POR TODAS LAS PERSONAS QUE SUFREN DISCRIMINACIÓN Y PERSECUCIÓN RELIGIOSA: INTENCIÓN DE ORACIÓN PARA ENERO 2022

Religious discrimination and persecution: We pray for all those suffering from religious discrimination and persecution; may their own rights and dignity be recognized, which originate from being brothers and sisters in the human family.

Recemos para que todas las personas que sufren discriminación y persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento de sus derechos y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas.

¿Cómo puede ser que actualmente muchas minorías religiosas sufran discriminaciones o persecuciones?
¿Cómo permitimos en esta sociedad tan civilizada que haya personas que sean perseguidas simplemente por profesar públicamente su fe? No solo es inaceptable, es inhumano, es una locura.
La libertad religiosa no se limita a la libertad de culto, es decir a que puedan tener un culto el día prescrito por sus libros sagrados, sino que nos hace valorar al otro en su diferencia y reconocer en él a un verdadero hermano.
Como seres humanos tenemos tantas cosas en común que podamos convivir acogiendo las diferencias con la alegría de ser hermanos.
Y que una pequeña diferencia, o una sustancial diferencia como es la religiosa, no opaque la gran unidad de ser hermanos.
Elijamos el camino de la fraternidad. Porque o somos hermanos, o perdemos todos.
Recemos para que las personas que sufren discriminación y que sufren persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas.

El Papa Francisco celebra su 85 cumpleaños

Pope Francis celebrates his birthday with children from low-income families

Este 17 de diciembre el Papa llegó a los 85 años de edad y se convirtió así en uno de los Papas más longevos de la historia de la Iglesia. Delante de él se encuentran sólo cinco papas que le superan en años (y pocos meses) de edad, siendo sucesores de san Pedro: el primero de ellos León XIII, quien murió a los 93 años; después Clemente XII, quien falleció casi a los 88; posteriormente Clemente X (a los 86 años), Pío IX (quien murió tres meses antes de cumplir 86), Inocencio XII (85 años), y a continuación sigue Francisco.
Detrás de él vienen san Juan Pablo II (murió a pocos meses de cumplir 85 años) y Benedicto XVI, quien renunció a la edad que tiene ahora el Papa Francisco.
A sus 85 años, sin embargo, la agenda del Papa Francisco no parece la de un hombre de casi nonagenario. De hecho, ¿cómo pasó el cumpleaños? A las 9:00 de la mañana acudió a la tercera y última predicación de adviento que dio el “Predicador de la Casa Pontificia”, cardenal Raniero Cantalamessa, en el Aula Pablo VI. Después la mañana siguió llena de compromisos: recibió en audiencia a los nuevos embajadores de Moldavia, Kyrgyzstan, Namibia, Lesotho, Luxemburgo, Chad y Guinea Bissau, quienes les presentaron las cartas credenciales que les acreditan como embajadores de sus gobiernos ante la Santa Sede.
A continuación, el Papa recibió en audiencia separadas a tres cardenales: al Cardenal Tagle, de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; al cardenal Ladaria, de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y al cardenal Sandri, de la Congregación para las Iglesias Orientales. Es altamente probable que el Cardenal Tagle, entre otras cosas, le haya reportado sobre el viaje al emirato de Bahrein en el que una semana atrás el mismo prefecto consagró la iglesia católica más grande de toda la península arábiga: una iglesia dedicada a Nuestra Señora de Arabia, con el apoyo del soberano del país. Por su parte el cardenal Sandri también tenía un “informe” que rendir: el de la visita a Siria en nombre del dicasterio y del Papa, aunque también podría estar el actual conflicto sobre el modo de celebrar la misa en una parte de los católicos de rito especial en India.
Pero como si no fuese suficiente, la agenda del día del cumpleaños del Papa tuvo espacio para dos actos más: para recibir a una decena de migrantes que el Papa hizo traer de Chipre a Roma (en su reciente viaje apostólico a ese país)y, por la tarde, al nuevo Visitador Apostólico del Papa para la parroquia de Medjugorjie, el obispo Aldo Cavalli. Este día también hubo espacio para un tuit, uno que en concreto decía: “Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar”. A sus 85 años el Papa sigue creciendo, esperando y amando. Vaya si se nota incluso en la agenda de trabajo de un día. (Agencia Zenit.org)

 El papa Francisco celebra el viernes su 85 cumpleaños, un hito aún más notable dada la pandemia del coronavirus, su cirugía intestinal de verano y el peso de la historia: su predecesor se retiró a esta edad y el último papa que ha vivido más. fue León XIII hace más de un siglo.

