Cada vez son más personas las que buscan Afirmar la Dignidad

Creemos que la dignidad es inherente a todas las personas, sin importar su edad o estado de salud.Una sociedad más justa y equitativa se ocupa especialmente de los más vulnerables. Una vez que se abre la puerta para matar intencionalmente a una persona, no hay un punto lógico en donde ello se detenga. Esto no es sólo una hipótesis. Por ejemplo, en países como Bélgica y los Países Bajos, los casos de eutanasia se han multiplicado por cien desde su legalización.

El derecho a la vida es un derecho humano fundamental e inherente a toda persona, reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y garantizado por todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Las personas, en todas las etapas de su vida y en todas las regiones del mundo, se encuentran cada vez más vulnerables a que su derecho a la vida les sea violado. No puede respetarse la dignidad del ser humano si no se respeta la vida humana. Los más vulnerables merecen nuestro amor compasivo y apoyo; no hay nada de progresivo en una sociedad que se reúsa a cuidar de ellos.

https://adfinternational.org/campaign/affirm-dignity-es/?lang=es

Affirm Dignity

Vincent Lambert, un caso conflictivo entre familiares

Se inicia el proceso por el que Vincent Lambert morirá, a pesar de no hallarse en una fase terminal de su existencia, al retirarle los médicos la alimentación e hidratación, y someterle a una “sedación profunda y continua” para que el fallecimiento se produzca sin dolor, según explicó el Dr Sánchez, del Hospital Universitario de Reims, en una carta dirigida a los padres del enfermo, el pasado 10 de mayo.

Terminaría así, dramáticamente, un controvertido proceso de más de diez años, tras el accidente de tráfico que dejó a Lambert tetrapléjico y en estado vegetativo, y por el que sus padres y un hermano han luchado para que se defienda su derecho a la vida, contra el parecer de la esposa y de otros miembros de la familia.

El caso Lambert se ha convertido en emblema del debate sobre la eutanasia en Francia, y una batalla legal interminable que ha llegado al mismo Tribunal de los Derechos Humanos.

Para los defensores de la eutanasia, una vida “indigna de ser vivida” y una “desconexión” necesaria para acabar con un “sufrimiento” (curiosamente, no se va a “desconectar” a Vincent de ninguna máquina que le mantiene artificialmente con vida, a pesar de que la palabra “desconexión” es constante en los medios de comunicación).

Para los contrarios a la eutanasia, una espada de Damocles que se cierne sobre cientos de casos parecidos, solo en Francia, de personas en estado vegetativo, y del temor de sus parientes a que terceras personas puedan decidir resolver que sus vidas no merecen ser vividas.

Entre ellos Philippe Petit, portavoz de la Unión nacional de las asociaciones de familias de personas con lesiones cerebrales (en francés, UNAFTC), quien afirmaba, en una entrevista en Le Figaro. Petit declaraba:

Vincent Lambert podría ser mi hijo. Hoy le toca a él, pero quizás mañana le podría tocar a una de las otras mil quinientas personas con lesiones cerebrales hoy asistidas en Francia. Al principio no estaba convencido de venir a manifestarme ante el CHU de Reims, pero la confusión y las repercusiones de estos últimos días me preocupan mucho. Se oye decir que las personas como Vincent Lambert no están lo suficientemente conscientes como para poder llegar al estátus de discapacitado. Se trata de un abuso y de una alteración semántica muy alarmante: es una manera de decir que estas personas ya no forman parte de nuestro cuerpo social. ¿Mañana se dirá que cuestan demasiado dinero a la sociedad y que su vida debe interrumpirse?