Homilía del Papa Francisco en el Domingo de Ramos

Jesús entra en Jerusalén. La liturgia nos invitó a hacernos partícipes y tomar parte de la alegría y fiesta del pueblo que es capaz de gritar y alabar a su Señor; alegría que se empaña y deja un sabor amargo y doloroso al terminar de escuchar el relato de la Pasión. Pareciera que en esta celebración se entrecruzan historias de alegría y sufrimiento, de errores y aciertos que forman parte de nuestro vivir cotidiano como discípulos, ya que logra desnudar los sentimientos contradictorios que también hoy, hombres y mujeres de este tiempo, solemos tener: capaces de amar mucho… y también de odiar -y mucho-; capaces de entregas valerosas y también de saber «lavarnos las manos» en el momento oportuno; capaces de fidelidades pero también de grandes abandonos y traiciones.

Y se ve claro en todo el relato evangélico que la alegría que Jesús despierta es motivo de enojo e irritación en manos de algunos.

Jesús entra en la ciudad rodeado de su pueblo, rodeado por cantos y gritos de algarabía. Podemos imaginar que es la voz del hijo perdonado, del leproso sanado o el balar de la oveja perdida que resuena con fuerza en ese ingreso. Es el canto del publicano y del impuro; es el grito del que vivía en los márgenes de la ciudad. Es el grito de hombres y mujeres que lo han seguido porque experimentaron su compasión ante su dolor y su miseria… Es el canto y la alegría espontánea de tantos postergados que tocados por Jesús pueden gritar: «Bendito el que llega en nombre del Señor». ¿Cómo no alabar a Aquel que les había devuelto la dignidad y la esperanza? Es la alegría de tantos pecadores perdonados que volvieron a confiar y a esperar.

Esta alegría y alabanza resulta incómoda y se transforma en sinrazón escandalosa para aquellos que se consideran a sí mismos justos y «fieles» a la ley y a los preceptos rituales. Alegría insoportable para quienes han bloqueado la sensibilidad ante el dolor, el sufrimiento y la miseria. Alegría intolerable para quienes perdieron la memoria y se olvidaron de tantas oportunidades recibidas. ¡Qué difícil es comprender la alegría y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a sí mismo y acomodarse! ¡Qué difícil es poder compartir esta alegría para quienes solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!

Así nace el grito del que no le tiembla la voz para gritar: «¡Crucifícalo!». No es un grito espontáneo, sino el grito armado, producido, que se forma con el desprestigio, la calumnia, cuando se levanta falso testimonio. Es la voz de quien manipula la realidad y crea un relato a su conveniencia y no tiene problema en «manchar» a otros para acomodarse. El grito del que no tiene problema en buscar los medios para hacerse más fuerte y silenciar las voces disonantes. Es el grito que nace de «trucar» la realidad y pintarla de manera tal que termina desfigurando el rostro de Jesús y lo convierte en un «malhechor». Es la voz del que quiere defender la propia posición desacreditando especialmente a quien no puede defenderse. Es el grito fabricado por la «tramoya» de la autosuficiencia, el orgullo y la soberbia que afirma sin problemas: «Crucifícalo, crucifícalo».

Y así se termina silenciando la fiesta del pueblo, derribando la esperanza, matando los sueños, suprimiendo la alegría; así se termina blindando el corazón, enfriando la caridad. Es el grito del «sálvate a ti mismo» que quiere adormecer la solidaridad, apagar los ideales, insensibilizar la mirada… el grito que quiere borrar la compasión.

Frente a todos estos titulares, el mejor antídoto es mirar la cruz de Cristo y dejarnos interpelar por su último grito. Cristo murió gritando su amor por cada uno de nosotros; por jóvenes y mayores, santos y pecadores, amor a los de su tiempo y a los de nuestro tiempo. En su cruz hemos sido salvados para que nadie apague la alegría del evangelio; para que nadie, en la situación que se encuentre, quede lejos de la mirada misericordiosa del Padre. Mirar la cruz es dejarse interpelar en nuestras prioridades, opciones y acciones. Es dejar cuestionar nuestra sensibilidad ante el que está pasando o viviendo un momento de dificultad. ¿Qué mira nuestro corazón? ¿Jesucristo sigue siendo motivo de alegría y alabanza en nuestro corazón o nos avergüenzan sus prioridades hacia los pecadores, los últimos y olvidados?

