ENTRE TODOS LO CONSEGUIREMOS: Cuentan contigo

Al principio parecía una película. Luego vimos que iba en serio. Y te sumaste a los aplausos. Pero pasan las semanas y se está haciendo largo. Has pasado todos los niveles. No hay más temporadas. Ya no quiere salir. Oye. Despierta. Recomienza. Un paso al frente. Tu tiempo es oro. Inviértelo en servir. En levantarles el ánimo. En aprender cosas nuevas. Y, sobre todo, estudia. Estudia mucho y bien. Y ofrécelo por ellos. Que tus horas de estudio sean horas de oración, consuelo y fortaleza para que resistan. Cuentan contigo. El Credo lo denomina “comunión de los santos”

Voluntarios del Banco de Alimentos de Italia no paran su compromiso con los pobres

Volunteers for Italian food bank continue to provide meals to those in need

El Video del Papa Octubre 2019 – Primavera misionera en la Iglesia

Mes misionero extraordinario

Dice el Papa Francisco. » Hoy es necesario un nuevo impulso en la actividad misionera de la Iglesia…

Recordar que el corazón de la misión de la Iglesia es la oración.

Que el Espíritu Santo suscite una nueva primavera misionera para todos los bautizados y enviados por la Iglesia de Cristo»

La banda de rock que ha puesto música a seis JMJs

Es una orquesta que intenta llegar a todos, sean o no católicos. Lo importante para ellos es evangelizar.

Se presentan para la JMJ de Lisboa.

Rock band that performed at six WYD’S

La libertad religiosa sufre un “ataque agresivo”

El secretario del Estado Vaticano denuncia en EEUU el asalto al derecho de la libertad religiosa.

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, condenó el continuo abuso contra el derecho a la libertad religiosa en muchas partes del mundo, por lo que instó a los medios de comunicación a resaltar la persecución religiosa donde sea que suceda.

«A pesar de tantos esfuerzos para promover y reforzar el derecho humano fundamental de libertad religiosa, actualmente estamos presenciando un deterioro continuo, incluso podríamos hablar de un asalto a este derecho inalienable en muchas partes del mundo», dijo el Cardenal Pietro Parolin.

El Purpurado participó de un simposio sobre libertad religiosa celebrado en la embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede, donde dijo que la comprensión adecuada de los derechos humanos debe estar arraigada a una auténtica antropología que sitúe a la fe religiosa como el centro de la persona humana.

En el simposio titulado “Unidos para Defender la Libertad Religiosa Internacional”, el Cardenal Parolin dijo a los asistentes que la realidad de la persecución religiosa global es usualmente ignorada.

«A pesar de la fuerte protección que la libertad religiosa tiene en el marco del derecho internacional, incluyendo su clara presentación en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, seguimos siendo testigos de graves violaciones de este principio fundamental que suele ocurrir con impunidad y que, a veces, recibe poca o ninguna atención de los medios», expresó.

El Secretario de Estado Vaticano destacó la importancia de los periodistas en la defensa de la libertad religiosa y dijo que «aumentar la conciencia pública sobre la realidad de la persecución religiosa, particularmente a través de la rapidez de los medios digitales que tenemos disponibles, sigue siendo un paso útil para abordar las violaciones” a este derecho.

El Cardenal dijo que «aquellos involucrados en el área de los medios de comunicación y las comunicaciones sociales deben sacar a la luz las realidades que amenazan el bien común de la familia humana».

Los derechos humanos y la libertad religiosa han sido un área muy discutida de la política exterior del Vaticano en los últimos doce meses. Un reciente acuerdo con el Gobierno comunista chino, mediado en parte por el Cardenal Parolin, cedió algunos aspectos relacionados a los nombramientos episcopales a Beijing, con la esperanza de facilitar el control comunista sobre la Iglesia en ese país.

Sam Brownback, embajador de la Libertad Religiosa Internacional de los Estados Unidos, expresó que China «continúa violando el sagrado derecho a la libertad religiosa que está en su Constitución y también consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU».

El Cardenal Parolin también habló sobre el aumento de los «nuevos derechos» en una cultura que ha perdido de vista las raíces de la naturaleza humana en la ley natural.

“El apoyo de principios de la ley natural, la familia y los problemas de la vida por parte de creyentes religiosos está siendo atacado”, advirtió el Purpurado. Asimismo, señaló que la sociedad secular no considera a las creencias religiosas como parte esencial de la naturaleza humana.

