Crece enormemente la persecuación contra los cristianos

Se puede decir que 1 de cada 8 cristianos es perseguido por su fe. Hay más de 73 países del mundo donde se sufre persecución. En 11 de ellos de forma extrema.

One in eight Christians around the world experiences persecution

Testmonios: del rock a la fe

¿Cómo empezó tu interés por la batería?

Crecí en una casa de músicos, mis papás y mi hermana mayor tocaban la guitarra, siempre estaban tocando música en la casa. Mi niñez tuvo básicamente un soundtrack todo el tiempo, me sentí atraído por los ritmos y los tambores desde muy pequeño.

Cuando tenía cuatro años mi papá me enseñó a tocar un ritmo muy sencillo, básicamente el ritmo jeally bean (lo llamamos así por Michael Jackson). Es algo muy simple pero mi papá decía que este es el marco de referencia de todos los ritmos de baterías. Luego obtuve mi primera batería a los nueve, así que empecé a tomar clases, me uní a la banda de jazz en la preparatoria y luego en la universidad hice una licenciatura en música.

«Mi conversión comenzó el día en que me hice amigo de un católico, guitarrista también».

«Mi conversión comenzó el día en que me hice amigo de un católico, guitarrista también».

Cuando me convertí era un protestante cristiano, sin denominación. Llegué a Cristo en enero del 2009. Había hecho una apuesta con Raul Ukareda en Estonia -él es supernumerario del Opus Dei-, y me dijo que había leído un artículo sobre los Rival Sons en el que se decía que yo era cristiano (lea la historia de la conversión de Raul Ukareda). Me dijo “yo también soy cristiano”, entonces chocamos nuestras manos, nos identificamos al instante, y luego le pregunté “A qué iglesia vas?”, y me dijo “soy católico”. Yo me reí, pero desde entonces comencé una búsqueda para demostrarle que se equivocaba.

Michael Miley durante un concierto. Foto de @if_films (Facebook)

A las dos semanas, era yo el que estaba recibiendo catequesis para bautizarme como católico en la siguiente Pascua de Resurrección. No me tomó mucho tiempo descubrir la plenitud de la verdad. Esa es mi conversión en resumen, pero empezó cuando me hice amigo de un católico, que es guitarrista… uno de los mejores guitarristas también.

¿Cómo armonizas el ser católico y el estar en una banda de rock?

Bueno, en mi proceso de catequesis, estuve con un sacerdote del Opus Dei y comencé a hacer preguntas, no sólo sobre el catolicismo, sino también sobre el Opus Dei. Empecé a leer -y aún leo- Camino para obtener inspiración diaria. Las enseñanzas de Josemaría me hablaron, estas frases tan sencillas y pequeñas me animaron a desear hacer mejor mi trabajo.

LAS ENSEÑANZAS DE JOSEMARÍA ME HABLARON, ESTAS FRASES TAN SENCILLAS Y PEQUEÑAS ME ANIMARON A DESEAR HACER MEJOR MI TRABAJO

Luego descubrí el plan de vida, es decir, organizar mi día como cristiano. Aún antes de ser católico, pensaba “Ok, estoy salvado, el Señor es mi salvador personal, ¿qué hago ahora?”. Ya había leído la Biblia y memorizado versículos, todos somos pecadores pero aún así estaba teniendo una vida que no quería seguir viviendo. Estaba “actuando” como cristiano pero no estaba “siendo” cristiano. Así que el plan de vida me ayudó a organizar mi día para que pudiera seguir poniéndole “gasolina al coche”.

GIRAS, CONCIERTOS, FANS, E IR A MISA, TELEFONEAR A MI MUJER, REZAR… PORQUE SÓLO CON LA CABEZA EN EL CIELO PUEDES TENER LOS PIES EN LA TIERRA.