Queridos jóvenes, la alegría que Jesús despierta en ustedes es motivo de enojo e irritación en manos de algunos, ya que un joven alegre es difícil de manipular.

Pero existe en este día la posibilidad de un tercer grito: «Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos» y él responde: «Yo les digo que, si éstos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,39-40).

Hacer callar a los jóvenes es una tentación que siempre ha existido. Los mismos fariseos increpan a Jesús y le piden que los calme y silencie.

Hay muchas formas de silenciar y de volver invisibles a los jóvenes. Muchas formas de anestesiarlos y adormecerlos para que no hagan «ruido», para que no se pregunten y cuestionen. Hay muchas formas de tranquilizarlos para que no se involucren y sus sueños pierdan vuelo y se vuelvan ensoñaciones rastreras, pequeñas, tristes.

En este Domingo de ramos, festejando la Jornada Mundial de la Juventud, nos hace bien escuchar la respuesta de Jesús a los fariseos de ayer y de todos los tiempos: «Si ellos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,40).

Queridos jóvenes: Está en ustedes la decisión de gritar, está en ustedes decidirse por el Hosanna del domingo para no caer en el «crucifícalo» del viernes… Y está en ustedes no quedarse callados. Si los demás callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegría, les pregunto: ¿Ustedes gritarán?

Por favor, decídanse antes de que griten las piedras.

Ángelus del Papa:

En su reflexión este domingo antes del rezo del Ángelus, el Papa Francisco alentó a los fieles a no tener miedo a la cruz ni a sufrir por amor a Dios, ya que quien pierde su vida por Jesús, la encontrará.

“Que María Santísima, que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos acompañe también a nosotros y nos ayude a no tener miedo a la cruz, pero con Jesús incluido, la cruz con Jesús, que no temamos sufrir por amor a Dios, a los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrección”, exhortó el Papa.

El Santo Padre meditó sobre el Evangelio de hoy de San Mateo en el que Jesús anuncia que debe ir a Jerusalén y sufrir, tras lo cual Pedro lo aparta y le dice que esto no puede sucederle.

Jesús, dijo el Papa, tiene palabras muy duras para Pedro “¡Quítate de mi vista, Satanás!”, y luego, dirigiéndose a los apóstoles agrega: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

“Siempre, también hoy, la tentación es la de querer seguir a un Cristo sin cruz, incluso, de enseñar a Dios el camino justo, como hizo Pedro: ‘No Señor, tú no’.  Y Jesús nos recuerda que su vida es el camino del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de sí mismo”, explicó el Papa Francisco.

El Santo Padre resaltó que “estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser siempre más conscientes de las necesidades y de la fatiga para nosotros los cristianos de caminar contra corriente y en salida”.

“Jesús completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabiduría siempre válida, porque desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos. Él exhorta: ‘quien quiera salvar la propia vida, la perderá; pero quien pierda la propia vida por mi causa, la encontrará’”.

En esta paradoja, prosigue Francisco, “está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla de que solo el amor da sentido y felicidad a la vida”.

“Gastar los propios talentos, las propias energías y el propio tiempo solo para salvarse, custodiarse y realizarse uno mismo, conduce en realidad a perderse, o sea a una existencia triste y estéril”.

Si en cambio, dijo el Santo Padre, “vivimos por el Señor y establecemos nuestra vida en su amor, como hizo Jesús, podremos saborear la alegría auténtica; y nuestra vida no será estéril, será fecunda”.

“En la celebración de la Eucaristía revivimos el misterio de la cruz, no solo recordamos sino que cumplimos el memorial del Sacrificio redentor en el que el Hijo de Dios se pierde completamente a Sí mismo para recibirse de nuevo por el Padre y así reencontrarnos, que estábamos perdidos junto a todas las criaturas”.

El Papa explicó asimismo que “cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo en el camino de cada día, en el servicio concreto a los hermanos”.

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Los jóvenes, actores y protagonistas

Jóvenes de todas las partes del mundo podrán, no sólo seguir este evento en tiempo real en Internet, sino también interactuar con sus compañeros presentes en Roma, y enviar sus contribuciones que se fusionarán en el posterior documento conclusivo.

Información práctica en Synod2018.va

Página de Facebook de Synod2018 y Grupo de la reunión pre-sinodal en Facebook.