«Algunos de los llamados ‘nuevos derechos humanos’ a veces tienden a entrar en conflicto con los derechos humanos fundamentales reconocidos universalmente, incluida la libertad religiosa y el derecho a la vida», dijo el Cardenal Parolin.

«Por ejemplo, el ejercicio de la libertad religiosa, especialmente en la plaza pública, con respecto a la institución del matrimonio o en relación con el derecho inviolable a toda vida humana, suele enfrentarse a los llamados ‘nuevos derechos’ que tienden a presentarse, o invadir, en completa contradicción con estos derechos humanos fundamentales», añadió.

Indicó que “al hablar de libertad religiosa, nunca debemos perder de vista las bases antropológicas de este derecho. Hacerlo es correr el riesgo de entender la libertad religiosa como algo secundario de la persona humana, como algo que se concede desde ‘afuera’ de la persona, incluso por el Estado, y no como un regalo dado por Dios, de hecho un regalo arraigado a la dimensión trascendente de la naturaleza humana».

«Claramente», continuó el Cardenal, «las autoridades civiles tienen la obligación de proteger y defender la libertad religiosa, pero no en el sentido de ser su autor, sino su custodio».

La autoridad vaticana también subrayó que la auténtica libertad religiosa requiere un lugar en la plaza pública, y que los intentos de la secularización para forzar a la fe a salir de la vida pública deben ser resistidos.

“La libertad religiosa ciertamente significa tener el derecho de adorar a Dios, individualmente y en comunidad, como lo dicta nuestra conciencia. Sin embargo, la libertad religiosa, por su naturaleza, trasciende de los lugares de culto y el círculo privado de individuos y familias», afirmó.

6 años del pontificado de Francisco

Papa Francisco, 13 de marzo 2013

Papa Francisco: seis años de Pontificado con la fuerza del Espíritu

En este aniversario, repasemos juntos los aspectos espirituales del Magisterio del Papa Francisco, a veces silenciados por la dimensión social amplificada por los medios de comunicación: del cristocentrismo de la fe en el poder de la oración, de la santidad de la vida cotidiana a la dimensión mariana

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

Han pasado seis años desde aquel 13 de marzo de 2013, cuando fue elegido el primer Papa del continente americano, el primer jesuita, el primero con el nombre de Pobre de Asís. Más allá de los acontecimientos y de los hechos más famosos de estos 2191 días con el Papa Francisco, 265º Sucesor de Pedro, podemos subrayar 10 puntos de su pontificado, más específicamente espirituales, que no siempre aparecen en las crónicas.

1. Vivir la fe es encontrarse con Jesús

En el centro del magisterio del Papa Francisco está el misterio del encuentro con el Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, del que brota el primer anuncio, el «kerygma»: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo, a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte» (Evangelii gaudium, 164). La fe no es una ideología -las ideas dividen y levantan muros- sino un encuentro concreto con nuestro Salvador que nos mueve a encontrarnos con los demás, cambiando nuestras vidas para siempre: de este encuentro de amor nace el deseo de llevar la alegría del Evangelio al mundo. Es la fuerza del amor de Jesús, vivido en primera persona, lo que nos impulsa a decir la buena nueva, que es para todos: los cristianos no son más que pobres mensajeros que tienen que decir algo infinitamente más alto que ellos mismos.

2. Oración: Dios es nuestro Padre y nosotros somos hermanos y hermanas

La oración -dice el Papa Francisco- es la base de la vida cristiana: sustancialmente, más allá de las palabras, significa estar con Dios, confiarse al Padre. La verdadera oración es una relación viva, una experiencia cotidiana, hecha de escucha y diálogo, de consuelo y liberación, pero también de cólera: «Esto también es oración. Le gusta cuando te enfadas y le dices en su cara lo que sientes, porque es un Padre».  En la prueba -observa- la oración del «por qué» puede fluir de nuestros corazones: un grito lanzado en las tinieblas de la tribulación, porque nadie puede entender plenamente el dolor. Orar -afirma Francisco- es comprender que somos hijos de un único Padre que no nos abandona y nos hace descubrir hermanos más allá de nuestras pequeñas fronteras. Orar es salir al encuentro del otro, un misterio de amor que siempre ha estado en la mente de su Creador.

