8 aspectos aprendidos durante el confinamiento: Viktor Küppers

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1) La vida no siempre es divertida:

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Aunque estemos en un momento especialmente duro, tenemos que conseguir no perder la esperanza. Porque esto también pasará.

»Esto es un túnel, no un pozo. Y de los túneles se sale, aunque no sepamos cuándo ni en qué condiciones», Víktor Küppers.

2) Hay que vivir siendo más consciente:

»A veces necesitamos una bofetada para darnos cuenta de lo frágiles y vulnerables que somos». No somos nada, pero con Dios lo somos todo.

»Lo ordinario es extraordinario», Víktor Küppers.

3) Toca aprender a »estar parado»

Tu agenda ha saltado por los aires, se acabaron las seguridades terrenas, y ahora solo cuenta el hoy y ahora. No dejes de invertirlo en estar más cerca de Dios

4) Es momento de aprender a convivir

A estar bien con uno mismo, para poder darnos a los demás. Reconquistar a nuestra propia familia. Cuidar a los que están más cerca sin olvidarnos de los que están lejos pasándolo peor.

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»Si no vas a decir nada bueno, cállate», Víktor Küppers.

5) Intentar quejarme menos

»Los que estamos en casa no podemos quejarnos». Estos días se leía en redes la frase »A nuestros abuelos les pidieron ir a la guerra, a nosotros solo que nos quedemos en casa». No parece tan complicado, ¿no?

6) Lo más importante son las personas que queremos

Querer mucho a las personas y decírselo.

7) Estamos aquí para ayudarnos unos a otros

Necesitábamos esto para volvernos sensibles con el dolor ajeno.

»Hemos descubierto que ayudar a los demás es gratificante», Víktor Küppers.

8) Todo lo que está pasando lo recordaremos

¿Cómo quieres que te recuerden? Enfadado, sonriendo, ayudando.. ¡Está en tu mano!

Ojalá salgamos:

  • Más humanos
  • Más sensibles al sufrimiento
  • Con las prioridades más claras

Intenciones del Papa Francisco para el mes de febrero de 2021

El Papa pide que oremos para que se ERRADIQUE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

El Santo Padre pide a todos los fieles que recen “por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y escuchado”.

“Hoy, sigue habiendo mujeres que sufren violencia. Violencia psicológica, violencia verbal, violencia física, violencia sexual. Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas. Las distintas formas de malos tratos que sufren muchas mujeres son una cobardía y una degradación para toda la humanidad. Para los hombres y para toda la humanidad. Los testimonios de las víctimas que se atreven a romper su silencio son un grito de socorro que no podemos ignorar. No podemos mirar para otro lado. Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos”. El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

“Today, there continue to be women who suffer violence. Psychological violence, verbal violence, physical violence, sexual violence. It’s shocking how many women are beaten, insulted, and raped. The various forms of ill-treatment that many women suffer are acts of cowardice and a degradation of all humanity. Of men and of all humanity. The testimonies of the victims who dare to break their silence are a cry for help that we cannot ignore. We must not look the other away. Let us pray for women who are victims of violence, that they may be protected by society and have their sufferings considered and heeded by all.” Each month, The Pope Video disseminates the Holy Father’s prayer intentions regarding the challenges facing humanity and the mission of the Church.

El Papa Francisco celebró el día de la Epifanía tras salir del hospital por haber ingresado por una dolorosa ciática

Pope at Mass on Epiphany: Let’s set aside complaints and cast off dictatorship of the self

Homilía del Papa Francisco en el día de la Epifanía:

El evangelista Mateo subraya que los magos, cuando llegaron a Belén, «vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). Adorar al Señor no es fácil, no es un hecho inmediato: exige una cierta madurez espiritual, y es el punto de llegada de un camino interior, a veces largo. La actitud de adorar a Dios no es espontánea en nosotros. Sí, el ser humano necesita adorar, pero corre el riesgo de equivocar el objetivo. En efecto, si no adora a Dios adorará a los ídolos, no hay un punto intermedio, o Dios o los ídolos, para usar las palabras de un autor francés: ‘quien no adora a Dios, adora al diablo’ y en vez de creyente se volverá idólatra. Y esto es así.

En nuestra época es particularmente necesario que, tanto individual como comunitariamente, dediquemos más tiempo a la adoración, aprendiendo a contemplar al Señor cada vez mejor. Se ha pedido un poco el sentido de la adoración debemos retomarlo, sea comunitariamente que en la propia vida espiritual. 