Cuenta de Twitter de Synod2018

Más información sobre el Sínodo de los jóvenes.

«Queridos hermanos y hermanas —ha dicho el Papa Francisco en el Ángelus— en un mes, del 19 al 24 de marzo, cerca de 300 jóvenes de todo el mundo vendrán a Roma para una reunión preparatoria en el Sínodo de octubre. Sin embargo, deseo encarecidamente que todos los jóvenes puedan ser protagonistas de esta preparación.

»Por lo tanto, podrán intervenir en línea a través de grupos lingüísticos moderados por otros jóvenes. La contribución de los «grupos de redes» se agregará a la de la reunión de Roma. Queridos jóvenes, pueden encontrar información en el sitio web de la Secretaría del Sínodo de los Obispos. ¡Gracias por tu contribución para caminar juntos!».

El Cardenal Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, explicó en la presentación de esta iniciativa, la idea de extender virtualmente la participación en la reunión de pre-sinodal a través de las Redes Sociales, porque los jóvenes usan Internet y en particular las Redes Sociales, como un «areópago» natural para reunirse, comunicarse y expresar sus opiniones.

Jóvenes refugiados se preparan para recibir el bautismo en Salzburgo

En 2017, recibieron el bautismo en Austria más de 860 adultos, muchos de ellos refugiados. Esta es la historia de Dieter y sus amigos extranjeros de Salzburgo.

Opus Dei - Jóvenes refugiados se preparan para recibir el bautismo en Salzburgo
Dieter y algunos de sus amigos a los que ofrece la catequesis.

Me llamo Dieter y vivo en Salzburgo (Austria). Colaboro con el Centro de formación Juvavum (Bildungszentrum Juvavum) de Salzburgo, en el que actualmente 15 refugiados se están preparando para recibir el bautismo. Proceden de Irak, Irán y Afganistán. Os contaré algunas de sus historias.

Por ejemplo, recientemente participé con algunos -quienes, en el momento de emprender la huida a Austria, eran de religión musulmana- en “La larga Noche de las iglesias”, una iniciativa de la Iglesia austriaca en la que muchos templos católicos abren su puertas de noche (“Lange Nacht der Kirchen”).

En uno de los lugares, ofrecían la posibilidad de escribir en un tablón los propios pensamientos y deseos. Un joven afgano escribió algo en persa: “Deseo que Jesús permanezca siempre conmigo”, me tradujo. Y no era el único.

¿Cómo empezó todo? Con ocasión del Año de la misericordia, en Juvavum, un centro de formación atendido espiritualmente por el Opus Dei, nos planteamos cómo ayudar a los refugiados. Organizamos partidos de fútbol, clases de alemán y algunas excursiones con jóvenes refugiados que ya vivían en nuestra ciudad.

Los cristianos me ofrecen alojamiento, alimentos, dinero para vivir… y además son muy amables. ¿Por qué lo hacéis?

Algunos de los participantes se han interesado en la fe católica. Uno me contó lo siguiente: “En Afganistán sólo oía que los cristianos eran malos. Ahora tengo veinte años y puedo formarme mi propia idea. He llegado a Austria y compruebo que los cristianos me ofrecen alojamiento, alimentos, dinero para vivir… y además son muy amables. ¿Por qué lo hacéis? Deseo saber más sobre el cristianismo.”

Otro me dijo que cuando entró en Traiskirchen -un campamento que acoge a los refugiados recién llegados a nuestro país- vio un árbol de Navidad adornado y oyó hablar de Jesús. En ese momento, saltó la primera “chispa”.

A quienes se interesan por la fe, les ofrecemos participar en un curso que tiene como guía el Catecismo de la Iglesia Católica. Cada uno de los participantes cuenta con un acompañante que le explica las dudas particulares, participa con él en la misa de los domingos, le ayuda a hacer un rato de oración, etcétera.

Cuando comenzamos, yo dudaba sobre el deseo de algunos, pues podían manifestar interés en la fe pensando en que así obtendrían más fácilmente el permiso de residencia. Pero procuramos que entiendan que son dos cosas distintas. Recientemente, cuando recordé a uno que la preparación al bautismo dura un año, me dijo: “Aunque tuviera que esperar cinco años, lo acepto. Mi conversión no tiene nada que ver con los motivos de mi huída”.