3. El Espíritu Santo está perturbando

Un aspecto fuerte de este pontificado es la invitación a dejarse cambiar por el Espíritu Santo. La vida del cristiano -repite a menudo el Papa- es una conversión continua, un éxodo diario del yo hacia ti, del cierre a la salida, de la defensa a la recepción: es una necesidad de profunda renovación espiritual que choca con nuestra resistencia a no dejarnos transformar por la caridad, tal vez en nombre de una verdad que queremos poseer como un paquete de doctrinas que no dejan lugar a dudas. En cambio, subraya el Papa, el Espíritu «perturba» con sus sorpresas, avanza con sus fuerzas, hace crecer en la fe con su sabiduría, pero también con sus dudas: «En un sentido positivo», las dudas «son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor por nosotros. El Espíritu Santo nos hace verdaderos evangelizadores: no buscadores de prosélitos para adoctrinar y encerrar en una secta, sino simples portadores de la Verdad hecha persona, que no se impone sino que nos hace libres.

4. Una Iglesia con puertas abiertas

La Iglesia es un sacramento de salvación y por eso -dice el Papa- «está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre». Aunque puede suceder que «actuemos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del padre donde hay lugar para cada uno con su vida cansada». «Ni siquiera las puertas de los sacramentos deben estar cerradas por ninguna razón. Inventamos el octavo sacramento, dice, el de las costumbres pastorales. Así pues, «la Eucaristía, aunque constituye la plenitud de la vida sacramental, no es una recompensa para el perfecto, sino un generoso remedio y alimento para el débil. Estas convicciones – observa el Papa Francisco – tienen también consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia». La comunidad cristiana está llamada a convertirse en un buen samaritano para inclinarse sobre los hermanos y hermanas heridos que quedan a un lado del camino. Pero es necesario no encerrar a Jesús en los templos: está llamando a la puerta para salir y dar vida.

5. Una continua renovación espiritual

La Iglesia, pueblo de Dios -dice el Papa-, está llamada a renovarse constantemente para ser cada vez más fiel a Cristo. Es un dinamismo interior movido por el Espíritu que hace comprender mejor las verdades cristianas y hace crecer la comprensión de la fe: es ese desarrollo de la doctrina el que puede escandalizar, pero que en 2000 años de historia ha dado muchos pasos que hoy nos parece que se dan por sentados. El peligro es absolutizar un momento histórico dado y cristalizarlo en una forma particular, perdiendo la perspectiva de un viaje. Es una Iglesia que se deja purificar en las pruebas, como el escándalo de los abusos, «una Iglesia pobre para los pobres» que existe para servir y saber caminar juntos, clero, religiosos y laicos, hombres y mujeres, más allá de cualquier tentación de clericalismo. Es la perversión mundana del sacerdocio: de ser una fuerza vital de salvación, se convierte en una mano depredadora que roba y devasta. El Papa hizo un fuerte llamamiento a los pastores para que no sean príncipes, sino pastores que compartan la alegría y el sufrimiento de la comunidad. En la conciencia de que somos un «no pueblo» y sólo Dios nos hace su «pueblo».

6. La verdadera fe nos pone en crisis

El Papa Francisco ha puesto tanto de nuestro cristianismo en crisis. Al hacerlo, Jesús espoleó a los así llamados vecinos, luego fueron escribas y fariseos, y lanzó puentes hacia los así llamados lejanos. Obligó, con un lenguaje a menudo fuerte y colorido, a tomar posición sobre sus palabras: podemos aceptarlas con humildad dejándonos corregir o rechazarlas con indignación ofendida. «Una fe que no nos pone en crisis -dijo- es una fe en crisis; una fe que no nos hace crecer es una fe que debe crecer; una fe que no nos cuestiona es una fe sobre la que debemos cuestionarnos; una fe que no nos anima es una fe que debe animarnos; una fe que no nos molesta es una fe que debe ser molestada». Porque Dios, que se hace hombre y muere, crucificado por nosotros y resucita, no puede dejar de molestar. Los fariseos tenían todo claro acerca de la fe, así que la poseían como un objeto y podían manejarla, preservando la seguridad de su poder; y podían engañar a Dios. En cambio, Jesús nos llama a seguirlo en sus caminos que no son nuestros caminos. A veces el lenguaje de Francisco puede no gustarle, puede parecer duro, pero es un estímulo para repensar siempre la propia fe porque no la damos por sentada y no caemos en un riesgo fácil para los que se consideran cercanos: la hipocresía.