INTENCIONES DEL PAPA FRANCISCO PARA EL MES DE DICIEMBRE: LOS CATEQUISTAS – CATECHISTS

Recemos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo.

Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración): https://www.popesprayer.va/es/

Los catequistas tienen una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe.
El ministerio laical del catequista es una vocación, es una misión. Ser catequista significa que uno ‘es catequista’, no que ‘trabaja de catequista’. Es todo un modo de ser, y hacen falta buenos catequistas que sean a la vez acompañantes y pedagogos.
Hacen falta personas creativas que anuncien el Evangelio, pero que lo anuncien, no digo con sordina pero no con bocina, sino con su vida, con mansedumbre, con un lenguaje nuevo y abriendo caminos nuevos.
Y en tantas diócesis, en tantos continentes, la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista.
Demos las gracias a los catequistas, a las catequistas, por el entusiasmo interior con que viven esta misión al servicio de la Iglesia.
Recemos juntos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, con creatividad, con la fuerza del Espíritu Santo, con alegría y con mucha paz.

Intención de la Red Mundial de Oración del Papa para noviembre

En esta ocasión, el Santo Padre hace un llamado de atención sobre el estrés y la depresión que afectan a muchas personas.

Consciente de que personas de todo el mundo atraviesan períodos de fuerte agotamiento mental, emocional y afectivo (en diversas formas y grados), el Papa pide rezar para que estén adecuadamente acompañadas y no olviden la cercanía de Jesús: “La sobrecarga de trabajo, el estrés laboral hacen que muchas personas experimenten un agotamiento extremo, un agotamiento mental, emocional, afectivo y físico. Procuremos estar cerca de los que están agotados, de los que están desesperados, sin esperanza, muchas veces escuchando simplemente en silencio porque no podemos ir a decirle a una persona: «No, la vida no es así. Escúchame, yo te doy la receta. No hay receta»

Asimismo, el mensaje de la intención de oración del Papa Francisco aborda un tema central en la vida de millones de personas: la salud mental. Por ello, el video explica que en muchos casos, “la tristeza, la apatía, el cansancio espiritual terminan por dominar la vida de las personas que se ven desbordadas por el ritmo de la vida actual”.

La pandemia mundial del COVID-19 que ha provocado la muerte de millones, también ha puesto a prueba la resistencia mental y emocional de innumerables personas y ha afectado su equilibrio psicológico. En ocasiones, esto ha generado verdaderas situaciones de angustia y desesperación. En línea con esta realidad el Santo Padre pide “estar cerca de los que están agotados, de los que están desesperados, sin esperanza, muchas veces escuchando simplemente en silencio”. «Nuestras sociedades, su ritmo de vida, sus tecnologías cada vez más veloces, favorecen la depresión y el síndrome de agotamiento y estrés llamado ‘burnout’. La pandemia ha agravado el sufrimiento de muchos. Francisco nos pide rezar y estar cerca de los que sufren agotamiento extremo, mental, emocional y físico. Un acompañamiento psicológico es necesario, sin embargo el Santo Padre nos recuerda que las palabras de Jesús también ayudan, ofrecen consuelo y cuidado: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso».