Estar en una banda de rock es muy exigente, hay muchas tentaciones, hay mucha gente alrededor. El 99% del negocio es no católico, incluso no cristiano, algunos anticristianos y también anticatólicos. Es por lo tanto un entorno difícil, por eso debes tener “suficiente gasolina” y seguir un plan de vida. Sólo así puedes hacer amistad con Dios en una banda de rock, yendo de gira con diferente horario todos los días, cambiando de ciudad, buscando dónde ir a misa, acordarte de llamar a casa para hablar con mi esposa…

Como ve son muchos retos, pero el plan de vida ayuda a que me mantenga sano mentalmente y anclado a la realidad, porque cuando rezas, eso es real, cuando vas a misa, te das cuenta de lo que vale le pena en esta vida. Sólo con la cabeza en el cielo puedes tener de verdad los pies en la tierra.

SI USTEDES VEN UN CONCIERTO DE LOS RIVAL SONS Y VEN QUE MIRO HACIA ARRIBA ESTOY DIRIGIÉNDOME A DIOS

¿Cómo te pones en presencia de Dios antes de un concierto y cómo te mantienes en Su presencia durante el concierto?

Teniendo una constancia, un compromiso diario, para que no me pase que llegué el día del concierto y esté a punto de subirme al escenario y piense “Oh sí, Dios existe y lo amo..”.

Cuanto más constante eres en tratarlo en el día a día -mientras friegas los platos, conduces o estás con los amigos-, más fácil resulta acordarte de Él en un concierto ante 46.000 personas.

CUANTO MÁS CONSTANTE ERES EN TRATARLO EN EL DÍA A DÍA -MIENTRAS FRIEGAS LOS PLATOS, CONDUCES O ESTÁS CON LOS AMIGOS-, MÁS FÁCIL RESULTA ACORDARTE DE ÉL EN UN CONCIERTO ANTE 46.000 PERSONAS

Antes de subirme al escenario rezo, me alejo un poco de los muchachos, a una zona en donde pueda estar en paz, rezo a algunos santos, a los mismos cada día, para tener a mi pequeño ejército a mi lado. Así estoy “armado y peligroso” cuando salgo al escenario. Tengo un crucifijo en mi mesa de batería, en donde pongo mi toalla y mi botella de agua y la lista de canciones que tocaremos. Si ustedes ven un concierto de los Rival Sons y ven que miro hacia arriba, no sólo estoy viendo el techo, sino que es mi manera física de recordarlo (a Dios), de igual manera que cuando miro hacia mi crucifijo.

La gente suele ligar el heavy metal con Satán y con lo diabólico ¿es el metal algo diabólico en realidad?

Eso es muy general, hay muchas bandas de heavy metal, primero deberíamos definir lo que es el heavy metal, yo diría que Black Sabath, con quien estamos de gira alrededor del mundo, Ozzy Osborn y otros fueron los creadores del heavy metal, pero en particular su música es sobre temas espirituales. Si lees las letras de sus canciones te darás cuenta que están del lado “de los buenos”. Ellos quieren luchar contra el mal, cuando ellos hablan de los demonios y de Satanás no están diciendo “yeii, vámonos de fiesta con el Demonio” lo que están diciendo es “sáquenlo de aquí”.

Algunos que tocan heavy metal sí son satánicos, no lo niego, pero creo que no todo el heavy metal es malo, es una forma de arte. Yo no compro discos de heavy metal, yo escucho jazz y música clásica.

Yo vivo de hacer música, pero a veces llego a casa y lo último que quiero hacer es prender la radio, al menos por una semana quiero silencio.

Hay una percepción errónea de lo que es el heavy metal, es rebelión, es pelo largo, es hacerse tatuajes, algunos se visten de negro… Sería muy fácil el poder colocar a la gente en una sola categoría. Pero yo diría que es similar a la Iglesia: nuestra Iglesia es católica y universal, pero tenemos a gente de todo el mundo, toda clase de personas.