Hoy, por lo tanto, pongámonos en la escuela de los magos, para aprender de ellos algunas enseñanzas útiles: como ellos, queremos ponernos de rodillas y adorar al Señor en serio.

De la liturgia de la Palabra de hoy entresacamos tres expresiones, que pueden ayudarnos a comprender mejor lo que significa ser adoradores del Señor. Estas expresiones son: “levantar la vista”, “ponerse en camino” y “ver”.

La primera expresión, levantar la vista, nos la ofrece el profeta Isaías. A la comunidad de Jerusalén, que acababa de volver del exilio y estaba abatida a causa de tantas dificultades, el profeta les dirige este fuerte llamado: «Levanta la vista en torno, mira» (60,4). Es una invitación a dejar de lado el cansancio y las quejas, a salir de las limitaciones de una perspectiva estrecha, a liberarse de la dictadura del propio yo, siempre inclinado a replegarse sobre sí mismo y sus propias preocupaciones. 

Para adorar al Señor es necesario ante todo “levantar la vista”, es decir, no dejarse atrapar por los fantasmas interiores que apagan la esperanza, y no hacer de los problemas y las dificultades el centro de nuestra existencia. Eso no significa que neguemos la realidad, fingiendo o creyendo que todo está bien. Se trata más bien de mirar de un modo nuevo los problemas y las angustias, sabiendo que el Señor conoce nuestras situaciones difíciles, escucha atentamente nuestras súplicas y no es indiferente a las lágrimas que derramamos.

Esta mirada que, a pesar de las vicisitudes de la vida, permanece confiada en el Señor, genera la gratitud filial. Cuando esto sucede, el corazón se abre a la adoración. Por el contrario, cuando fijamos la atención exclusivamente en los problemas, rechazando alzar los ojos a Dios, el miedo invade el corazón y lo desorienta, dando lugar a la rabia, al desconcierto, a la angustia y a la depresión. En estas condiciones es difícil adorar al Señor. Si esto ocurre, es necesario tener la valentía de romper el círculo de nuestras conclusiones obvias, con la conciencia de que la realidad es más grande que nuestros pensamientos. Levanta la vista en torno, mira: el Señor nos invita sobre todo a confiar en Él, porque cuida realmente de todos. Por tanto, si Dios viste tan bien la hierba, que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿cuánto más hará por nosotros? (cf. Lc 12,28). Si alzamos la mirada hacia el Señor, y contemplamos la realidad a su luz, descubriremos que Él no nos abandona jamás: «el Verbo se hizo carne» (Jn 1,14) y permanece siempre con nosotros, todos los días, siempre (cf. Mt 28,20).

Cuando elevamos los ojos a Dios, los problemas de la vida no desaparecen, pero sentimos que el Señor nos da la fuerza necesaria para afrontarlos. “Levantar la vista”, entonces, es el primer paso que nos dispone a la adoración. Se trata de la adoración del discípulo que ha descubierto en Dios una alegría nueva, distinta. La del mundo se basa en la posesión de bienes, en el éxito y en otras cosas por el estilo. Siempre yo al centro. La alegría del discípulo de Cristo, en cambio, tiene su fundamento en la fidelidad de Dios, cuyas promesas nunca fallan, a pesar de las situaciones de crisis en las que podamos encontrarnos. Y es ahí, entonces, que la gratitud filial y la alegría suscitan el anhelo de adorar al Señor, que es fiel y nunca nos deja solos.

La segunda expresión que nos puede ayudar es ponerse en camino. Antes de poder adorar al Niño nacido en Belén, los magos tuvieron que hacer un largo viaje. Escribe Mateo: «Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”» (Mt 2,1-2). El viaje implica siempre una trasformación, un cambio. Después del viaje ya no somos como antes. En el que ha realizado un camino siempre hay algo nuevo: sus conocimientos se han ampliado, ha visto personas y cosas nuevas, ha experimentado el fortalecimiento de su voluntad al enfrentar las dificultades y los riesgos del trayecto. No se llega a adorar al Señor sin pasar antes a través de la maduración interior que nos da el ponernos en camino.