Communicating unconditional love through music. Kairy Márquez

Kairy Márquez lanza sorprendente nuevo álbum: “Incondicional”

Kairy sacó su primer disco en 2016 con el que empezó a darse a conocer en todo el mundo latino. Ahora publica Incondicional. Tiene claro que quiere transmitir con cada canción: el Señor está con nosotros en todas las etapas de la vida; seamos perseverantes, no dejemos de acudir a Dios en oración aún en nuestros momentos difíciles. Compuso su primera canción a los 17 años sin embargo no tuvo una infancia fácil: se trasladó a vivir a EEUU a los 11 años. Allí sufrió mucho el alejamiento de sus lazos maternos. Lo que le hizo seguir viviendo su fe fue el recuerdo y el ánimo de su abuela por eso hoy es consciente de la importancia de cuidar la fe de los más pequeños. Exhorta a los papás que no dejen de llevar a los abuelos a misa, no dejen de llevar a los grupos, no los aparten de la fe. Con este nuevo disco quiere reflejar lo que es para ella el amor de Dios, un amor que no conoce barreras que es incondicional.

Intención del Papa Francisco para junio 2021: la belleza del matrimonio

La belleza del matrimonio

¿Es cierto eso que dicen algunos, que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros?
Casarse y compartir la vida es algo hermoso.
Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús.
El matrimonio no es solo un acto «social»; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica.
Por favor, no lo olviden nunca. Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro.
Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios.

Y recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena, ¿eh?

En las fiestas de Corpus Christi, Sagrado Corazón de Jesús y de María

Recordamos la homilía del Papa Francisco con motivo de Corpus Christi

«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer» (Dt 8,2). Recuerda: la Palabra de Dios comienza hoy con esa invitación de Moisés. Un poco más adelante, Moisés insiste: “No te olvides del Señor, tu Dios” (cf. v. 14). La Sagrada Escritura se nos dio para evitar que nos olvidemos de Dios. ¡Qué importante es acordarnos de esto cuando rezamos! Como nos enseña un salmo, que dice: «Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos» (77,12). También las maravillas y prodigios que el Señor ha hecho en nuestras vidas.

Es fundamental recordar el bien recibido: si no hacemos memoria de él nos convertimos en extraños a nosotros mismos, en “transeúntes” de la existencia. Sin memoria nos desarraigamos del terreno que nos sustenta y nos dejamos llevar como hojas por el viento. En cambio, hacer memoria es anudarse con lazos más fuertes, es sentirse parte de una historia, es respirar con un pueblo. La memoria no es algo privado, sino el camino que nos une a Dios y a los demás. Por eso, en la Biblia el recuerdo del Señor se transmite de generación en generación, hay que contarlo de padres a hijos, como dice un hermoso pasaje:«Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué son esos mandatos […] que os mandó el Señor, nuestro Dios?”, responderás a tu hijo: “Éramos esclavos […] ―toda la historia de la esclavitud― y el Señor hizo signos y prodigios grandes […] ante nuestros ojos» (Dt 6,20-22). Tú le darás la memoria a tu hijo.

Pero hay un problema, ¿qué pasa si la cadena de transmisión de los recuerdos se interrumpe? Y luego, ¿cómo se puede recordar aquello que sólo se ha oído decir, sin haberlo experimentado? Dios sabe lo difícil que es, sabe lo frágil que es nuestra memoria, y por eso hizo algo inaudito por nosotros: nos dejó un memorial. No nos dejó sólo palabras, porque es fácil olvidar lo que se escucha. No nos dejó sólo la Escritura, porque es fácil olvidar lo que se lee. No nos dejó sólo símbolos, porque también se puede olvidar lo que se ve. Nos dio, en cambio, un Alimento, pues es difícil olvidar un sabor. Nos dejó un Pan en el que está Él, vivo y verdadero, con todo el sabor de su amor. Cuando lo recibimos podemos decir: “¡Es el Señor, se acuerda de mí!”. Es por eso que Jesús nos pidió: «Haced esto en memoria mía» (1 Co 11,24). Haced: la Eucaristía no es un simple recuerdo, sino un hecho; es la Pascua del Señor que se renueva por nosotros. En la Misa, la muerte y la resurrección de Jesús están frente a nosotros. Haced esto en memoria mía: reuníos y como comunidad, como pueblo, como familia, celebrad la Eucaristía para que os acordéis de mí. No podemos prescindir de ella, es el memorial de Dios. Y sana nuestra memoria herida.

