosotros mismos. “Nos ama más de lo que nosotros mismos nos amamos” (cf. S. J.H. Newman, Meditaciones y devociones, III,12,2). Para Dios ninguno es un incompetente, ninguno es inútil, ninguno está excluido. Jesús hoy repite una vez más: “Paz a ti, que eres valioso a mis ojos. Paz a ti, que tienes una misión. Nadie puede realizarla en tu lugar. Eres insustituible. Y Yo creo en ti”.

En segundo lugar, Jesús misericordia a los discípulos dándoles el Espíritu Santo. Lo otorga para la remisión de los pecados (cf. vv.22-23). Los discípulos eran culpables, habían huido abandonando al Maestro. Y el pecado atormenta, el mal tiene su precio. Siempre tenemos presente nuestro pecado, dice el Salmo (cf. 51,5). Solos no podemos borrarlo. Sólo Dios lo quita, sólo Él con su misericordia nos hace salir de nuestras miserias más profundas. Como aquellos discípulos, necesitamos dejarnos perdonar, decir desde lo profundo del corazón: “Perdón Señor”. Abrir el corazón para dejarse perdonar. El perdón en el Espíritu Santo es el don pascual para resurgir interiormente. Pidamos la gracia de acogerlo, de abrazar el Sacramento del perdón. Y de comprender que en el centro de la Confesión no estamos nosotros con nuestros pecados, sino Dios con su misericordia. No nos confesamos para hundirnos, sino para dejarnos levantar. Lo necesitamos mucho, todos. Lo necesitamos, así como los niños pequeños, todas las veces que caen, necesitan que el papá los vuelva a levantar. También nosotros caemos con frecuencia. Y la mano del Padre está lista para volver a ponernos en pie y hacer que sigamos adelante. Esta mano segura y confiable es la Confesión. Es el Sacramento que vuelve a levantarnos, que no nos deja tirados, llorando contra el duro suelo de nuestras caídas. Es el Sacramento de la resurrección, es misericordia pura. Y el que recibe las confesiones debe hacer sentir la dulzura de la misericordia. Este es el camino de los sacerdotes que reciben las confesiones de la gente: hacerles sentir la dulzura de la misericordia de Jesús que perdona todo. Dios perdona todo.

Después de la paz que rehabilita y el perdón que realza, el tercer don con el que Jesús misericordia a los discípulos es ofrecerles sus llagas. Esas llagas nos han curado (cf. 1 P 2,24; Is 53,5). Pero, ¿cómo puede curarnos una herida? Con la misericordia. En esas llagas, como Tomás, experimentamos que Dios nos ama hasta el extremo, que ha hecho suyas nuestras heridas, que ha cargado en su cuerpo nuestras fragilidades. Las llagas son canales abiertos entre Él y nosotros, que derraman misericordia sobre nuestras miserias. Las llagas son los caminos que Dios ha abierto completamente para que entremos en su ternura y experimentemos quién es Él, y no dudemos más de su misericordia. Adorando, besando sus llagas descubrimos que cada una de nuestras debilidades es acogida en su ternura. Esto sucede en cada Misa, donde Jesús nos ofrece su cuerpo llagado y resucitado; lo tocamos y Él toca nuestra vida. Y hace descender el Cielo en nosotros. El resplandor de sus llagas disipa la oscuridad que nosotros llevamos dentro. Y nosotros, como Tomás, encontramos a Dios, lo descubrimos íntimo y cercano, y conmovidos le decimos: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). Y todo nace aquí, en la gracia de ser misericordiados. Aquí comienza el camino cristiano. En cambio, si nos apoyamos en nuestras capacidades, en la eficacia de nuestras estructuras y proyectos, no iremos lejos. Sólo si acogemos el amor de Dios podremos dar algo nuevo al mundo.