En mi segunda Pascua estaba fuera de casa, estaba en gira y el Viernes Santo fui a misa y la gente se acercaba a besar la cruz, estaba en Inglaterra y ahí me di cuenta que la Iglesia es universal, porque había tanta variedad de personas y estilos, y de todas partes del mundo y creo que eso es una de las cosas más magníficas del Cuerpo de Cristo, que sea tan universal.

Michael, estás usando una camiseta con la cara de Juan Pablo II, ¿qué papel tiene Juan Pablo II en tu vida?

La compré a los 30 años sin saber quién era en realidad, pero la verdad es que me encanta esta playera. Pienso que usar esto es mucho más rock and roll que usar una playera de Led Zepelin o algo así.

Cuando los no creyentes ven al Papa se desequilibran un poco y piensan “oh, ahora tenemos que actuar de cierta manera” o “él me dirá que me voy a ir al infierno…”, y cosas así pero llevo tres años siendo católico y aún estoy aprendiendo que la fe es enorme.

Aprender sobre los santos, la vida de cada santo, los escritos de los santos, la influencia que tuvo un santo en la vida de otro y más de dos mil años de historia del catolicismo, eso es una locura.

EMPECÉ A LEER COMENTARIOS SOBRE AMOR Y RESPONSABILIDADTEOLOGÍA DEL CUERPO, Y ESTO ME AYUDÓ A SER MEJOR ESPOSO, UN MEJOR AMIGO PARA MI ESPOSA

Empecé a leer comentarios sobre Amor y responsabilidadTeología del cuerpo, y esto me ayudó a ser mejor esposo, un mejor amigo para mi esposa. Juan Pablo II sus escritos, no creo que ninguno de nosotros, se dé cuenta de lo profundo que era, pienso que podríamos pasar siglos estudiándolo y no nos daríamos cuenta. Me encanta y el año pasado, en el día de la Virgen de Guadalupe vi un documental de cuando Juan Pablo II vino a México y lloré, porque era muy emocionante ver como se acercaba a los mexicanos y como millones de mexicanos se acercaban a él.

Luego antes de ir a una parrillada con mis amigos para celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe, me sentí un poco triste, porque antes no sabía quién era él, nunca conocí su grandeza sino hasta ahorita.

De las giras que has tenido alrededor del mundo ¿cuál es la experiencia que más te ha quedado?

no juzgar un libro por su portada. En mis viajes he conocido a gente muy buena, católica y no católica, y a veces nuestro primer instinto es odiar, lo digo porque me toca vivirlo en primera persona. Cuando voy a misa, mucha gente se me queda mirando por los tatuajes y yo simplemente procuro poner más atención a lo que está pasando al frente, a veces por respeto a los demás y para que no se distraigan llevo manga larga.

Necesitamos amarnos entre nosotros, porque todo nuestro apostolado es sobre eso, amar al prójimo.

Michael Miley. Foto: Antje Naumann (AllSystemsRed)

Y si tuviera que darles un consejo a los hombres es que sean fuertes, que sean buenos padres y buenos esposos, y que estén cerca de sus hijos. Creo que hay mucha ausencia de la figura paterna en las familias de todo el mundo. En Estados Unidos, muchos de los hombres que están en la cárcel es porque su papá no se involucraba con ellos. Una de mis grandes pasiones es hablar con hombres de cómo ser hombres de verdad, sé esto por experiencia, hasta que cumplí los 40 no sabía cómo era ser hombre. Si los jóvenes se dieran cuenta de esto antes, el mundo sería un lugar mejor. Los hombres de verdad rezan el Rosario.

Un joven preso por asesinato da gracias a Dios por estar en la cárcel: ha encontrado fe y esperanza

El capellán y los miembros de la pastoral penitenciaria de Jaén, claves en este proceso: La Pastoral Penitenciaria de Jaén ha facilitado la carta de este recluso del que, sin embargo, conserva el anonimatoLa Pastoral Penitenciaria de Jaén ha facilitado la carta de este recluso del que, sin embargo, conserva el anonimato

La Pastoral Penitenciaria realiza una importante labor que en muchas ocasiones no es ni conocida ni reconocida. Sin embargo, gracias a la labor de numerosos capellanes y miles de voluntarios, muchos presos encuentran a Dios tras unas historias terribles que les han llevado a prisión.

