RESUMEN DEL VIAJE DEL PAPA FRANCISCO A ESLOVAQUIA

Un viaje histórico. El primero después de su operación, donde al Papa Francisco se le vió bien físicamente y anímicamente todavía mejor.

El Papa, esta mañana en Eslovaquia
Se despidió de Eslovaquia exhortando a «una fe que nos hace solidarios con quien pasa necesidad»

En un clima de auténtica fiesta familiar, el Papa Francisco este miércoles, se ha despedido de Eslovaquia con una misa multitudinaria en el Santuario nacional de la Virgen de los Siete Dolores, patrona del país, a una hora de automóvil al norte de Bratislava. El Santo Padre ha resistido muy bien cuatro días de agenda agotadora para cualquiera, y más para una persona de 84 años, todavía convaleciente de una extirpación parcial de colon.

El Papa ha exhortado a todos a «vencer la tentación de una fe estática, que se contenta con cualquier rito o tradición antigua», y a que «no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida», pues «Jesús es signo de contradicción. Ha venido a llevar la luz a donde hay tinieblas».

Es el viaje apostólico número 34 del Papa Francisco, y también visitó Budapest (Hungría) donde llegó el 12 de septiembre para clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional. Luego realizó un viaje apostólico en Eslovaquia, donde visitó las ciudades de Bratislava, Košice y Prešov. Este viaje apostólico concluyó el 15 de septiembre con la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de los Dolores en Šaštin, Patrona de Eslovaquia. Francisco ha sido el segundo Pontífice en realizar un viaje apostólico a estos países. San Juan Pablo II visitó Hungría en 1991 y 1996, y Eslovaquia en 1990, 1995 y 2003.

1.- Eslovaquia recibe al Papa con repique de campanas

El Papa Francisco llegó a Bratislava, capital de Eslovaquia, el 12 de septiembre después de clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Budapest (Hungría). A su llegada, las campanas de todas las iglesias en la ciudad empezaron a sonar como una señal de fiesta y un mensaje de bienvenida al Santo Padre. En el aeropuerto fue recibido calurosamente por un gran grupo de fieles, donde unos pequeños le regalaron flores, pan y sal.

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El Papa con los jóvenes:

EL PAPA hizo brillar el “oro” escondido de África

pope francis mozambique

l 31 viaje apostólico a Mozambique, Madagascar y Mauricio ha terminado (4-10 de septiembre), pero se ha cumplido el objetivo del Papa Francisco: poner el foco mediático en países marginados a ojos internacionales y dar un espaldarazo a la “esperanza”. 

Con cada gesto y discurso, el Papa cuestionó la absurda lógica económica actual que desconoce el auténtico oro de África; la esperanza, la alegría y la sonrisa de sus niños y de sus jóvenes, del testimonio de una iglesia humilde, “en salida”, y cercana a los últimos.

El programa del Papa con sus encuentros, resaltó en cada momento la fuerza de hombres y de mujeres sencillos que encuentran cada día sentido a la vida a través de un entramado de relaciones vivas, de amor a su comunidad, fe y solidaridad, compartiendo lo poco o lo mucho que tienen. 

Una fe concreta que mueve montañas

Una Iglesia que sufre con su pueblo, madre que mira hacia la Virgen María, y que encarna el valor concreto de una fe capaz de transformar un basurero en una ciudad, como lo vimos en la “ciudad de la amistad” en Akamasoa

Una fe concreta que mueve montañas, como destacó Francisco en Madagascar, y que alerta al mundo sobre la crisis de valores que deriva en una mirada instrumental de los hermanos y de la casa común, tangible en la crisis ecológica; fruto amargo también de la depredación ancestral de África y la nueva colonización con el acaparamiento de tierras. 

En África, una voz profética se alzó para advertir que no hay cuidado del medio, sin justicia social y, en más de una ocasión, ante los políticos, denunció la corrupción que empobrece el espíritu y resta oportunidades al pueblo de Dios. 

Se trata de una exhortación duradera a no caer en “la tentación de un modelo económico idólatra que siente la necesidad de sacrificar vidas humanas en el altar de la especulación y la mera rentabilidad”. 