7. La caridad por encima de todo

La esencia del cristianismo -repite el Papa- es la caridad. Podemos anunciar al mundo las verdades más grandes de la fe dando incluso vida, haciendo maravillas y cazando demonios, pero sin amor no somos nada. La caridad no es una abstracción. Francisco no se cansa de recordar que al final de nuestras vidas seremos juzgados por algo muy concreto. Y cita a menudo el capítulo 25 del Evangelio de Mateo: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a visitarme». En esta continua llamada a la atención de los pobres, de los migrantes y de los sufrimientos de todo tipo, a quienes quiere abrazar por primera vez en las audiencias, a veces no se entiende al Papa, se le acusa de hacer prevalecer el aspecto social sobre el trascendente. Todo lo contrario. Este llamamiento tiene una raíz escatológica profunda: pensar en el juicio final. En la tarde de la vida será nuestro amor concreto en esta vida el que nos juzgará. Si no reconocemos a Cristo en el rostro de los pobres, no reconoceremos a Jesús cuando lo veamos cara a cara.

8. La santidad es la misericordia de la vida cotidiana

Este es el tiempo de la misericordia. Es otra frase de Francisco a menudo malentendida, como si cayera en la bondad relativista. La misericordia del Señor, repite el Papa, es infinita, pero si no la aceptamos tomamos la llamada ira de Dios. Es el infierno, el rechazo del amor de Dios. El Todopoderoso sólo se detiene ante una cosa: nuestra libertad. Por eso el Papa hace la distinción entre pecadores y corruptos. Todos somos pecadores, y Francisco se pone en primera línea, pero los corruptos son los que se sienten justos y no quieren aceptar el perdón de Dios. Los santos, en cambio, son los que aceptan la misericordia divina en su debilidad y la derraman sobre los demás. Son pecadores que se dejan elevar continuamente por el amor gratuito de Dios, que les da la fuerza para gastar su vida por los demás, en el silencio de la vida cotidiana.

9. El cristiano está en el mundo, pero no en el mundo

Francisco da un fuerte sentido espiritual a sus palabras y, en línea con toda tradición, ve al cristiano comprometido en el mundo, pero con los ojos del cielo. La invocación «ven a tu reino» es trabajar en esta tierra para construir ya desde aquí el reino del amor de Dios. El cristiano no es aquel que se encierra en su propio intimismo religioso, sino que trae su ladrillito para construir la paz, la justicia y la fraternidad en la sociedad. De ahí las denuncias del Papa contra los mercaderes de la muerte que ganan en las guerras, contra una economía que mata y descarta a los más débiles, contra colonizaciones ideológicas, como la teoría del género, que atacan la vida, la familia, la libertad de educación y la conciencia. Francisco escribió una encíclica sobre el cuidado de la creación, no porque sea un «Papa verde», como algunos lo han definido, sino porque cuidar de la casa común es administrar un bien que Dios nos ha confiado para el bien de todos. Al no cuidar el medio ambiente en el que nos encontramos, hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres más pobres, sin calcular el daño para las generaciones futuras. La llamada del Papa Francisco a los cristianos no es a alejarse del mundo, sino a comprometerse con las cosas del mundo de una manera cristiana.

10. La ayuda de María y la lucha contra el diablo

Francisco cita a menudo al diablo. No se avergüenza de aparecer como alguien que habla de cosas consideradas medievales por muchos. «El diablo también existe en el siglo XXI», dijo. Detrás del mal que hace el hombre está Satanás. Dice esto no para menospreciar las responsabilidades del hombre, sino para dejar claro que la mayor lucha es en el nivel espiritual. El diablo es el que divide: quiere dividirnos de Dios y de nuestros hermanos y hermanas, divide a los pueblos, a las comunidades, a la Iglesia, a las familias. Dice mentiras, acusa, es un enemigo, mata. Francisco siempre apela a María en esta lucha. Se confía a la Madre de Dios, como lo hace al principio y al final de cada viaje internacional, cuando se dirige a Santa Maria Maggiore para rezar ante el icono del Salus Populi Romani. El Papa exhortó a los fieles a seguir rezando el Rosario todos los días, a pedir por intercesión de María y de San Miguel Arcángel la protección de la Iglesia de los ataques del diablo. El Rosario, dice, es su oración del corazón. Francisco nos invita a creer en la fuerza de la oración y al final de cada discurso hace esta petición, que ahora nos es familiar: «No olviden orar por mí». Y de vez en cuando añade: «¡Lo necesito!».