Es el caso de este joven de 25 años. Está actualmente en la cárcel andaluza de Jaén por homicidio, después de haber participado en una pelea que acabó con otro joven muerto. En una carta cuenta cómo se ha producido su proceso de conversión en el interior de la prisión y cómo da gracias a Dios por estar allí, pues ha sido el lugar donde asegura que ha encontrado la vida. COPE recoge el texto que les ha hecho llegar la Pastoral Penitenciaria de Jaén:

¿Cómo ha sido mi reencuentro con Dios y con la fe durante mi estancia en prisión?

 Hola, tengo 25 años.

Nací en una familia humilde y trabajadora, tuve una infancia muy feliz y llena de buenos recuerdos. Fui bautizado a los pocos días de nacer y ese fue el comienzo de mi vida dentro de la fe cristiana y la institución de la Iglesia católica.

A medida que crecía, mi fe en Dios seguía incrementando. De algún modo siempre me sentí llamado por Dios a seguir el camino de la fe, incluso desde pequeño.

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Hice la primera comunión como cualquier otro chiquillo y años después incluso formé parte del seminario menor de mi ciudad, a la vez que estaba muy metido en el mundo cofrade con una gran pasión…

Pasaron los años y por ciertas circunstancias empecé a alejarme de Dios con todo lo que ello conlleva. Viví mi adolescencia consumiendo drogas, robando por gusto y haciendo daño a otras personas debido a mis actos.

Con el tiempo fui a peor y acabé siendo una persona completamente distinta a la que mi familia había criado. Estaba en un camino totalmente opuesto a Dios. Sumergido en un mundo de violencia y delincuencia sin límites.

Pasaron años hasta que un día, ese mundo al que yo había sucumbido voluntariamente, y esa persona en la que me había convertido con el paso del tiempo, me pasaron la mayor de mis facturas….

Una noche, a la salida de una discoteca, se formó una trifulca y un chaval perdió la vida aquella noche debido a mi participación en aquella misma…

A los 4 días ingresé en la cárcel, acusado de un delito de asesinato. Había tocado fondo por completo. Recuerdo la primera mañana después de pasar la primera noche en prisión, me miré al espejo y me hice una pregunta que nunca olvidaré, ¿cómo he podido convertirme en esto? ¿Qué ha pasado? Pasé unos primeros días muy duros, en los que se me pasaba por la cabeza todo tipo de cosas…

A los pocos días, me crucé con un interno del módulo (el cual a día de hoy sigue siendo un gran amigo), y este me puso una biblia en la mano, y me dijo: “¿sabes que solo Él puede ayudarte y sacarte de donde estás, no?”. Yo le respondí que me sentía sin valor suficiente como para acudir a Dios después de tanto tiempo y tanto daño que había causado a tantas persona.

En seguida él se rió y me dijo: “Hermano, Él te conoce mejor que nadie y te ama más que nadie en este mundo, ¿a quién vas a acudir sino a Él?”. Aquel día, y después de tantos años, marcó un antes y un después. Me decidí a redimirme y orar durante largo rato aquella noche pidiéndole al señor que me ayudara a deshacer a esa persona en la que me había convertido; que me ayudara a arrepentirme de corazón de todo el mal que había causado durante tanto tiempo y a tanta gente y que desde entonces no me permitiera volver a alejarme de él y que me guiase poniendo su luz en mi camino, para que en medio de tanta oscuridad no me perdiese de nuevo.

Y así lo hizo. Aunque me costó asimilar el cambio que sabía que debía dar en mi vida.

Poco a poco empecé a depositar toda mi confianza en Él, a estudiar el Evangelio a diario y a dedicar largos ratos de oración dándole gracias por no haberme abandonado después de tanto y de todo.