Ante todo, cura nuestra memoria huérfana. Vivimos en una época de gran orfandad. Cura la memoria huérfana.  Muchos tienen la memoria herida por la falta de afecto y las amargas decepciones recibidas de quien habría tenido que dar amor pero que, en cambio, dejó desolado el corazón. Nos gustaría volver atrás y cambiar el pasado, pero no se puede. Sin embargo, Dios puede curar estas heridas, infundiendo en nuestra memoria un amor más grande: el suyo. La Eucaristía nos trae el amor fiel del Padre, que cura nuestra orfandad. Nos da el amor de Jesús, que transformó una tumba de punto de llegada en punto de partida, y que de la misma manera puede cambiar nuestras vidas. Nos comunica el amor del Espíritu Santo, que consuela, porque nunca deja solo a nadie, y cura las heridas.

Con la Eucaristía el Señor también sana nuestra memoria negativa, esa negatividad que aparece muchas veces en nuestro corazón. El Señor sana esta memoria negativa.  que siempre hace aflorar las cosas que están mal y nos deja con la triste idea de que no servimos para nada, que sólo cometemos errores, que estamos “equivocados”. Jesús viene a decirnos que no es así. Él está feliz de tener intimidad con nosotros y cada vez que lo recibimos nos recuerda que somos valiosos: somos los invitados que Él espera a su banquete, los comensales que ansía. Y no sólo porque es generoso, sino porque está realmente enamorado de nosotros: ve y ama lo hermoso y lo bueno que somos. El Señor sabe que el mal y los pecados no son nuestra identidad; son enfermedades, infecciones. Y viene a curarlas con la Eucaristía, que contiene los anticuerpos para nuestra memoria enferma de negatividad. Con Jesús podemos inmunizarnos de la tristeza. Ante nuestros ojos siempre estarán nuestras caídas y dificultades, los problemas en casa y en el trabajo, los sueños incumplidos. Pero su peso no nos podrá aplastar porque en lo más profundo está Jesús, que nos alienta con su amor. Esta es la fuerza de la Eucaristía, que nos transforma en portadores de Dios: portadores de alegría y no de negatividad. Podemos preguntarnos: Y nosotros, que vamos a Misa, ¿qué llevamos al mundo? ¿Nuestra tristeza, nuestra amargura o la alegría del Señor? ¿Recibimos la Comunión y luego seguimos quejándonos, criticando y compadeciéndonos a nosotros mismos? Pero esto no mejora las cosas para nada, mientras que la alegría del Señor cambia la vida.

Además, la Eucaristía sana nuestra memoria cerrada. Las heridas que llevamos dentro no sólo nos crean problemas a nosotros mismos, sino también a los demás. Nos vuelven temerosos y suspicaces; cerrados al principio, pero a la larga cínicos e indiferentes. Nos llevan a reaccionar ante los demás con antipatía y arrogancia, con la ilusión de creer que de este modo podemos controlar las situaciones. Pero es un engaño, pues sólo el amor cura el miedo de raíz y nos libera de las obstinaciones que aprisionan. Esto hace Jesús, que viene a nuestro encuentro con dulzura, en la asombrosa fragilidad de una Hostia. Esto hace Jesús, que es Pan partido para romper las corazas de nuestro egoísmo. Esto hace Jesús, que se da a sí mismo para indicarnos que sólo abriéndonos nos liberamos de los bloqueos interiores, de la parálisis del corazón. El Señor, que se nos ofrece en la sencillez del pan, nos invita también a no malgastar nuestras vidas buscando mil cosas inútiles que crean dependencia y dejan vacío nuestro interior. La Eucaristía quita en nosotros el hambre por las cosas y enciende el deseo de servir. Nos levanta de nuestro cómodo sedentarismo y nos recuerda que no somos solamente bocas que alimentar, sino también sus manos para alimentar a nuestro prójimo. Es urgente que ahora nos hagamos cargo de los que tienen hambre de comida y de dignidad, de los que no tienen trabajo y luchan por salir adelante. Y hacerlo de manera concreta, como concreto es el Pan que Jesús nos da. Hace falta una cercanía verdadera, hacen falta auténticas cadenas de solidaridad. Jesús en la Eucaristía se hace cercano a nosotros, ¡no dejemos solos a quienes están cerca nuestro!