Llegamos a ser adoradores del Señor mediante un camino gradual. La experiencia nos enseña, por ejemplo, que una persona con cincuenta años vive la adoración con un espíritu distinto respecto a cuando tenía treinta. Quien se deja modelar por la gracia, normalmente, con el pasar del tiempo, mejora. El hombre exterior se va desmoronando —dice san Pablo—, mientras el hombre interior se renueva día a día (cf. 2 Co 4,16), preparándose para adorar al Señor cada vez mejor. 

Desde este punto de vista, los fracasos, las crisis y los errores pueden ser experiencias instructivas, no es raro que sirvan para hacernos caer en la cuenta de que sólo el Señor es digno de ser adorado, porque solamente Él satisface el deseo de vida y eternidad presente en lo íntimo de cada persona. Además, con el paso del tiempo, las pruebas y las fatigas de la vida —vividas en la fe— contribuyen a purificar el corazón, a hacerlo más humilde y por tanto más dispuesto a abrirse a Dios. También los pecados, la conciencia de ser pecadores… si tú lo recibes con fe, con contricción, te ayudará… en este viaje con el Señor para adorarlo mejor.

Como los magos, también nosotros debemos dejarnos instruir por el camino de la vida, marcado por las inevitables dificultades del viaje. No permitamos que los cansancios, las caídas y los fracasos nos empujen hacia el desaliento. Por el contrario, reconociéndolos con humildad, nos deben servir para avanzar hacia el Señor Jesús. La vida no es una demostración de habilidades, sino un viaje hacia Aquel que nos ama. Nosotros no debemos mostrar en cada paso de la vida la tarjeta de las virtudes que tenemos. Con humildad debemos dirigirnos hacia el Señor. Mirando al Señor, encontraremos la fuerza para seguir adelante con alegría renovada.

Y llegamos a la tercera expresión: ver. El evangelista escribe: «Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). La adoración era el homenaje reservado a los soberanos, a los grandes dignatarios. Los magos, en efecto, adoraron a Aquel que sabían que era el rey de los judíos (cf. Mt 2,2). Pero, de hecho, ¿qué fue lo que vieron? Vieron a un niño pobre con su madre. Y sin embargo estos sabios, llegados desde países lejanos, supieron trascender aquella escena tan humilde y corriente, reconociendo en aquel Niño la presencia de un soberano. Es decir, fueron capaces de “ver” más allá de la apariencia. Arrodillándose ante el Niño nacido en Belén, expresaron una adoración que era sobre todo interior: abrir los cofres que llevaban como regalo fue signo del ofrecimiento de sus corazones.

Para adorar al Señor es necesario “ver” más allá del velo de lo visible, que frecuentemente se revela engañoso. Herodes y los notables de Jerusalén representan la mundanidad, perennemente esclava de la apariencia, ven y no saben ver, no digo ven y no creen, es demasiado, no, no saben ver, porque su capacidad es exclava de la apariencia, están en busca de entretenimiento. La mundanidad sólo da valor a las cosas sensacionales, a las cosas que llaman la atención de la masa. En cambio, en los magos vemos una actitud distinta, que podríamos definir como realismo teologal. Una palabra demasiado alta, pero podemos decirlo así, realismo teologal. Este percibe con objetividad la realidad de las cosas, llegando finalmente a la comprensión de que Dios se aparta de cualquier ostentación. El Señor está en la humildad. El Señor es como aquel niño que huye de la ostentación, producto de la mundanidad. 

Este modo de “ver” que trasciende lo visible, hace que nosotros adoremos al Señor, a menudo escondido en las situaciones sencillas, en las personas humildes y marginales. Se trata pues de una mirada que, sin dejarse deslumbrar por los fuegos artificiales del exhibicionismo, busca en cada ocasión lo que no es fugaz, busca el Señor. Nosotros, por eso, como escribe el apóstol Pablo, «no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; en efecto, lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno» (2 Co 4,18).

Que el Señor Jesús nos haga verdaderos adoradores suyos, capaces de manifestar con la vida su designio de amor, que abraza a toda la humanidad. Pidamos la gracia para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia de aprender a adorar, de continuar a adorar, la oración de adoración, que solo Dios es adorado.

Intenciones de oración del Papa Francisco para finalzar este año

«Orar puede cambiar la realidad y los corazones»: el Santo Padre habla sobre el poder de la oración que puede cambiar la realidad y los corazones, y pide que a través de una vida de oración podamos alimentar la relación con Jesucristo.