Un día me trasladaron a la cárcel de Jaén. Me sentía hundido durante el viaje pensando en que me estaban distanciando de todos mis seres queridos y a duras penas confié en que Él tendría otros planes para mí. Y así fue. Llegué a Jaén y al segundo día de estar yo allí se acercó al módulo el capellán del centro preguntando por mí, y con una gran sonrisa, hablamos durante largo rato sobre mi vida, sobre mí y sobre mis propósitos con respecto a mi futuro y mi relación con Dios.

En seguida conectamos como si nos conociésemos ya de hace mucho. Y hoy en día estoy orgulloso de considerar al padre José Luis como uno de mis mentores espirituales más influyentes en mi vida, junto con “Pepe”, el cual es también capellán del centro y con el cual he tenido el gusto de compartir largos ratos de estudio sobre la biblia y sobre Dios, los cuales han sido indispensables en mi regreso personal a mis raíces católicas.

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Después de 9 meses en la UTE (unidad terapéutica educativa) de Jaén, sigo agradeciéndole al Señor la gran oportunidad que me brindó al venir aquí, donde con su ayuda y la de todo el equipo de pastoral penitenciaria, funcionarios y educadores he podido darme cuenta de todas mis flaquezas y trabajarlas día a día. He podido reencontrarme con ese chiquillo que llevo dentro, ese que creció con una fe inagotable en Dios, la cual no deja de crecer cada día más.

El pasado 25 de junio tuve el honor de recibir el sagrado sacramento de la confirmaciónpor medio del señor obispo Don Amadeo. Fue un día en el que volví a sentirme como un niño, pude sentir como el Espíritu Santo se derramaba sobre mí y supe que desde entonces nada sería lo mismo. Sentí como la felicidad y la paz interior corría por todo mi cuerpo. Estaba listo para seguir mis pasos en el camino hacia Cristo Jesús, y por el camino intentar ayudar a tantos hermanos que están perdidos en la oscuridad y tanta necesidad tienen de Él y de su luz para que los guíe.

Hoy en día y después de casi año y medio preso a la espera de juicio, le doy gracias al Señor por estar aquí. Porque lo necesitaba, Él lo sabía y no me abandonó. Vivía en oscuridad y ahora veo luz, había perdido la fe y ahora me empapo de ella cada día al despertar.

Y ¿qué pasará conmigo en el futuro? No lo sé. Pero me basta con saber que Él estará conmigo y que velará por mí. Que a pesar de todo el mal que he cometido, en su inmensa misericordia ha sido capaz de perdonarme y de hacer borrón y cuenta nueva y que pase lo que pase estando a su lado seré capaz de superar cualquier bache en el camino. El día que regrese a la sociedad lo haré siendo una persona totalmente nueva que ha sido capaz de hallar la luz en lo más profundo de la oscuridad,

Y sólo gracias a Cristo Jesús.

3 meses corriendo por una buena causa

Kyle Lang ha estado un mes y medio corriendo. De costa a costa por el Este de Estados Unidos. Salida: Washington. Meta: Nueva York. Objetivo: ayudar a tres ONG con los beneficios de la gesta. Y en medio del páramo y la soledad del corredor de fondo, un descubrimiento: la posibilidad de santificar cada zancada para cambiar el mundo de verdad.

Opus Dei - No es Forrest Gump
Kyle Lang ha estado un mes y medio corriendo. De costa a costa por el Este de Estados Unidos. Foto: Kyle Lang.

No es Forrest Gump.

Cada zancada tiene un sentido. Y desde Washington a Nueva York, corriendo, son unas cuentas…

Se llama Kyle Lang y es estudiante de Princeton. Le gustan los retos. Un día, así, abriendo horizontes, pensó la epopeya: correr de costa a costa de Estados Unidos aunando la pasión por el deporte con su ilusión por ayudar a tres organizaciones sin ánimo de lucro.