África ha aportado no solo tres papas santos a la Iglesia católica, además hoy es faro de un inquebrantable testimonio de fe, de disfrutar de las pequeñas cosas, tierra fecunda donde crecen los bautizados y las vocaciones. 

Neurosis y orar a la Virgen María 

Allí, el Papa izó la bandera de la esperanza junto a los jóvenes que cantaban, sonreían, bailaban, en “medio de todas las dificultades”, demostrando que son el mejor signo de la alegría de esa tierra.  Por ello, alentó: “Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

La visita a la tumba de la beata Victoria Rasoamanarivo (1848-1894)proclamada beata por Juan Pablo II el 29 de abril de 1989fue una señal del valor de la fe. “En primer lugar, santifiquemos a nosotros mismos, luego nos ocuparemos de santificar a los demás”, es una de sus frases más famosas.

El Papa habló con el “corazón” de otra mujer virtuosa, paladina de una fe cierta y concreta, cuando dijo que Santa Teresita del Niño Jesús le acompañaba para mitigar su “neurosis” e instruyó a pedir ayuda, a dialogar y a buscar el camino de la santidad. 

Advirtió que al entrar en la Iglesia no se ha dejado fuera de la puerta al diablo, pues Jesús, advertía, que luego él vuelve tentador con siete demonios más y no haciendo ruido, sino que se presenta “educado” con artimañas sofisticadas. 

A los sacerdotes, invitó, a no abandonarse a sus propias fuerzas, así afirmó: nuestra oración protectora contra toda insidia del Maligno es la oración a nuestra Madre, la Virgen María

Amar a nuestros enemigos

Asimismo, exigió buscar la paz en África y en el mundo, reflexionó sobre el camino de Mozambico que vivió una guerra de 17 años, con más de un millón de muertos y ha dado la clave para amar a los enemigos.

Si, pues no se puede vivir bajo la ley del “ojo por ojo, diente por diente”. “Amar y a hacer el bienaseguró, es mucho más que ignorar al que nos hizo daño, se trata de un mandato a una benevolencia activa, desinteresada y extraordinaria con respecto a quienes nos hirieron”. 

Dichosa Iglesia de los pobres y para los pobres

El momento más esperado de todo el viaje fue el encuentro con los ocho mil niños de Akamasoa, Madagascar, en el lugar donde antes había solo un enorme basurero y donde ahora crece la esperanza hecha de casas de ladrillo, escuelas, dispensarios y parques. 

La obra iniciada hace unos treinta años por el Padre Pedro Opeka es el “coltán”, o el “oro” escondido de la Iglesia misionera en el mundo. Y quizás cuantos son los misioneros, como Opeka, escondidos en las periferias de America Latina o Asia que dignifican el llamado a amar al prójimo como a nosotros mismos, a través de obras concretas y solidarias, y sin asistencialismo barato. 

Francisco enseña que los pobres nos evangeliza, es decir, somos nosotros que necesitamos de ellos. Así, sostuvo en Madagascar, “dichosos vosotros, dichosa Iglesia de los pobres y para los pobres, porque vive impregnada del perfume de su Señor, vive alegre anunciando la Buena Noticia a los descartados de la tierra, a aquellos que son los favoritos de Dios”. 

En este sentido, el Papa invitó a no considerar la condición de los pobres como una fatalidad: “No bajen nunca los brazos ante los efectos nefastos de la pobreza, ni jamás sucumban a las tentaciones del camino fácil o del encerrarse en ustedes mismos”.

Vivir las bienaventuranzas

Luego, en su última etapa en África, en la isla Mauricio, rememoró la vida del misionero de los esclavos: el beato Jacques-Désiré Laval, que jamás intentó llevar un modelo occidental de evangelización, sino que enseñó a valorizar los dones de las comunidades locales. Laval fue servidor, y no quiso ser servido, bajo el signo de una Iglesia de las bienaventuranzas,  “en salida” y “peregrina” en las periferias. 

Las bienaventuranzas, indicó, “son el carnet de identidad del cristiano”. Y como última ‘pepita de oro’ de los mensajes del Papa en África: “Si alguno de nosotros se plantea la pregunta: “¿Cómo se hace para ser un buen cristiano?”, la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que pide Jesús en las bienaventuranzas”.