El video del Papa para este mes de diciembre, el último del 2020, acaba de salir a la luz con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa (que incluye el Movimiento Eucarístico Juvenil – MEJ). En un año marcado por la pandemia mundial del COVID-19, el Santo Padre nos comparte el secreto de la vida de Jesús, “la llave para que podamos entrar en un diálogo personal con el Padre”: la oración.

A través de una vida de oración es posible vivir una relación personal y profunda con Jesucristo y cambiar nuestros corazones. La oración, escuchando a Jesús, contemplando a Jesús, hablando con él como a un amigo, transforma nuestras vidas. Es el camino para acercarnos al Padre. Para el Papa Francisco, la oración no se reduce únicamente a un espacio o momento de contemplación interior. “Orando cambiamos la realidad. Y cambiamos nuestros corazones”, dice en El Video del Papa.

La oración siempre produce un cambio. “Podemos hacer muchas cosas, pero sin oración no funciona”,añade el Pontífice. En la audiencia general del 4 de noviembre, el Santo Padre aprovechó además para explicar la vida de oración que siempre tuvo Jesús: “Durante su vida pública, Jesús recurre constantemente a la fuerza de la oración. Los Evangelios nos muestran esto cuando se retira a lugares apartados para orar. Son observaciones sobrias y discretas, que solo nos permiten imaginar esos diálogos orantes. Sin embargo, testifican claramente que, incluso en los momentos de mayor dedicación a los pobres y enfermos, Jesús nunca descuidó su diálogo íntimo con el Padre”.

Pope’s December prayer intention: For a life of prayer

Miguel Feliu, un testimonio de amor a Dios y sentido del dolor. Su vida ha cambiado desde que le detectaron el Sarcoma de Ewing

Miquel, 18 años y con cáncer: «Pedí a Jesús ser una herramienta para acercar a la gente al Cielo»

https://www.religionenlibertad.com/personajes/479854438/miquel-cancer-pedi-jesus-herramienta-acercar-gente-cielo.html

Desde la cama del hospital, adonde acude continuamente desde hace un año para su tratamiento, Miquel es feliz porque ha asociado su vida a la Cruz para que acerque a otros al Cielo: lo que le había pedido al Señor.

La firma Miquel, 18 años, en su cuenta de Instagram. Dice así:

«La verdad es que hace unos meses mi amistad y amor hacía el Señor habían crecido a lo bestia.

»Rezaba mucho, le trataba más e intentaba darme a los demás. Estaba en un momento bastante bueno de mi vida. Ya tenía mis planes montados, mi fútbol, mi oración, mi Misa, mis estudios, mis amigos, las puestas a las que iría, el viaje de fin de curso…

»Literalmente todo.

»Solo me faltó una cosa. Preguntar a Dios qué le parecían mis planes. Quizás esto de ‘mis’ planes tenía que cambiar para convertirse en los planes del Señor. Pero yo no me daba cuenta.

»El fin de semana antes de ingresar en el hospital me fui de retiro. Allí me di cuenta de una cosa y se lo pedí a Jesús, le pedí que me convirtiera en una herramienta para acercar a la gente al Cielo, que me ayudara a dejar las cosas de la tierra y subir con Él a la cruz.

»Y Dios escuchó mi petición, sonrió y me la regaló. Solo una semana después me diagnosticaban tres tumores en el pulmón«.

«Nunca en mi vida he sido más feliz»

La historia sobrecoge, pero aún más el giro que imprime su autor al relato:

«Desde entonces todo ha sido felicidad, he visto más claro que nunca que en una familia las alegrías se multiplican y las penas se dividen.

»Jesús me ha pedido que me convierta en un Cirineo, que le ayude a cargar con la Cruz y que con esto haga que la gente se acerque un poco más al Cielo. Hay muchísima gente que reza para que ocurra un milagro.

»Desde mi punto de vista, el milagro ya ha ocurrido. Jesús está tocando el corazón de muchísimas personas y les está acercando a su Padre. Y cuando veo eso desde el hospital todo mi dolor y sufrimiento cobra sentido y me hace ser feliz.

»Cada día estoy un poco más enamorado de Jesús y de esta Cruz que me ha dado. También noto todo el apoyo de mi familia, de mis amigos, conocidos, del colegio o hasta de gente que ni me conoce. Así que no tengo ningún miedo en afirmar que sí, nunca en mi vida he sido más feliz«.