A otro, nervioso por el resultado de sus trámites de acogida, le envié un WhatsApp de ánimo, invitándole a ponerse en manos del Señor. Me respondió: “Me da igual si recibo una respuesta administrativa positiva o negativa: ¡he encontrado a Jesús!”.

Un afgano, que venía con gusto a las clases de catecismo, faltó a dos seguidas por lo que le invité, con un mensaje, a charlar. Me contó que un iraní le había echado en cara que él sólo iba a la catequesis porque creía que le facilitaba conseguir asilo. Cuando yo le dije que estaba convencido de su buena intención, reanudó con alegría la asistencia a la catequesis.

A veces son ellos quienes “me dan la catequesis”. Una vez sugerí a uno que dedicara diariamente algunos minutos a la oración y me respondió: “Esto ya me lo sugeriste hace tres meses y desde entonces rezo siempre, por la mañana y por la tarde”.

He comprobado que quien encuentra a Jesús, encuentra también la cruz, y esto vale igualmente para los refugiados

Nos hemos dado cuenta de que no basta con instruirles en la fe católica. Tienen que aprender también a estudiar mucho y con intensidad -a pesar de su compleja situación- para estar en condiciones de encontrar un trabajo.

También he comprobado que quien encuentra a Jesús, encuentra también la cruz, y esto vale igualmente para los refugiados. Pondré como ejemplo la historia de dos jóvenes.

Un iraquí, que había recibido graves heridas en la cabeza cuando las milicias habían intenta­do secuestrarle, y que por ese motivo había huído a Austria, habló con entusiasmo de la nueva fe que había descubierto y, como consecuencia, fue víctima de graves acosos en la residencia para refugiados en la que vivía. Le manifestaron que no era persona grata y le destro­zaron sus trajes. Esto me obligó a mí a buscar para él -y para otro catecúmeno- un alojamiento privado.

Poco después recibió la noticia de que su hermana había sido se­cuestrada y que la habían matado. Cuando su propia familia recibió la noticia de su conversión, suspendió toda comunicación con él. El día que cumplía 27 años vino a la catequesis, me mostró su móvil y dijo: “Nadie de mi familia me ha llamado. Jesús y María son ahora mi familia”.

El día que cumplía 27 años, vino a la catequesis, me mostró su móvil y dijo: “Nadie de mi familia me ha llamado. Jesús y María son ahora mi familia”

También fue difícil la historia de un amigo mío iraní, que tuvo que abandonar su país porque se había acercado a la fe. Al poco tiempo de su llegada a Salzburgo recibió el bautismo. Al rellenar el formulario para formalizar su ingreso en la Iglesia católica, me enteré de que se había casado en Irán pero que su mujer, debido a su conversión, le había abandonado y se había casado con otro hombre. Cuando le pregunté si había amado a su esposa o había contraído matrimonio porque así lo habían planeado sus padres, se echó a llorar. No sólo había perdido a su familia, sino que las gestiones para quedarse en Europa se trababan continuamente. Aunque no entendía por qué Dios permitía aquello, me dijo que estaba dispuesto a cargar con su cruz.

Para mí, el encuentro con estos refugiados hambrientos de fe ha sido un gran regalo. Jamás habría imaginado un tal desarrollo de acontecimientos. Aunque trabajo 40 horas a la semana en otras tareas, doy gracias a Dios porque con mi sorpresa, encuentro tiempo para atender a todos estos amigos y ayudarles con la catequesis. Para mí, son un ejemplo: les he visto sufrir y llorar, luchar y vencer. Veo cómo, a pesar de sus muchas dificultades personales y experiencias traumáticas, progresan continuamente en su vida cristiana.

La única pena es, que todavía ninguno de ellos ha conseguido una respuesta administrativa positiva para obtener el permiso de asilo (por eso, no he mencionado sus nombres). Me cuesta imaginarme lo que podría suceder si alguno de ellos recibiera una respuesta negativa definitiva y tuviera que regresar a su tierra natal… Por eso, rezo diariamente por estos jóvenes refugiados y su camino en la fe.

 

Perú: El Papa anima a los jóvenes: “Pregúntense ¿qué haría Cristo en mi lugar?”

El Santo Padre recordó las palabras de San Alberto Hurtado en el Encuentro con los Jóvenes en Maipú. Su Santidad utilizó la metáfora del celular e internet para enviar un mensaje potente: ser protagonistas de los cambios en nuestra patria.