«¿Nos animamos a permanecer al pie de la cruz como María?»

Ayer el Papa Francisco celebró la liturgia penitencial con jóvenes presos y presidió el Vía Crucis en el Campo Santa María, donde pronunció una oración a Dios Padre al finalizar las catorce estaciones.

Programa e intervenciones del viaje apostólico del Santo Padre a Panamá para la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud (23-28 de enero de 2019).


Miércoles, 23 de enero de 2019

9.35 Salida en avión desde Roma/Fiumicino hacia Panamá.

16.30 Llegada al Aeropuerto Internacional Tocumen de Panamá. Acogida oficial.

16.50 Transporte hacia la Nunciatura Apostólica.

Jueves, 24 de enero de 2019

9.45 Ceremonia de bienvenida en la entrada principal de la Presidencia de la República (Palacio de las Garzas).

10.00 Visita al presidente de la República en la Presidencia de la República (Palacio de las Garzas).

10.40 Encuentro con las autoridades, el cuerpo diplomático y representantes de la sociedad en el Palacio Bolívar.

11.15 Encuentro con los obispos centroamericanos en la iglesia de S. Francisco de Asís.

17.30 Ceremonia de acogida y apertura de la JMJ en el Campo Santa María la Antigua.

Viernes, 25 de enero de 2019

10.30 Liturgia penitencial con los jóvenes privados de libertad en el Centro de Cumplimiento de Menores (Las Garzas de Pacora).

11.50 Transporte en helicóptero a la Nunciatura Apostólica.

17.30 Vía Crucis con los jóvenes en el Campo Santa María la Antigua.

Sábado, 26 de enero de 2019

9.15 Santa Misa con la dedicación del altar de la Catedral Basílica de Santa María la Antigua con los Sacerdotes, los Consagrados y los Movimientos Laicales.

12.15 Comida con los jóvenes en el Seminario Mayor San José.

18.30 Vigilia con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II.

Domingo, 27 de enero de 2019

8.00 Santa Misa para la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo San Juan Pablo II.

10.45 Visita a la casa hogar Buen Samaritano. Ángelus.

16.30 Encuentro con los voluntarios de la JMJ en el Estadio Rommel Fernández.

18.00 Ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional Tocumen de Panamá.

18.15 Salida en avión hacia Roma.

https://opusdei.org/es-es/article/papa-francisco-jornada-mundial-juventud-panama-2019/

Intenciones del Papa Francisco para el mes de enero de 2019

Ustedes jóvenes tienen en la Virgen María un motivo de alegría y una fuente de inspiración. Aprovechen la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá para contemplar a Cristo con María. Cada uno en su idioma, recemos el Rosario por la paz. Y pídanle fuerzas para soñar y trabajar por la paz.+

Recemos por los jóvenes, especialmente los de América Latina, para que, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del Evangelio al mundo.

Finaliza el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes- Documento final

Luego de haber sido aprobado por los dos tercios del Aula Sinodal, el papa Francisco autorizó este 27 de octubre la publicación del documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de Obispos, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto consta de tres partes, doce capítulos, 167 párrafos y 60 páginas. 

«LOS JÓVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL»

ROMA, 19-24 DE MARZO 2018

http://www.synod2018.va/content/synod2018/es/documentos/instrumentum-laboris-para-el-sinodo-sobre-los-jovenes-2018.html

Algunas de las conclusiones de El Documento Final son las siguientes:

– Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”.

– En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo.

– Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen.

– Compromiso firme contra todo tipo de abuso. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”.

– Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”.

– El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas etc.

– El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político.

– Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras.

– El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

“Las aventuras de LoryPatx”

Loreto superó un cáncer y, en agradecimiento a la Virgen, hizo el Camino de Santiago con su marido. A partir de ahí se lanzaron con un canal de YouTube y un programa en una televisión valenciana, además de otras actividades para matrimonios jóvenes.