El camino al hospital y al Calvario

Miquel Feliu Wennberg vive en Sant Cugat del Vallés (Barcelona) y estudia un doble grado de Derecho y Global Governance. Antes de la enfermedad, rebosaba salud y ganas de ejercicio: «Disfrutaba practicando casi cualquier deporte que alguien me propusiera. Jugaba en un equipo de fútbol, ya que el fútbol es mi gran pasión desde pequeño», explica a ReL.

De hecho, en algunas de las fotos que ha subido a su perfil le vemos retomando los entrenamientos a mediados de septiembre, pensando en el momento «mágico» de volver a salir al terreno de juego a competir, tras el tiempo que el tratamiento le ha mantenido alejado del balón.

Todo empezó en diciembre de 2018 con un tumor benigno en el pie que «se quedó en nada, un pequeño aviso del cielo».

Al cabo de unos meses, un dolor en el pecho, muy intenso y acompañado de tos, que sentía de vez en cuando le llevó al hospital de nuevo. Era el mes de julio y no le encontraron nada, pero una crisis mayor con fiebre alta y asfixia provocó su ingreso el 29 de septiembre («día del Arcángel San Miquel, mi santo… bonita coincidencia»): «Un pulmón lleno de líquido que no me deja respirar, y tres masas tumorales de grandes dimensiones. Unos días después me diagnostican un sarcoma de Ewing y toca empezar una quimio de urgencia debido a que mi estado de salud cae en picado. Consiguen salvarme, pero el pronóstico es muy malo. Pasa un año, y 15 ciclos de quimio y 40 tandas de radio después, aquí seguimos, con un pronóstico igual de malo, pero con las mismas ganas de luchar que el primer día», comenta con ánimo.

«Si aquel día me hubiera ido al Cielo…»

En otro de sus posts, Miquel expresa cómo cambió su vida aquel 11 de octubre en el que recibió el diagnóstico:

«Dejé de vivir siguiendo los estándares de la sociedad, y empecé a disfrutar de las cosas pequeñas, de cada pequeño momento que me regalaba la vida. Asimilé que cada día que viviera de más, era un regalo, y que no lo podía malgastar. Me empecé a dar cuenta de las cosas que realmente importan en esta vida, aprendí a hacer las cosas que quería porque quería y a decir que no cuando había que decirlo.

»Si ese 29 de septiembre, o unos días después, me hubiera ido al Cielo, mi paso por esta tierra hubiera sido testimonial. Ahora lucho cada día para hacer de mi una mejor persona, para hacer más feliz la vida de los que me rodean y para intentar hacer de este mundo, aunque sea desde la cama de un hospital, una mesa en un bar, un campo de fútbol, un aula o una capilla, un sitio mejor para vivir.

»Hoy pido especialmente para que todos aprendamos a ser más reales, más nosotros, sin importarnos con quién estemos. Sin olvidar que la meta es el Cielo, y que allí nos esperan con muchísimas ganas a todos«.

El ejemplo paterno

Le preguntamos por el origen de esta serenidad que impresiona: «Desde pequeño mis padres me han educado en la fe y en los valores cristianos, me han enseñado a querer, a ser generoso, a escuchar, a pedir perdón, a rezar… Primero con las palabras y más adelante con el ejemplo. Al principio uno reza y va a misa por inercia, porque es lo que toca, después le toca decidir si realmente quiere seguir por este camino. Y allí es donde mis padres entran de lleno. Al ver su fe, su amor y confianza en Jesús, yo pensaba: ‘Algún día quiero ser como ellos, algún día quiero sentir lo que ellos sienten y creer como ellos creen’. Por eso le pedía Dios que aumentara mi fe, y le trataba todo lo bien que yo sabía, y todo lo bien que mis padres me habían enseñado».

Y a raíz de su problema ha aprendido mucho más: «Después de la enfermedad ya es otra historia, Dios me ha enseñado más en un año de enfermedad que en 17 perfectamente sano. Me faltaba abrir de par en par las puertas a Dios. Fui a un cole de la labor del Opus Dei, y desde hace muchos años recibo formación en un centro del Opus Dei, que también ha sido relevante en el desarrollo de mi fe«.