2. Así, misericordiados, los discípulos se volvieron misericordiosos. Lo vemos en la primera Lectura. Los Hechos de los Apóstoles relatan que «nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían en común» (4,32). No es comunismo, es cristianismo en estado puro. Y es mucho más sorprendente si pensamos que esos mismos discípulos poco tiempo antes habían discutido sobre recompensas y honores, sobre quién era el más grande entre ellos (cf. Mc 10,37; Lc 22,24). Ahora comparten todo, tienen «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4,32). ¿Cómo cambiaron tanto? Vieron en los demás la misma misericordia que había transformado sus vidas. Descubrieron que tenían en común la misión, que tenían en común el perdón y el Cuerpo de Jesús; compartir los bienes terrenos resultó una consecuencia natural. El texto dice después que «no había ningún necesitado entre ellos» (v. 34). Sus temores se habían desvanecido tocando las llagas del Señor, ahora no tienen miedo de curar las llagas de los necesitados. Porque allí ven a Jesús. Porque allí está Jesús, en las llagas de los necesitados.

Hermana, hermano, ¿quieres una prueba de que Dios ha tocado tu vida? Comprueba si te inclinas ante las heridas de los demás. Hoy es el día para preguntarnos: “Yo, que tantas veces recibí la paz de Dios, que tantas veces recibí su perdón y su misericordia, ¿soy misericordioso con los demás? Yo, que tantas veces me he alimentado con el Cuerpo de Jesús, ¿qué hago para dar de comer al pobre?”. No permanezcamos indiferentes. No vivamos una fe a medias, que recibe pero no da, que acoge el don pero no se hace don. Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos. Porque si el amor termina en nosotros mismos, la fe se seca en un intimismo estéril. Sin los otros se vuelve desencarnada. Sin las obras de misericordia muere (cf. St 2,17). Hermanos, hermanas, dejémonos resucitar por la paz, el perdón y las llagas de Jesús misericordioso. Y pidamos la gracia de convertirnos en testigos de misericordia. Sólo así la fe estará viva. Y la vida será unificada. Sólo así anunciaremos el Evangelio de Dios, que es Evangelio de misericordia.

17 abril a las 10 am. hora española. La familia luz en la oscuridad del mundo XI Congreso de Familias y Docentes Católicos

XI Congreso de Familias y Docentes Católicos

Para que su luz no se apague, para que brille con más fuerza en este año de la familia, Educatio Servanda ha organizado un CONGRESO DE FAMILIAS Y DOCENTES que podrás seguir online desde tu casa o, desde donde lo desees, gratuitamente.

El congreso está dirigido a familias, a educadores en el sentido más amplio y, por supuesto, a quienes, como tú, estáis interesados en conocer el alcance de unas leyes que agreden, no solo los derechos y libertades básicas de la familia, sino también los de una sociedad que se resiste a aceptar que el Estado interfiera incluso en los ámbitos más íntimos del ser humano. Leyes que parecen querer imponernos cómo hemos de vivir, e incluso cuándo y cómo hemos de morir.

Es el momento de decirle a nuestros gobernantes y a toda la sociedad lo que es verdaderamente la familia:

“La familia, luz en la oscuridad del mundo”

Emilio Calatayud, Monseñor Argüello, Alicia Delibes, Manuel Martínez-Sellés, Gregorio Luri, Monseñor Reig Plá, entre otros, forman parte de las ponencias y mesas donde se combinarán fundamentos con enfoques prácticos para conocer cómo nos afectan a nosotros como padres y a nuestros hijos el conjunto de leyes y proyectos de ley que, de manera directa o indirecta inciden ya en la vida cotidiana de las familias.

Nos hemos esforzado mucho, así que esperamos que lo disfrutes y te resulte del máximo interés, también para saber abordar situaciones concretas que te afectarán a ti y a tu familia.