“Antes de irme, ¿Cuál era la contraseña?” fue la última pregunta que les hizo hoy el Papa Francisco a los cerca de 60 mil jóvenes que lo acompañaron hoy en el Santuario Nacional de Maipú. Les dijo que la clave para mantenernos conectados con la realidad y los sueños era la pregunta que se hacía San Alberto Hurtado. “La contraseña de Hurtado es muy simple. Él se preguntaba ¿Qué haría Cristo en mi lugar?”, dijo.
El Santo Padre alentó a los jóvenes a ser protagonistas de los cambios en Chile, expresando que es necesario ser patriotas –y no “patrioteros”– y querer nuestra tierra como a una madre. “Chicos, quieran su Chile”, recalcó, y agregó “Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie. Le haces falta a mucha gente”.

“Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie. Le haces falta a mucha gente”.

En esa línea, resaltó la importancia del Sínodo y antes de éste, el Encuentro de Jóvenes, un espacio rico en diálogo donde “ustedes pueden expresar lo que sienten: La Iglesia necesita que nos interpelen”, y agregó, “¡Cuánto necesita la Iglesia chilena de ustedes, que “nos muevan el piso” y nos ayuden a estar más cerca de Jesús!”.

La multitud agradecía sus palabras con vítores al son del canto “Esta es la juventud del Papa”, solo interrumpidos por nuevas palabras del Pontífice: “Ser protagonistas es hacer lo que hizo Jesús. Allí donde estés, con quien te encuentres y a la hora en que te encuentres: “¿Qué haría Jesús en mi lugar?”.

“¿Qué haría Jesús en mi lugar?”.

Durante el encuentro, los jóvenes chilenos le hicieron entrega de la Cruz de Chile, que representa los anhelos y esperanza de Chile en un solo signo de Patria y Fe. Por su parte, el Papa les invitó a «cargar la batería de sus celulares» y «no perder la conexión con Jesús».
“No basta con escuchar alguna enseñanza religiosa o aprender una doctrina; lo que queremos es vivir como Jesús vivió”, dijo al finalizar.

Youth movement striving to bring joy to the peripheries’ youngest and oldest

“Jóvenes por la paz”: sembrando sonrisas en las periferias del mundo

El Papa en Colombia – Increible discurso del Papa Francisco en la Plaza de Bolivar en Bogota

Colombia necesita jóvenes capaces de perdonar y comprender:

Saludo del Santo Padre al pueblo colombiano desde el balcón del palacio cardenalicio (Bogotá)

Queridos hermanos y hermanas, buen día:

Los saludo con gran alegría y les agradezco esta calurosa bienvenida. «Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay ahí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes» (Lc 10,5-6).

Hoy entro a esta casa que es Colombia diciéndoles, ¡La paz con ustedes! Así era la expresión de saludo de todo judío y también de Jesús. Porque quise venir hasta aquí como peregrino de paz y de esperanza, y deseo vivir estos momentos de encuentro con alegría, dando gracias a Dios por todo el bien que ha hecho en esta Nación, en cada una de sus vidas.

Y vengo también para aprender; sí, aprender de ustedes, de su fe, de su fortaleza ante la adversidad. Porque ustedes saben que el obispo y el cura tienen que aprender de su pueblo, y por eso vengo a aprender, a aprender de ustedes, soy obispo y vengo a aprender. Han vivido momentos difíciles y oscuros, pero el Señor está cerca de ustedes, en el corazón de cada hijo e hija de este País. El Señor no es selectivo, no excluye a nadie, el Señor abraza a todos; y todos —escuchen esto— y todos somos importantes y necesarios para Él. Durante estos días quisiera compartir con ustedes la verdad más importante: que Dios nos ama con amor de Padre y nos anima a seguir buscando y deseando la paz, aquella paz que es auténtica y duradera. Dios nos ama con amor de Padre. ¿Lo repetimos juntos? [Repiten: “Dios nos ama con amor de Padre”] ¡Gracias!