La paradoja

Tuvo que ser duro, en los albores de la juventud y cuando todo le sonreía, recibir un mazazo así. Miquel lo confirma: «Nunca te imaginas que eso de lo que tantas veces has oído hablar te pueda pasar. Los humanos, y los jóvenes especialmente, cometemos el error de creernos inmortales e inmunes a todo. Y humanamente hablando, somos tan poca cosa… Un coche no frena a tiempo y no hace falta nada más para no contarlo. Hoy una pandemia mundial, mañana ve a saber… podría ser casi cualquier cosa».

Lo que más llama la atención de su relato, que acumula miles de likes, es que sitúe en ese instante dramático el origen de su felicidad. ¿No es paradójico? Sí, dice, pero «justamente esta es la gracia, que si no lo explicas con la fe de por medio, no tiene una explicación lógica. Ahora miro atrás, y son tantas cosas que encajan a la perfección… Y te das cuenta de lo grandes y exageradamente perfectos que son los planes de Dios. Ahora veo la enfermedad como un medio de santificación, y como un medio para acercar a la gente a Dios y acercar a la gente al cielo, empezando por mí«. 

«Me siento feliz«, anuncia, «me siento querido, porque he aprendido a amar, no solo a Dios, a todo el mundo, amar sin excepciones, amar sin medida. He aprendido a vivir de verdad, no a medio gas, sino con la máxima intensidad que la vida nos permite, con la marcha 6ª siempre puesta. Pero la clave de todo, esta claramente en el amor, sin ninguna duda. El hombre esta hecho para amar y ser amado. Cuando consigue esto de verdad, ya tiene casi todo hecho».

Miquel encuentra su fuerza en el Evangelio, que lee con asiduidad, pero también cuando reza, o en misa, o en los consejos que recibe… «O en una canción que suena en un momento determinado, en las palabras de tu madre, en una película…. Dios está entre nosotros, y creo que se expresa por cosas cotidianas de la vida, y obviamente en la oración».

La certeza de Dios y del cielo es su gran fortaleza: «Sin eso, mi enfermedad pierde todo el sentido. La fe es el motor que empuja a seguir viviendo, y a seguir viviendo con alegría».

Dar gracias y ser generosos

Le pedimos a Miquel, desde la madurez que ha ganado en estos doce meses de lucha, un mensaje para la gente de su edad, y lo que nos devuelve es una reflexión válida para cualquier etapa de la vida: «La vida puede cambiar de un día a otro, lo hace cuando menos te lo esperas, y hay que estar preparado para todo lo que pueda llegar.

»Les pediría que aprendan a valorar las pequeñas cosas del día a día, la comida, una ducha caliente, el poder hacer deporte, el dormir en su cama, una charla con un amigo, el tener la libertad de hacer lo que les guste, porque un día todo esto se puede perder, y la frase de que ‘no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes’ cobra todo el sentido del mundo. Probablemente hay alguna persona en el mundo pidiéndole a Dios por todo lo que nosotros tenemos. Demos gracias, valorémoslo, y seamos generosos».

Intenciones del Papa Francisco para el mes de septiembre 2020

Pope Francis asks for prayers for respect for planet’s resources

“Estamos exprimiendo los bienes del planeta. Exprimiéndolos, como si fuera una naranja”. Así comienza el Papa Francisco el vídeo con la intención de oración que propone para el mes de septiembre.

El Papa expone que “países y empresas del Norte, se han enriquecido explotando dones naturales del Sur”, generando una “deuda ecológica”. Y se pregunta ¿quién va a pagar esa deuda?

Francisco dice que es indignante que la “deuda ecológica” se agrande a causa de multinacionales que hacen fuera de sus países lo que no se les permite hacer en los suyos. Y llama a que “hoy, no mañana, hoy, tenemos que cuidar la Creación con responsabilidad”.

Por eso, el Papa Francisco pide oraciones para que los bienes del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa. “No al saqueo, sí al compartir”, dice.

Centenario del nacimiento de San Juan Pablo II

Juan Pablo II y el cardenal Bergoglio, Consistorio de 2001

Francisco: San Juan Pablo II siga intercediendo por la paz en el mundo

En los saludos, tras el rezo del Regina Coeli, Francisco recordó, ante todo, el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II y rogó que desde el Cielo «él siga intercediendo por el Pueblo de Dios y por la paz en el mundo».

Ciudad del Vaticano

Afecto y gratitud expresó el Papa Francisco al recordar que mañana se celebra el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II, en Wadowice, Polonia. Tras el rezo del Regina Coeli el Papa anunció que mañana por la mañana, a las 7 de la mañana, celebrará la Santa Misa – que será transmitida a través de Mundovisión – en el altar donde descansan sus restos mortales.