Algunos datos sobre el pontificado

En los seis años de su pontificado, Francisco ha pronunciado más de 1000 homilías, de las cuales más de 670 en las Misas de Santa Marta, ejemplo de vívida lectio divina a braccio. Más de 1200 discursos públicos, 264 catequesis en la audiencia general el miércoles (sobre los siguientes temas: Año de la fe, en particular el Credo, los Sacramentos, los dones del Espíritu Santo, la Iglesia, la familia, la misericordia, la esperanza cristiana, la Santa Misa, el Bautismo, la Confirmación, los Mandamientos, la oración del Padre Nuestro). Y también: 342 pequeñas catequesis sobre el Evangelio del domingo y los días festivos con ocasión del Ángelus y Regina Caeli; dos Encíclicas (Lumen fidei, completando lo que comenzó Benedicto XVI, y Laudato si’); tres Exhortaciones apostólicas (Evangelii gaudium, texto programático del pontificado y fundamental para comprenderlo en su amplitud, y luego Amoris laetitia y Gaudete et exsultate); 36 Constituciones apostólicas (Episcopalis communio, Veritatis gaudium y Vultum Dei quaerere); 27 Motu proprio; una Bula para la proclamación del Jubileo de la Misericordia (Misericordiae Vultus). El Papa presidió tres Sínodos, dos sobre la familia y uno sobre los jóvenes, realizó 27 viajes internacionales con 41 países visitados (de todos los continentes excepto Oceanía) y 24 viajes a Italia. Entre las numerosas canonizaciones recordamos a los tres Papas, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, y luego a la Madre Teresa de Calcuta, Monseñor Romero, a los dos hijos pastores de Fátima Jacinta y Francisco Marto, a los padres de Santa Teresa del Niño Jesús, a las dos místicas Ángela da Foligno e Isabel de la Trinidad. Finalmente, tiene una cuenta en Twitter en 9 idiomas (@pontifex), con 48 millones de seguidores, y en Instagram (Franciscus) tiene casi 6 millones de seguidores.

Puedes ver también el siguiente link:
https://opusdei.org/es-es/article/especial-un-nuevo-papa-para-la-iglesia/

Pope in General Audience: “God is not like us; God is patient!”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Cuando rezamos el “Padre nuestro”, la segunda invocación con la que nos dirigimos a Dios es “venga a nosotros  tu Reino” (Mt 6, 10). Después de rezar para que su nombre sea santificado, el creyente expresa el deseo de que se acelere la venida de su Reino. Este deseo brotó, por así decirlo, desde el corazón mismo de Cristo, que comenzó su predicación en Galilea proclamando: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva “(Mc 1,15). Estas palabras no son en absoluto una amenaza, al contrario, son un anuncio feliz, un mensaje de alegría. Jesús no quiere empujar a la gente a que se convierta sembrando el temor del juicio inminente de Dios o el sentimiento de culpa por el mal cometido. Jesús no hace proselitismo: simplemente anuncia.

Al contrario, lo que Él trae es la Buena Nueva de la salvación, y a partir de ella  llama a convertirse. Todos están invitados a creer en el “evangelio”: el señorío de Dios se ha acercado a sus hijos. Esto es el Evangelio: el señorío de Dios se ha acercado a sus hijos. Y Jesús anuncia esta maravilla, esta gracia: Dios, el Padre, nos ama, está cerca de nosotros y nos enseña a caminar por el camino de la santidad.

Los signos de la venida de este Reino son múltiples, y todos son positivos. Jesús comienza su ministerio cuidando a los enfermos, tanto en el cuerpo como en el espíritu, de aquellos que vivían una exclusión social, -por ejemplo, los leprosos- de los pecadores mirados con desprecio por todos, también por los que eran más pecadores que ellos, pero se hacían pasar por justos. Y  Jesús ¿cómo les llama? “Hipócritas”. El mismo Jesús indica estos signos, los signos del Reino de Dios: “Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y se anuncia a los pobres la Buena Nueva ” (Mt 11, 5).