Puedes informarte e inscribirte ya pinchando en este link:

http://educadorescatolicos.org/?utm_content=Educaci%C3%B3n%2C%20Eutanasia%2C%20Genero%2C%20Infancia%2C%20las%20leyes%20que%20apagan%20la%20luz%20de%20la%20familia&utm_campaign

El Papa explica el sentido del Triduo Pascual

Queridos hermanos y hermanas:

Ya inmersos en el clima espiritual de la Semana Santa, estamos en la vigilia del Triduo pascual. Desde mañana y hasta el domingo viviremos los días centrales del Año litúrgico, celebrando el misterio de la Pasión, de la Muerte y de la Resurrección del Señor. Y este misterio lo vivimos cada vez que celebramos la Eucaristía. Cuando nosotros vamos a Misa, no vamos solo a rezar, no: vamos a renovar, a hacer de nuevo, este misterio, el misterio pascual. Es importante no olvidar esto. Es como si nosotros fuéramos al Calvario —es lo mismo— para renovar, para hacer de nuevo el misterio pascual.

Jueves Santo

La tarde del Jueves Santo, entrando en el Triduo pascual, reviviremos la Misa que se llama in Coena Domini, es decir la Misa donde se conmemora la Última cena, lo que sucedió allí, en ese momento. Es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de su amor en la Eucaristía, pero no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne.

Cada vez que se celebra la Eucaristía, como dije al principio, se renueva este misterio de la redención. En este Sacramento, Jesús sustituyó la víctima del sacrificio —el cordero pascual— consigo mismo: su Cuerpo y su Sangre nos donan la salvación de la esclavitud del pecado y de la muerte.

La salvación de toda esclavitud está ahí. Es la tarde en la que Él nos pide que nos amemos haciéndonos siervos los unos de los otros, como hizo Él lavando los pies a los discípulos. Un gesto que anticipa la cruenta oblación en la cruz. Y de hecho el Maestro y Señor morirá el día después para limpiar no los pies, sino los corazones y toda la vida de sus discípulos. Ha sido una oblación de servicio a todos nosotros, porque con ese servicio de su sacrificio nos ha redimido a todos.

Viernes Santo

El Viernes Santo es día de penitencia, de ayuno y de oración. A través de los textos de la Sagrada Escritura y las oraciones litúrgicas, estaremos como reunidos en el Calvario para conmemorar la Pasión y la Muerte redentora de Jesucristo.

En la intensidad del rito de la Acción litúrgica se nos presentará el Crucificado para adorar. Adorando la Cruz, reviviremos el camino del Cordero inocente inmolado por nuestra salvación. Llevaremos en la mente y en el corazón los sufrimientos de los enfermos, de los pobres, de los descartados de este mundo; recordaremos a los “corderos inmolados” víctimas inocentes de las guerras, de las dictaduras, de las violencias cotidianas, de los abortos…

Delante de la imagen de Dios crucificado llevaremos, en la oración, los muchos, demasiados crucificados de hoy, que solo desde Él pueden recibir el consuelo y el sentido de su sufrimiento. Y hoy hay muchos: no olvidar a los crucificados de hoy, que son la imagen del Jesús Crucificado, y en ellos está Jesús.

Desde que Jesús tomó sobre sí las llagas de la humanidad y la misma muerte, el amor de Dios ha regado nuestros desiertos, ha iluminado nuestras tinieblas. Porque el mundo está en las tinieblas. Hagamos una lista de todas las guerras que se están combatiendo en este momento; de todos los niños que mueren de hambre; de los niños que no tienen educación; de pueblos enteros destruidos por las guerras, el terrorismo. De tanta, tanta gente que para sentirse un poco mejor necesita de la droga, de la industria de la droga que mata… ¡Es una calamidad, es un desierto!

Hay pequeñas “islas” del pueblo de Dios, tanto cristiano como de cualquier otra fe, que conservan en el corazón las ganas de ser mejores. Pero digámonos la realidad: en este Calvario de muerte, es Jesús quien sufre en sus discípulos.

Durante su ministerio, el Hijo de Dios había derramado generosamente la vida, sanando, perdonando, resucitando… Ahora, en la hora del supremo Sacrificio en la cruz, lleva a cumplimiento la obra encomendada por el Padre: entra en el abismo del sufrimiento, entra en estas calamidades de este mundo, para redimir y transformar. Y también para liberarnos a cada uno de nosotros del poder de las tinieblas, de la soberbia, de la resistencia a ser amados por Dios.