Polvo. Charcos. Cientos de buenas personas a los lados del camino. Saludos. Compañía. Ánimos. Portland. Oregón. Mineápolis.
Polvo. Charcos. Cientos de buenas personas a los lados del camino. Saludos. Compañía. Ánimos. Portland. Oregón. Mineápolis.

Con 23.000 dólares recaudados en la mochila, se puso las zapatillas sin mirar atrás. Un mes y medio de kilómetros traspasando estados, desde las Montañas Rocosas a las estériles planicies de Montana y Dakota. Desde los campos de maíz de Indiana y Ohio, hasta las colinas de Pensilvania.

Lang no es Forrest Gump. Mientras corre mirando al frente es consciente de que muchas personas están unidas a su causa, “rezando o alentándome” para que llegara a su meta atlántica. Familia y extraños, generosamente, se vuelcan con la aventura.

Milla a milla

¿Y ganas de tirar la toalla? Unas cuantas. Por supuesto. No siempre fue fácil. Días a 40 grados. Seis jornadas enteras de lluvias intensas. 12 horas corriendo y alguna pájara de agotamiento. Pero la meta estaba clara, y su propósito era conquistarla costara lo que costara. Milla a milla. Paso a paso.

Lang estudia Psicología y sabe. Allí, en su facultad, conoció el Opus Dei a través de un amigo runner. Le llamó la atención la posibilidad que refresca el espíritu de la Obra de ser santo en medio del mundo. Ahora, ahí, entre carreteras, trochas intransitables, veredas perdidas, paisajes de ensueño. Fe y deporte con las mismas zapatillas, gastadas, cada día más, por el esfuerzo.

Dice Lang: “Las palabras de san Josemaría sobre la vida ordinaria me hablaron. Ser capaz de encontrar significado a correr más allá de correr es algo a lo que quise aferrarme durante toda esa peripecia”.

Kyle Lang quiso poner también una intención para cada milla ofreciendo a Dios cada pedazo del trayecto por personas y causas concretas. Aquellas intenciones le tiraban para arriba. Vamos, campeón. Tú puedes.

Cuando arrecia el cansancio, zancadas por una persona que lucha contra el cáncer. Cuando no se puede más, zancadas por aquel amigo que lidia contra la soledad...
Cuando arrecia el cansancio, zancadas por una persona que lucha contra el cáncer. Cuando no se puede más, zancadas por aquel amigo que lidia contra la soledad…

Paradojas de la vida. Paradojas del deporte. Esfuerzo, superación, sacrificio, ilusión, metas, satisfacción. Cuando arrecia el cansancio, zancadas por una persona que lucha contra el cáncer. Cuando no se puede más, zancadas por aquel amigo que lidia contra la soledad. La paz en Oriente Medio. El sacrificio del deportista se une a la Cruz. En pantalones cortos, camiseta y dorsal, deporte y oración recorren, a veces, de la mano, un peculiar maratón de maratones.

El océano Pacífico queda ya muy atrás. Hoy, Nueva Jersey, río Hudson, puente George Washington. La madre de Lang se une a las últimas 24 horas de la epopeya. Campus de Columbia, Times Square, Chinatown, Broadway, Puente de Manhattan y, por fin, Coney Island. Brooklyn. Aplausos. Reto conseguido.

Lang con sus padres.
Lang con sus padres.

Según Lang, 500 personas han logrado esta muesca en su fusil. De costa a costa a pie. La mayoría han ido andando, sin prisas. Unas 20 personas han completado el circuito corriendo. Él, con las cosas que lleva en su cabeza y en su corazón, está en ese twenty top.