Fuente: https://opusdei.org/es-es/article/aventuras-matrimonio-lorypatx/

A raíz de una enfermedad de Loreto, ya felizmente superada, quisieron manifestar su agradecimiento a la Virgen emprendiendo el Camino de Santiago. Y, ¿cómo no?, ya puestos lo compartirían con todos sus amigos a través de las redes sociales.

Pusieron en marcha un canal de You Tube en el que contar a sus amigos, y a quienes quisieran sumarse, sus caminatas y aventuras de la jornada. Era un modo también de compartir online con naturalidad su fe cristiana. Además, hicieron muchos amigos por el Camino.

Intercambio de experiencias entre matrimonios jóvenes

Su afán de compartir les ha llevado además a reunirse periódicamente con otros matrimonios y jóvenes parejas para aquilatar juntos el sentido cristiano de la vida matrimonial.

El intercambio de experiencias les ayuda a descubrir riquezas de la vida conyugal quizá no pensadas antes, mejorar el conocimiento mutuo y fortalecer la unidad entre ellos.

Intervienen también en ‘Última Ronda‘, un programa para jóvenes en ‘La Ocho Mediterráneo’, una de las televisiones autonómicas de Valencia. En el programa se trata de pasarlo bien y divertirse hablando de temas que interesen a todos.

Sínodo de los jóvenes: Luz para ver, fuerza para querer

Young people raise questions, dreams and concerns about discerning their vocation in light of God’s will. With advice from Pope Francis and the Prelate of Opus Dei.

Este breve vídeo combina palabras del Papa Francisco y del prelado del Opus Dei sobre el Sínodo de los jóvenes, que se celebra en Roma. Algunos jóvenes plantean las preguntas, los sueños y las inquietudes de quien tiene que discernir la voluntad de Dios para su vida.

Un corazón enamorado

“Os invito a crecer en amistad con el Señor, porque aquello que sirve es un corazón enamorado”. El Papa Francisco nos recuerda que cada uno puede encontrarse con Jesús en las circunstancias concretas de su vida. De cara al sínodo de obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” que comienza el tres de octubre de 2018 en Roma, el Papa Francisco anima a todos los cristianos a rezar por los trabajos de la asamblea.

Inauguración del Sínodo de los jóvenes del 3 al 28 octubre

Podrás encontrar todo en el link: http://www.synod2018.va/content/synod2018/es

Homilía del Papa Francisco durante la Misa de inauguración del Sínodo de los Obispos de los jóvenes

«El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14,26).

De esta forma tan sencilla, Jesús les ofrece a sus discípulos la garantía que acompañará toda la obra misionera que les será encomendada: el Espíritu Santo será el primero en custodiar y mantener siempre viva y actuante la memoria del Maestro en el corazón de los discípulos. Él es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegría y novedad.

Al iniciar este momento de gracia para toda la Iglesia, en sintonía con la Palabra de Dios, pedimos con insistencia al Paráclito que nos ayude a hacer memoria y a reavivar esas palabras del Señor que hacían arder nuestro corazón (cf. Lc 24,32). Ardor y pasión evangélica que engendra el ardor y la pasión por Jesús. Memoria que despierte y renueve en nosotros la capacidad de soñar y esperar. Porque sabemos que nuestros jóvenes serán capaces de profecía y de visión en la medida que nosotros, ya mayores o ancianos, seamos capaces de soñar y así contagiar y compartir esos sueños y esperanzas que anidan en el corazón (cf. Jl 3,1).

Que el Espíritu nos dé la gracia de ser Padres sinodales ungidos con el don de los sueños y de la esperanza para que podamos, a su vez, ungir a nuestros jóvenes con el don de la profecía y la visión; que nos dé la gracia de ser memoria operante, viva, eficaz, que de generación en generación no se deja asfixiar ni aplastar por los profetas de calamidades y desventuras ni por nuestros propios límites, errores y pecados, sino que es capaz de encontrar espacios para encender el corazón y discernir los caminos del Espíritu. Con esta actitud de dócil escucha de la voz del Espíritu, hemos venido de todas partes del mundo. Hoy, por primera vez, están también aquí con nosotros dos hermanos obispos de China Continental. Démosles nuestra afectuosa bienvenida: gracias a su presencia, la comunión de todo el Episcopado con el Sucesor de Pedro es aún más visible.