Y esto, solo el amor de Dios puede hacerlo. Por sus llagas hemos sido sanados (cf. 1 P 2,24), dice el apóstol Pedro, de su muerte hemos sido regenerados, todos nosotros. Y gracias a Él, abandonado en la cruz, nunca nadie está solo en la oscuridad de la muerte. Nunca, Él está siempre al lado: solo hay que abrir el corazón y dejarse mirar por Él.

Sábado Santo

El Sábado Santo es el día del silencio: hay un gran silencio sobre toda la Tierra; un silencio vivido en el llanto y en el desconcierto de los primeros discípulos, conmocionados por la muerte ignominiosa de Jesús.

Mientras el Verbo calla, mientras la Vida está en el sepulcro, aquellos que habían esperado en Él son sometidos a dura prueba, se sienten huérfanos, quizá también huérfanos de Dios.

Este sábado es también el día de María: también ella lo vive en el llanto, pero su corazón está lleno de fe, lleno de esperanza, lleno de amor. La Madre de Jesús había seguido al Hijo a lo largo de la vía dolorosa y se había quedado a los pies de la cruz, con el alma traspasada. Pero cuando todo parece haber terminado, ella vela, vela a la espera manteniendo la esperanza en la promesa de Dios que resucita a los muertos.

Así, en la hora más oscura del mundo, se ha convertido en Madre de los creyentes, Madre de la Iglesia y signo de la esperanza. Su testimonio y su intercesión nos sostienen cuando el peso de la cruz se vuelve demasiado pesado para cada uno de nosotros.

Vigilia Pascual

En las tinieblas del Sábado Santo irrumpirán la alegría y la luz con los ritos de la Vigilia pascual, tarde por la noche, y el canto festivo del Aleluya. Será el encuentro en la fe con Cristo resucitado y la alegría pascual se prolongará durante los cincuenta días que seguirán, hasta la venida del Espíritu Santo. ¡Aquel que había sido crucificado ha resucitado!

Todas las preguntas y las incertidumbres, las vacilaciones y los miedos son disipados por esta revelación. El Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto.

El Resucitado es la confirmación de que Jesús tiene razón en todo: en el prometernos la vida más allá de la muerte y el perdón más allá de los pecados. Los discípulos dudaban, no creían. La primera en creer y ver fue María Magdalena, fue la apóstola de la resurrección que fue a contar que había visto a Jesús, que la había llamado por su nombre. Y después, todos los discípulos le han visto.

Pero, yo quisiera detenerme sobre esto: los guardias, los soldados, que estaban en el sepulcro para no dejar que vinieran los discípulos y llevarse el cuerpo, le han visto: le han visto vivo y resucitado. Los enemigos le han visto, y después han fingido que no le habían visto. ¿Por qué? Porque fueron pagados. Aquí está el verdadero misterio de lo que Jesús dijo una vez: “Hay dos señores en el mundo, dos, no más: dos. Dios y el dinero. Quien sirve al dinero está contra Dios”. Y aquí está el dinero que hizo cambiar la realidad. Habían visto la maravilla de la resurrección, pero fueron pagados para callar. Pensemos en las muchas veces que hombres y mujeres cristianos han sido pagados para no reconocer en la práctica la resurrección de Cristo, y no han hecho lo que el Cristo nos ha pedido que hagamos, como cristianos.

Queridos hermanos y hermanas, también este año viviremos las celebraciones pascuales en el contexto de la pandemia. En muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades o conflictos, la Cruz de Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso.

La Cruz de Cristo es el signo de la esperanza que no decepciona; y nos dice que ni siquiera una lágrima, ni siquiera un lamento se pierden en el diseño de salvación de Dios. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de servirle y de reconocerle y de no dejarnos pagar para olvidarle.