“¡Venga a nosotros tu Reino!”, repite con insistencia el cristiano cuando reza el “Padre nuestro”. Jesús ha venido. Pero el mundo todavía está marcado por el pecado, poblado por tanta gente que sufre, por personas que no se reconcilian y no perdonan, por guerras y por tantas formas de explotación; pensemos en la trata de niños, por ejemplo.

Todos estos hechos son una prueba de que la victoria de Cristo aún no se actuado completamente: muchos hombres y mujeres todavía viven con el corazón cerrado. Es sobre todo en estas situaciones que la segunda invocación del “Padre Nuestro” brota de  los labios del cristiano: “¡Venga a nosotros tu Reino!”. Que es como decir: “¡Padre, te necesitamos!, ¡Jesús te necesitamos! ¡Necesitamos que en todas partes y para siempre seas Señor entre nosotros!”. “Venga a nosotros tu Reino, ven en medio de nosotros”.

A veces nos preguntamos: ¿por qué este Reino se instaura tan lentamente? Jesús ama hablar de su victoria con el lenguaje de las parábolas. Por ejemplo, dice que el Reino de Dios se asemeja a un campo donde el trigo bueno y la cizaña crecen juntos: el peor error sería querer intervenir inmediatamente extirpando del mundo las que nos parecen malas hierbas. Dios no es como nosotros, Dios tiene paciencia. El Reino de Dios no se instaura en el mundo con la violencia: su estilo de propagación es la mansedumbre (cf. Mt 13, 24-30).

El Reino de Dios es ciertamente una gran fuerza, la más grande que existe, pero no de acuerdo con los criterios del mundo. Por eso nunca parece tener mayoría absoluta. Es como la levadura que se amasa en la harina: aparentemente desaparece, pero es precisamente la que fermenta la masa (cf. Mt 13, 33). O es como un grano de mostaza, tan pequeño, casi invisible, pero lleva dentro la fuerza explosiva de la naturaleza, y una vez que crece, se convierte en el más grande de todos los árboles del jardín (cf. Mt 13, 31-32).

En este “destino” del Reino de Dios podemos intuir la trama de la vida de Jesús: él también era un signo débil para sus contemporáneos, un evento casi desconocido para los historiadores oficiales de la época. El mismo se definió como un “grano de trigo” que muere en la tierra, pero solo de esta manera puede dar “mucho fruto” (cf. Jn 12,24). El símbolo de la semilla es elocuente: un día el campesino la hunde en la tierra (un gesto que parece un entierro), y luego, “duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él mismo sepa cómo “(Mc 4:27). Una semilla que brota es más obra de Dios que del hombre que la ha sembrado (cf. Mc 4, 27). Dios siempre nos precede, Dios siempre nos sorprende. Gracias a él después de la noche del Viernes Santo, hay un alba de Resurrección capaz de iluminar de esperanza al mundo entero.

“¡Venga a nosotros tu Reino!”. Sembremos esta palabra en medio de nuestros pecados y fracasos. Regalémosla a las personas que están derrotadas y dobladas por la vida, a los que han saboreado más odio que amor, a los que han vivido días inútiles sin haber entendido nunca por qué. Regalémosla a los que han luchado por la justicia, a todos los mártires de la historia, a los que han llegado a la conclusión de que han luchado por nada y de que el mal domina este mundo. Escucharemos entonces la oración del “Padre Nuestro” que responde. Repetirá por enésima vez esas palabras de esperanza, las mismas que el Espíritu ha puesto como sello de todas las Sagradas Escrituras: “¡Sí, vengo pronto!”. Amén. Ven, Señor Jesús. Que la gracia del Señor Jesús sea con todos “(Ap 22:20).

Preparar la Cuaresma

Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa. El Papa Francisco nos ha propuesto encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Opus Dei - Cuaresma y Semana Santa

∙ Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2019: El Papa Francisco destaca que la Cuaresma, que comienza el 6 de marzo, es signo sacramental de la conversión a la que están llamados constantemente todos los cristianos, a fin de encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

∙ Libro electrónico: «Papa Francisco – Homilías de Semana Santa» (2013). Disponible en ePub, Mobi y PDF.

Imagen relacionada

Algunas preguntas sobre la Cuaresma y la Semana Santa

Seis preguntas clave para entender la Semana Santa.

¿Cómo fue la Última Cena? Entrevista a Bernardo Estrada, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

¿Por qué nos imponen la ceniza?