Ungidos en la esperanza comenzamos un nuevo encuentro eclesial capaz de ensanchar horizontes, dilatar el corazón y transformar aquellas estructuras que hoy nos paralizan, nos apartan y alejan de nuestros jóvenes, dejándolos a la intemperie y huérfanos de una comunidad de fe que los sostenga, de un horizonte de sentido y de vida (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 49).

La esperanza nos interpela, moviliza y rompe el conformismo del «siempre se hizo así» y nos pide levantarnos para mirar de frente el rostro de nuestros jóvenes y las situaciones en las que se encuentran. La misma esperanza nos pide trabajar para revertir las situaciones de precariedad, exclusión y violencia a las que están expuestos nuestros muchachos.

Nuestros jóvenes, fruto de muchas de las decisiones que se han tomado en el pasado, nos invitan a asumir junto a ellos el presente con mayor compromiso y luchar contra todas las formas que obstaculizan sus vidas para que se desarrollen con dignidad. Ellos nos piden y reclaman una entrega creativa, una dinámica inteligente, entusiasta y esperanzadora, y que no los dejemos solos en manos de tantos mercaderes de muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visión.

Esta capacidad de soñar juntos que el Señor hoy nos regala como Iglesia, reclama, como nos decía san Pablo en la primera lectura, desarrollar entre nosotros una actitud definida: «No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás» (Flp 2,4). E inclusive apunta más alto al pedir que con humildad consideremos estimar a los demás superiores a nosotros mismos (cf. v. 3). Con este espíritu intentaremos ponernos a la escucha los unos de los otros para discernir juntos lo que el Señor le está pidiendo a su Iglesia. Y esto nos exige estar alertas y velar para que no domine la lógica de autopreservación y autorreferencialidad que termina convirtiendo en importante lo superfluo y haciendo superfluo lo importante. El amor por el Evangelio y por el pueblo que nos fue confiado nos pide ampliar la mirada y no perder de vista la misión a la que nos convoca para apuntar a un bien mayor que nos beneficiará a todos. Sin esta actitud, vanos serán todos nuestros esfuerzos.

El don de la escucha sincera, orante y con el menor número de prejuicios y presupuestos nos permitirá entrar en comunión con las diferentes situaciones que vive el Pueblo de Dios. Escuchar a Dios, hasta escuchar con él el clamor del pueblo; escuchar al pueblo, hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama (cf. Discurso durante el encuentro para la familia, 4 octubre 2014).

Esta actitud nos defiende de la tentación de caer en posturas «eticistas» o elitistas, así como de la fascinación por ideologías abstractas que nunca coinciden con la realidad de nuestros pueblos (cf. J. M. Bergoglio, Meditaciones para religiosos, 45-46).

Hermanos y hermanas: Pongamos este tiempo bajo la materna protección de la Virgen María. Que ella, mujer de la escucha y la memoria, nos acompañe a reconocer las huellas del Espíritu para que, «sin demora» (cf. Lc 1,39), entre los sueños y esperanzas, acompañemos y estimulemos a nuestros jóvenes para que no dejen de profetizar.

Padres sinodales:

Muchos de nosotros éramos jóvenes o comenzábamos los primeros pasos en la vida religiosa al finalizar el Concilio Vaticano II. A los jóvenes de aquellos años les fue dirigido el último mensaje de los padres conciliares. Lo que escuchamos de jóvenes nos hará bien volverlo repasar en el corazón recordando las palabras del poeta: «Que el hombre mantenga lo que de niño prometió» (F. Hölderlin).

Así nos hablaron los Padres conciliares: «La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante “reforma de vida” se vuelve a vosotros. Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir. La Iglesia está preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras […]

En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores» (Pablo VI, Mensaje a los jóvenes, con ocasión de la clausura del Concilio Vaticano II, 8 diciembre 1965).

Padres sinodales: la Iglesia los mira con confianza y amor.