Queridos hermanos y hermanas: Sigamos celebrando el Memorial que sana nuestra memoria, ―recordemos: sanar la memoria; la memoria es la memoria del corazón―, este memorial es la Misa. Es el tesoro al que hay dar prioridad en la Iglesia y en la vida. Y, al mismo tiempo, redescubramos la adoración, que continúa en nosotros la acción de la Misa. Nos hace bien, nos sana dentro. Especialmente ahora, que realmente lo necesitamos.

Francisco: miremos con confianza al Sagrado Corazón de Jesús

Celebramos la Solemnidad del Corazón de Jesús: el Santo Padre nos invita, en un tweet, a «mirar con confianza al Sagrado Corazón de Jesús y a repetir con frecuencia, especialmente durante este mes de junio: Jesús manso y humilde de corazón, transforma nuestro corazón y enséñanos a amar a Dios y al prójimo con generosidad».

Nuevo Capítulo de CONTAGIOSOS, nº 9

La productora INFINITO+1 nos facilita un nuevo capítulo como testimonio para contagiar nuestra fe.

Era PUNK y alérgico a las normas. Con tan solo 16 años, ALEXIS se fue de casa, empezó a delinquir y a traficar con drogas. La adicción a la cocaína y otras sustancias, le hicieron descender a los infiernos durante varios años, hasta que un día no pudo más y, estando al borde del suicidio, pidió auxilo desesperado a sus padres.

Con la ayuda de su familia pudo conocer la Comunidad Cenáculo. Allí, encontró la medicina que necesitaba: el amor de Dios y de sus hermanos en la Comunidad.

Hoy, Alexis, es padre de 3 hijos, está felizmente casado y es un maravilloso ejemplo de superación y de esperanza.

Dominique Dawes buscaba la felicidad en el deporte y la encontró en Cristo

Dominique Dawes, fue la primera mujer afroamericana en ganar una medalla en su disciplina, y con 24 años ya tenía tres medallas olímpicas.

Dominique Dawes nació en 1976 en Maryland.Desde su niñez entregó su vida a la gimnasia artística, sufriendo la soledad en medio de la “cultura tóxica” del deporte. La madre de Dominique era maestra en una escuela dominical bautista. La gimnasta detalla la importancia “de esa semilla que plantó mi madre en mí. El Espíritu Santo me ha protegido a lo largo de mi vida y me ha mantenido lejos de personas y situaciones que no eran las más recomendables”.

Cuando tenía 9 años, Dominique se fue a vivir con su entrenador para dedicarse a la gimnasia, donde permaneció aferrada a la fe. Mientras compaginaba su entrenamiento con sus estudios, se despertaba a las 5 de la mañana para entrenar dos horas antes de la escuela, y después seguía durante cinco horas más.  

A jornada completa, desde niña Dominique comenzó a cosechar sus primeros éxitos nacionales en un mundo que para ella era exigente, solitario, y sobre todo, tóxico.

En ese nivel “sacrificas toda tu infancia, especialmente si entrenas para los Juegos Olímpicos”, explica. “En mi caso, entrenaba más de treinta horas a la semana. Eso es un trabajo a tiempo completo, con la rutina física, emocional, social y psicológica de cada día que esto conlleva”.

“Mi madre hizo lo mejor que pudo conmigo y mi entrenador fue etiquetado muchas veces como una figura materna para mí, pero ninguno de ellos era verdaderamente feliz”, añade.