“Que desde el Cielo – rogó Francisco– él siga intercediendo por el Pueblo de Dios y por la paz en el mundo”

También recordó que en el mes de mayo, es tradicional en muchas parroquias celebrar las Misas de Primera Comunión, un «hermoso momento de fe y de fiesta», dijo, que ha sido pospuesto a causa de la pandemia. Por ese motivo envió un pensamiento afectuoso «a los niños y a las niñas que habrían tenido que recibir la Eucaristía por primera vez».

Antes de despedirse, pidiendo que no nos olvidemos de rezar por él, invitó a los fieles a vivir este tiempo de espera «como una oportunidad para prepararse mejor»: «rezando, leyendo el libro de catecismo para profundizar en el conocimiento de Jesús, creciendo en la bondad y en el servicio a los demás». «¡Buen camino!», animó.

 

El Papa celebró una misa en honor a San Juan Pablo II.

EL PAPA pide que recemos el ROSARIO cada día en MAYO

Para ello he creado unos youtube’s con los Misterios del Rosario que pueden hacer más fácil rezarlo en familia o solo, en este confinamiento.

Misterios de Gozo:

Misterios de Dolor:

Misterios de Gloria:

Misterios de Luz:

¿Es posible mantener la calma ante la pandemia? – Teresa de Jesús tiene la clave

Situaciones como las que enfrenta hoy el mundo ante la pandemia del Covid-19 pueden generar muchos sentimientos de angustia y de miedo con diversas preguntas: ¿qué pasará con mis seres queridos?, ¿qué hago si caen enfermos o si yo me enfermo?, ¿Podré perder mi trabajo?, etc

Ante ello, ¿Cómo mantener la calma, tener paz?… Santa Teresa de Jesús, la mística, doctora de la Iglesia y reformadora del Carmelo tiene la clave; y la tiene en su famoso poema “Nada te turbe”, que incluso han convertido en canción y ha sido interpretado en muy variadas melodías.

El poema de la carmelita:

“Es un salmo sapiencial, hay que leerlo dejándole flecharnos el alma con el dardo de cada verso, cargado de resonancias, que desde cada sentencia nos devuelve a las sendas de la propia vida, sendas a veces tortuosas, a veces encrespadas o espinadas (…) Es un salmo íntimo, nos introduce en el alma de la autora, que se va diciendo a sí misma: ‘Teresa, que nada te turbe (…)’”.

 

Asimismo, en el poema permanecen tres absolutos que son: “nada, nada,nada; todo, todo, ¡sólo Dios!”, es decir, sólo Dios colma y calma todo. Tres veces nada, nada, nada. Dos veces el todo, todo: ‘todo se pasa / todo lo alcanza’, y una vez sola, pero cerrando el poema en el verso final: ‘¡sólo Dios!’ y punto. O ‘sólo Dios’ y basta.

A continuación el poema de Santa Teresa de Ávila … para leer y meditar con pausa:

Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda,

La paciencia

Todo lo alcanza;

Quien a Dios tiene

Nada le falta:

Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,

al cielo sube,

por nada te acongojes,

Nada te turbe.

A Jesucristo sigue

con pecho grande,

y, venga lo que venga,

Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?

Es gloria vana;

nada tiene de estable,

Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,

que siempre dura;

fiel y rico en promesas,

Dios no se muda.

Ámala cual merece

Bondad inmensa;

pero no hay amor fino

Sin la paciencia.

Confianza y fe viva

mantenga el alma,

que quien cree y espera

Todo lo alcanza.

Del infierno acosado

aunque se viere,

burlará sus furores

Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,

cruces, desgracias;

siendo Dios su tesoro,

Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;

id, dichas vanas,

aunque todo lo pierda,

Sólo Dios basta.

Con información de Revista “Teresa de Jesús”.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN y BENDICIÓN UTBI ET ORBI

El Papa pide a todos los gobiernos del mundo que actúe en equipo para frenar la pandemia y curar a los enfermos.


Urbi et Orbi: Pope asks world collaboration to “save lives”

Siria: de la guerra al coronavirus

El Papa también se compromete a ayudar a los refugiados que llegan por el mar

Papa, a ONG que socorre refugiados en mar: “Estoy a disposición siempre. Contad conmigo”

Contact: Ayuda Mediterranea