 

Fuente: Sala de Prensa de la Santa Sede

[01528-ES.02] [Texto original: Italiano]

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Homilía del Papa Francisco en el Domingo de Ramos

Jesús entra en Jerusalén. La liturgia nos invitó a hacernos partícipes y tomar parte de la alegría y fiesta del pueblo que es capaz de gritar y alabar a su Señor; alegría que se empaña y deja un sabor amargo y doloroso al terminar de escuchar el relato de la Pasión. Pareciera que en esta celebración se entrecruzan historias de alegría y sufrimiento, de errores y aciertos que forman parte de nuestro vivir cotidiano como discípulos, ya que logra desnudar los sentimientos contradictorios que también hoy, hombres y mujeres de este tiempo, solemos tener: capaces de amar mucho… y también de odiar -y mucho-; capaces de entregas valerosas y también de saber «lavarnos las manos» en el momento oportuno; capaces de fidelidades pero también de grandes abandonos y traiciones.

Y se ve claro en todo el relato evangélico que la alegría que Jesús despierta es motivo de enojo e irritación en manos de algunos.

Jesús entra en la ciudad rodeado de su pueblo, rodeado por cantos y gritos de algarabía. Podemos imaginar que es la voz del hijo perdonado, del leproso sanado o el balar de la oveja perdida que resuena con fuerza en ese ingreso. Es el canto del publicano y del impuro; es el grito del que vivía en los márgenes de la ciudad. Es el grito de hombres y mujeres que lo han seguido porque experimentaron su compasión ante su dolor y su miseria… Es el canto y la alegría espontánea de tantos postergados que tocados por Jesús pueden gritar: «Bendito el que llega en nombre del Señor». ¿Cómo no alabar a Aquel que les había devuelto la dignidad y la esperanza? Es la alegría de tantos pecadores perdonados que volvieron a confiar y a esperar.

Esta alegría y alabanza resulta incómoda y se transforma en sinrazón escandalosa para aquellos que se consideran a sí mismos justos y «fieles» a la ley y a los preceptos rituales. Alegría insoportable para quienes han bloqueado la sensibilidad ante el dolor, el sufrimiento y la miseria. Alegría intolerable para quienes perdieron la memoria y se olvidaron de tantas oportunidades recibidas. ¡Qué difícil es comprender la alegría y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a sí mismo y acomodarse! ¡Qué difícil es poder compartir esta alegría para quienes solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!

Así nace el grito del que no le tiembla la voz para gritar: «¡Crucifícalo!». No es un grito espontáneo, sino el grito armado, producido, que se forma con el desprestigio, la calumnia, cuando se levanta falso testimonio. Es la voz de quien manipula la realidad y crea un relato a su conveniencia y no tiene problema en «manchar» a otros para acomodarse. El grito del que no tiene problema en buscar los medios para hacerse más fuerte y silenciar las voces disonantes. Es el grito que nace de «trucar» la realidad y pintarla de manera tal que termina desfigurando el rostro de Jesús y lo convierte en un «malhechor». Es la voz del que quiere defender la propia posición desacreditando especialmente a quien no puede defenderse. Es el grito fabricado por la «tramoya» de la autosuficiencia, el orgullo y la soberbia que afirma sin problemas: «Crucifícalo, crucifícalo».

Y así se termina silenciando la fiesta del pueblo, derribando la esperanza, matando los sueños, suprimiendo la alegría; así se termina blindando el corazón, enfriando la caridad. Es el grito del «sálvate a ti mismo» que quiere adormecer la solidaridad, apagar los ideales, insensibilizar la mirada… el grito que quiere borrar la compasión.

Frente a todos estos titulares, el mejor antídoto es mirar la cruz de Cristo y dejarnos interpelar por su último grito. Cristo murió gritando su amor por cada uno de nosotros; por jóvenes y mayores, santos y pecadores, amor a los de su tiempo y a los de nuestro tiempo. En su cruz hemos sido salvados para que nadie apague la alegría del evangelio; para que nadie, en la situación que se encuentre, quede lejos de la mirada misericordiosa del Padre. Mirar la cruz es dejarse interpelar en nuestras prioridades, opciones y acciones. Es dejar cuestionar nuestra sensibilidad ante el que está pasando o viviendo un momento de dificultad. ¿Qué mira nuestro corazón? ¿Jesucristo sigue siendo motivo de alegría y alabanza en nuestro corazón o nos avergüenzan sus prioridades hacia los pecadores, los últimos y olvidados?