Dawes recuerda que pese a que entrenaba con sus compañeros de equipo, ninguno de ellos entrenaba a su nivel y se encontraba sola. “Sentía que necesitaba encontrar una madre que fuese feliz, con esos brazos amorosos en los que puedes encontrar ese consuelo y amor que nunca sentí cuando era niña. Hablaba mucho con Cristo, y le pedía y suplicaba ayuda”, explica.

“Me despertaba en medio de la noche y me arrodillaba, porque aunque amaba el deporte, tenía pasión por Cristo, me identificaba con Él y percibía que el deporte estaba infestado de una cultura tóxica. Era normal que te criticaran, ridiculizaran y te dijeran que no eras lo suficientemente bueno”. Conforme creció, Dawes comenzó a asistir a una Iglesia Interdenominacional Cristiana, donde participó en estudios bíblicos y conferencias religiosas, “en busca de la paz, alegría y felicidad”.

Con 20 años compitió con el equipo estadounidense de Las siete magníficas en los Juegos Olímpicos de Atlanta. “50.000 personas mirando en la `Cúpula de Georgia´, 3.400 millones de personas observando… me rompí emocionalmente. Era demasiado para mí”.  

Entonces la capitana de su equipo, Amanda Borden, se arrodilló a su lado y rezaron juntas. Dominique supo que no estaba sola «porque Él es quien me fortalece. Cuando me levanté, me sentí libre, ligera y salimos juntas. Hicimos historia”. Aquel día, `Las siete Magníficas´ ganaron el oro en Atlanta, quedando Rusia y Rumanía en segundo y tercer puesto.

La trayectoria de Dominique fue imparable. Obtuvo una medalla de bronce individual en suelo, y un nuevo bronce con su equipo en Sídney el año 2000. En los campeonatos mundiales fue tres veces plata y una vez bronce, y en los campeonatos estadounidenses sumó 15 medallas de oro individuales, 2 de plata y 2 de bronce entre 1991 (con quince años) y 1996. Sin embargo, cuenta que nunca sintió «que eso me completara”. Desde sus primeros años de éxito siempre estuvo “en búsqueda de la plenitud” hasta que, tras su retirada en el año 2000, comenzó a sentirse atraída por visitar una iglesia católica de Rockville, en Washington.

 “Fui y me senté en esa iglesia sabiendo muy poco sobre la fe católica, pero me sentía llamada a estar allí. Me encantó la sensación de paz y silencio”. Dominique se inscribió en el programa de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA) y se enamoró profundamente de la fe católica, especialmente de la Virgen María.

En 2013 Dominique se convirtió a la fe católica y se casó con Jeff Thompson, un profesor católico a quien había conocido un año antes. Tuvieron cuatro hijos: Dakota, Quinn, Kateri y Lincoln Thompson. Tras su conversión, Dominique descubrió que sus entre sus familiares lejanos, no solo tenía una antepasada católica, sino que de hecho, esta era la primera santa nativa americana, Kateri Tekakwitha. Nació en el actual Nueva York en 1656, y fue canonizada con el nombre católico de Catalina Tekakwitha el 21 de octubre de 2012 por Benedicto XVI.

Dominique Dawes, dando clases en su propia academia de gimnasia. 

Enseña gimnasia de forma positiva.

Actualmente, la campeona del mundo dirige su propia academia de gimnasia en Washington (https://www.dominiquedawesgymnasticsacademy.com/), donde quiere transmitir una cultura del deporte “marcadamente distinta” a la que ella recibió. Allí, Dominique pretende “que todas las niñas que crucen estas puertas se den cuenta de que tienen todo lo que necesitan en su interior para tener éxito y que son más que aptos de lo que les enseña el actual deporte”.  “La gimnasia no es un deporte tóxico o corrupto. Es la cultura, y la cultura determina a la gente”, explicó tras recordar la presión y las críticas recibidas en sus

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” menciona Dawes citando su versículo favorito. “Tengo que recordármelo frecuentemente, necesito recordarme que no estoy sola, que no hice gimnasia sola, ni me forme sola en el vientre de mi madre. Siempre que tengo miedo o ansiedad, me recuerdo que Él está a mi lado”.