Ahora tiene otra locura en marcha. De momento es un deseo: recorrer el perímetro de Estados Unidos, bajando por la costa oeste, cruzando la frontera sur hasta la costa este y de regreso por el norte. Toda América, de norte a sur. 28.000 millas. Como quien se plantea una carrerita popular…

Deporte y fe

Kyle Lang no es famoso. De momento. Tampoco es un revolucionario al unir deporte y fe. Lo hemos visto en directo, por ejemplo, en 2016, durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Lang estudia Psicología y sabe. Allí, en su facultad, conoció el Opus Dei a través de un amigo runner.Lang estudia Psicología y sabe. Allí, en su facultad, conoció el Opus Dei a través de un amigo runner.

Allí, sobre los podios, conocimos las historias de Katie Ledecky, nadadora de oro en 200 y 400 metros estilo libre y su “la fe católica es muy importante para mí. Me ayuda a poner las cosas en perspectiva”.

La mítica gimnasta Simone Biles fue, quizás, la más mediática de todas las naturalidades. Con tres campeonatos mundiales consecutivos sobre sus hombros y una dura vida de retos superados, la deportista reina de las lonas artísticas convirtió el Rosario en icono de sus logros.

En Brasil conocimos también a Katharine Holmes y sus entrenamientos de esgrima en “conversación continua con Dios pidiendo consuelo y fuera para lograr la clasificación y seguir adelante”. Y a Thea LaFond, atleta, y su “todo lo que he estado haciendo es darle gracias a Dios, porque no podría haberlo hecho sin Él”. Y a la remera Amanda Folk, y a la atleta Sydney McLaughlin y su sonriente binomio entre fe cristiana y estímulo para la alta competición. Y Joe Maloy, maestro del triatlón, y su pasión por combinar fe e ideales “para hacer el mundo un poco mejor”. Y Steven López, y sus éxitos en taekwondo asentados “en el componente clave de mi fe”.

Papa Francisco: Quejarse a Dios es también un modo de rezar – audiencia miércoles 28 de diciembre 2016

El Papa ha llegado a la audiencia general algunos minutos antes de lo habitual, para poder detenerse con algunos peregrinos. 

Uno de ellos, emocionado, ha conmovido a Francisco con su historia.

También el Papa se ha detenido con los recién casados y ha bendecido a una de esas parejas que ya está esperando su primer hijo.

“A los recién casados yo les llamo los valientes, porque hace falta coraje para casarse, sobre todo para toda la vida”.  “No acabéis ningún día sin hacer las paces”. 

Durante la audiencia general ha actuado un circo navideño el Golden Circus de Liana Morfei, que está de paso por Roma. Han conseguido sorprender al Papa con juegos de magia y con sus exóticos papagayos.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

San Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda la gran figura de Abraham, para indicarnos la vía de la fe y de la esperanza. De él el apóstol escribe: «Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones»; “esperando contra toda esperanza”: es duro esto, ¿eh? Esto es fuerte: no hay esperanza, pero yo espero. Y así nuestro padre Abraham. San Pablo se está refiriendo a la fe con la cual Abraham creyó en la palabra de Dios que le prometía un hijo. Pero de verdad era confiarse esperando “contra toda esperanza”, era tan imposible aquello que el Señor le estaba anunciando, porque él era anciano – tenía casi cien años – y su mujer era estéril. No lo ha logrado. Pero lo ha dicho Dios, y lui creyó. No había esperanza humana porque él era anciano y su mujer estéril: y él cree.

Confiando en esta promesa, Abraham se pone en camino, acepta dejar su tierra y hacerse extranjero, esperando en este “imposible” hijo que Dios habría debido donarle no obstante el vientre de Sara fuese como si estuviera muerto. Abrahán cree, su fe se abre a una esperanza aparentemente irracional; esta es la capacidad de ir más allá de los razonamientos humanos, de la sabiduría y de la prudencia del mundo, más allá de lo que es normalmente considerado sentido común, para creer en lo imposible. La esperanza abre nuevos horizontes, hace capaz de soñar lo que no es ni siquiera imaginable. La esperanza hace entrar en la oscuridad de un futuro incierto para caminar en la luz. Es bella la virtud de la esperanza; nos da tanta fuerza para ir en la vida.