¿Por qué 40 días de Cuaresma?

¿Qué sentido tiene la mortificación cristiana? (Cuatro artículos)

¿Qué actitud mostró Jesús ante las prácticas penitenciales?

¿Qué pasó en la Última Cena?

¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?

¿Quién fue Caifás?

¿Qué era el Sanedrín?

¿Cómo fue la muerte de Jesús?

¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?

«La Plegaria eucarística es el momento central de la celebración de la Misa»

El Papa explicó en la audiencia general (7/3/2018) en qué consiste la Plegaria eucarística. Recordó que esta oración corresponde a “cuanto el Señor mismo realizó en la Ultima Cena, cuando instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia”.

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre la Plegaria eucarística, oración de acción de gracias y de consagración, que constituye el momento central de la celebración de la Misa. Corresponde a cuanto el Señor mismo realizó en la Ultima Cena, cuando instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia.

En el Misal hay varias fórmulas de Plegaria eucarística, configuradas por diversos elementos característicos

En esta solemne Plegaria, la Iglesia expresa lo que cumple cuando celebra la Eucaristía, es decir, que todos los fieles se unan con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.

En el Misal hay varias fórmulas de Plegaria eucarística, configuradas por diversos elementos característicos: El Prefacio, acción de gracias por los dones de Dios, especialmente por habernos enviado a su Hijo como Salvador, y que se concluye con la aclamación del «Santo». Sigue la Epíclesis, o invocación del Espíritu Santo, que con su acción y la eficacia de las palabras de Cristo, pronunciadas por el sacerdote, hacen realmente presente, bajo las especies del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, Sacramento de nuestra fe.

En esta Plegaria nadie ni nada se olvida, sino que todo viene reconducido a Dios en Cristo

Se continúa pidiendo a Dios que congregue a todos sus hijos en la perfección del amor, en comunión con toda la Iglesia. Y en la súplica se ruega por todos, vivos y difuntos, en espera de participar en la herencia eterna, junto con la Virgen y todos los santos. En esta Plegaria nadie ni nada se olvida, sino que todo viene reconducido a Dios en Cristo, como proclama la Doxología que la concluye.

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor nos conceda hacer de nuestra vida una «eucaristía», que sea acción de gracias, don de amor y de comunión. Muchas gracias.

¿Qué significa poner el Nacimiento en casa?

Catequesis del Papa Francisco del miércoles 21 de diciembre de 2017

Queridos hermanos y hermanas:

En las catequesis de los miércoles estamos reflexionando sobre el tema de la esperanza. Hoy, a pocos días de la Navidad, contemplamos la Encarnación del Hijo de Dios, que marca el momento concreto en que la esperanza entró en el mundo. Dios se despoja de su divinidad y se acerca a su pueblo, manifestando su fidelidad y ofreciendo a la humanidad la vida eterna.

A pocos días de la Navidad, contemplamos la Encarnación del Hijo de Dios, que marca el momento concreto en que la esperanza entró en el mundo

El nacimiento de Jesús, nos trae una esperanza segura, una esperanza visible y evidente, que tiene su fundamento en Dios mismo. Jesús, entrando en el mundo, nos da fuerza para caminar con él hacia la plenitud de la vida y vivir el presente de un modo nuevo.

Jesús, entrando en el mundo, nos da fuerza para caminar con él hacia la plenitud de la vida y vivir el presente de un modo nuevo

El pesebre que preparamos en nuestras casas nos habla de este gran misterio de esperanza. Dios elige nacer en Belén, que es un pueblito insignificante. Allí, en la pobreza de una gruta, María, Madre de la esperanza, da a luz al Redentor. Junto a ella está José, el hombre justo que confía en la palabra del Señor; los pastores, que representan a los pobres y sencillos, que esperan en el cumplimiento de las promesas de Dios, y también los ángeles cantando la gloria del Señor y la salvación que se realiza en este Niño. Dios siempre escoge lo pequeño, lo que no cuenta, para enseñarnos la grandeza de su humildad.

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Que por intercesión de la Virgen y de san José, la contemplación del misterio de la Navidad nos ayude a recibir a Jesús en nuestra vida, y podamos ser humildes colaboradores en la venida de su Reino, Reino de amor, de justicia y de paz. Feliz Navidad, llena de esperanza para todos.