Queridos jóvenes, la alegría que Jesús despierta en ustedes es motivo de enojo e irritación en manos de algunos, ya que un joven alegre es difícil de manipular.

Pero existe en este día la posibilidad de un tercer grito: «Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos» y él responde: «Yo les digo que, si éstos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,39-40).

Hacer callar a los jóvenes es una tentación que siempre ha existido. Los mismos fariseos increpan a Jesús y le piden que los calme y silencie.

Hay muchas formas de silenciar y de volver invisibles a los jóvenes. Muchas formas de anestesiarlos y adormecerlos para que no hagan «ruido», para que no se pregunten y cuestionen. Hay muchas formas de tranquilizarlos para que no se involucren y sus sueños pierdan vuelo y se vuelvan ensoñaciones rastreras, pequeñas, tristes.

En este Domingo de ramos, festejando la Jornada Mundial de la Juventud, nos hace bien escuchar la respuesta de Jesús a los fariseos de ayer y de todos los tiempos: «Si ellos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,40).

Queridos jóvenes: Está en ustedes la decisión de gritar, está en ustedes decidirse por el Hosanna del domingo para no caer en el «crucifícalo» del viernes… Y está en ustedes no quedarse callados. Si los demás callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegría, les pregunto: ¿Ustedes gritarán?

Por favor, decídanse antes de que griten las piedras.

Ángelus del Papa:

En su reflexión este domingo antes del rezo del Ángelus, el Papa Francisco alentó a los fieles a no tener miedo a la cruz ni a sufrir por amor a Dios, ya que quien pierde su vida por Jesús, la encontrará.

“Que María Santísima, que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos acompañe también a nosotros y nos ayude a no tener miedo a la cruz, pero con Jesús incluido, la cruz con Jesús, que no temamos sufrir por amor a Dios, a los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrección”, exhortó el Papa.

El Santo Padre meditó sobre el Evangelio de hoy de San Mateo en el que Jesús anuncia que debe ir a Jerusalén y sufrir, tras lo cual Pedro lo aparta y le dice que esto no puede sucederle.

Jesús, dijo el Papa, tiene palabras muy duras para Pedro “¡Quítate de mi vista, Satanás!”, y luego, dirigiéndose a los apóstoles agrega: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

“Siempre, también hoy, la tentación es la de querer seguir a un Cristo sin cruz, incluso, de enseñar a Dios el camino justo, como hizo Pedro: ‘No Señor, tú no’.  Y Jesús nos recuerda que su vida es el camino del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de sí mismo”, explicó el Papa Francisco.

El Santo Padre resaltó que “estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser siempre más conscientes de las necesidades y de la fatiga para nosotros los cristianos de caminar contra corriente y en salida”.

“Jesús completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabiduría siempre válida, porque desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos. Él exhorta: ‘quien quiera salvar la propia vida, la perderá; pero quien pierda la propia vida por mi causa, la encontrará’”.

En esta paradoja, prosigue Francisco, “está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla de que solo el amor da sentido y felicidad a la vida”.

“Gastar los propios talentos, las propias energías y el propio tiempo solo para salvarse, custodiarse y realizarse uno mismo, conduce en realidad a perderse, o sea a una existencia triste y estéril”.

Si en cambio, dijo el Santo Padre, “vivimos por el Señor y establecemos nuestra vida en su amor, como hizo Jesús, podremos saborear la alegría auténtica; y nuestra vida no será estéril, será fecunda”.

“En la celebración de la Eucaristía revivimos el misterio de la cruz, no solo recordamos sino que cumplimos el memorial del Sacrificio redentor en el que el Hijo de Dios se pierde completamente a Sí mismo para recibirse de nuevo por el Padre y así reencontrarnos, que estábamos perdidos junto a todas las criaturas”.

El Papa explicó asimismo que “cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo en el camino de cada día, en el servicio concreto a los hermanos”.