Pero es un camino difícil. Y llega el momento, también para Abraham, de la crisis de desaliento. Ha confiado, ha dejado su casa, su tierra y sus amigos. Todo. Y ha salido, ha llegado al país que Dios le había indicado, el tiempo ha pasado. En aquel tiempo hacer un viaje así no era como ahora, con los aviones – en 12 o 15 horas se hace –; se necesitaban meses, años. El tiempo ha pasado, pero el hijo no llega, el vientre de Sara permanece cerrado en su esterilidad.

Y Abraham, no digo que pierde la paciencia, sino se queja ante el Señor. Y esto aprendemos de nuestro padre Abraham: quejarnos ante el Señor es un modo de orar. A veces yo escucho, cuando confieso: “Me he quejado con el Señor…” y yo respondo: “No te quejes Él es Padre”. Y este es un modo de orar: quejarme ante el Señor, esto es bueno. Se queja ante el Señor y Abraham dice así: «Señor, respondió Abraham, […] yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco (Eliezer era quien gobernaba todas las cosas). Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”. Abram creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación» (Gen 15,2-6).

La escena se desarrolla de noche, afuera esta oscuro, pero también en el corazón de Abraham esta la oscuridad de la desilusión, del desánimo, de la dificultad de continuar esperando en algo imposible. Ahora el patriarca es demasiado avanzado en los años, parece que no hay más tiempo para un hijo, y será un siervo el que entrará a heredar todo.

Abrahán se está dirigiendo al Señor, pero Dios, aunque este ahí presente y habla con él, es como si se hubiera alejado, como si no hubiese cumplido su palabra. Abraham se siente solo, esta viejo y cansado, la muerte se acerca. ¿Cómo continuar confiando?

Y además, ya este reclamo suyo es una forma de fe, es una oración. A pesar de todo, Abraham continúa creyendo en Dios y esperando en algo que todavía podría suceder. Al contrario, ¿para qué interpelar al Señor, quejándose ante Él, reclamando sus promesas? La fe no es solo silencio que acepta todo sin reclamar, la esperanza no es la certeza que te da seguridad ante las dudas y las perplejidades. Pero muchas veces, la esperanza es oscura; pero está ahí, la esperanza… que te lleva adelante. Fe es también luchar con Dios, mostrarle nuestra amargura, sin “pías” apariencias. “Me he molestado con Dios y le he dicho esto, esto, esto” Pero Él es Padre, Él te ha entendido: ve en paz. ¡Tengamos esta valentía! Y esto es la esperanza. Y la esperanza es también no tener miedo de ver la realidad por aquello que es y aceptar las contradicciones.

Abraham pues, en la fe, se dirige a Dios para que lo ayude a continuar esperando. Es curioso, no pide un hijo. Pide: “Ayúdame a continuar esperando”, la oración de tener esperanza. Y el Señor responde insistiendo con su improbable promesa: no será un siervo el heredero, sino un hijo, nacido de Abraham, generado por él. Nada ha cambiado, por parte de Dios. Él continúa afirmando aquello que había dicho, y no ofrece puntos de apoyo a Abraham, para sentirse seguro. Su única seguridad es confiar en la palabra del Señor y continuar esperando.

Y aquel signo que Dios dona a Abraham es una invocación a continuar creyendo y esperando: «Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas […] Así será tu descendencia». Es todavía una promesa, es todavía algo de esperar para el futuro. Dios saca afuera de la carpa a Abrahán, en realidad de sus visiones restringidas, y le muestra las estrellas. Para creer, es necesario saber ver con los ojos de la fe; no solo estrellas, que todos podemos ver, sino para Abrahán deben convertirse en el signo de la fidelidad de Dios.

Es esta la fe, este el camino de la esperanza que cada uno de nosotros debe recorrer. Si también a nosotros nos queda como única posibilidad mirar las estrellas, entonces es tiempo de confiar en Dios. No hay una cosa más bella. La esperanza no defrauda. Gracias.