Alumnos de Enfermería de UIC Barcelona sensibilizan a unos 400 jóvenes sobre el abuso del alcohol

http://www.uic.es/es/noticias/alumnos-de-enfermeria-de-uic-barcelona-sensibilizan-unos-400-jovenes-sobre-el-abuso-del-0

140 alumnos de Enfermería de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC Barcelona) han sensibilizado esta mañana a unos 400 alumnos de bachillerato y ciclos formativos sobre los peligros del abuso del alcohol, a través de cinco talleres prácticos, en la sexta edición de la jornada “Què passa quan et passes” -«Qué pasa cuando te pasas».

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La jornada ha empezado con una performance realizada por un grupo de teatro, que ha escenificado una fiesta que acaba dramáticamente a causa del abuso del alcohol. Tras esta simulación, se han ofrecido diversos talleres simultáneos: un taller de reanimación cardiopulmonar, otro sobre alcohol –donde los jóvenes han podido comprobar la alteración visual que produce el alcohol–, uno de primeros auxilios y otro sobre maltrato y bullying.

La Dra. Cristina Monforte, directora del departamento de Enfermería de UIC Barcelona, se ha mostrado satisfecha con el desarrollo de la jornada, que este curso llega a su sexta edición, ya que “se ha alcanzado el objetivo que se marcaba: contribuir a hacer una sociedad más sensible a los temas de salud”. La Dra. Monforte ha destacado el hecho de que hayan sido los propios alumnos, de primero a cuarto de Enfermería, quienes han formado a otros estudiantes, ya que “en el ámbito docente, está comprobado que hay un mayor aprendizaje cuando el mensaje es entre iguales. También se produce un efecto profesionalizador en nuestros estudiantes a la hora de asumir y hacer la tarea propia de los enfermeros”.

La jornada ha contado con la colaboración del Ajuntament de Sant Cugat, la Agència de Salut Pública de Catalunya, el Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) y la Asociación de Prevención de Accidentes de Tráfico.

Ayudar a los demás

Aficiones al servicio de los demás

El Club Juvenil Rueiro (La Coruña) es una cantera de talento cultural y social. Con motivo del Año de la Misericordia puso en marcha Hospiband, una banda de música especialista en cantar al que más lo necesita. Ahora sus socios hacen también teatro y explotan la magia. Aprenden y crecen, y, a la vez, alegran la vida de personas a las que no conocen, pero con las que se va generando una profunda sintonía.

Desde hace algún tiempo la música ha cobrado protagonismo en el Club Juvenil Rueiro (La Coruña, Galicia). La clásica actividad de guitarra de los viernes por la tarde empezó a crecer. Los más pequeños disfrutaban grabando canciones versionadas con temas que triunfaban en los viajes en coche con sus familias… Las guitarras, las baterías y los pianos formaban, cada vez más, parte del ambiente del club.

Los componentes de Hospiband en pleno concierto.Los componentes de Hospiband en pleno concierto.

Con motivo del pasado Año de la Misericordia, nos planteamos qué más podíamos hacer desde esta asociación juvenil, además de las habituales visitas a personas necesitadas que hacemos desde siempre, y se nos ocurrió que podíamos comenzar una iniciativa solidaria en torno a la música.

Así nació Hospiband: un grupo de música compuesto por chicos de entre 15 y 17 años que ensayaba en Rueiro y con los que participamos en diversos encuentros que pretendían hacer pasar un rato agradable a personas que necesitan despertar o remover su ilusión, o un rato de compañía, de ritmo, de marcha.

UNO DE NUESTROS PRIMEROS CONCIERTOS FUE EN UN CENTRO DE MENORES, DONDE CHICOS SIN HOGAR SE DIVIRTIERON MUCHO (…) TAMBIÉN ACTUAMOS EN UN REFUGIO PARA PERSONAS NECESITADAS

Uno de nuestros primeros conciertos fue en un centro de menores, donde chicos sin hogar se divirtieron mucho. Tuvimos ocasión de hablarlo con ellos después tranquilamente. También actuamos en un refugio para personas necesitadas, en un centro para personas con discapacidad y en varias residencias de ancianos.

Gonzalo y José durante una actuación de magia.Gonzalo y José durante una actuación de magia.

A muchos padres de Rueiro les ha gustado especialmente esta actividad, que permite a sus hijos desarrollar una afición, pasárselo estupendamente y dedicar su tiempo a los demás. Nos dimos cuenta de que todo aquello estaba en sintonía con los objetivos del Club, que busca ser un lugar en el que los jóvenes adquieren virtudes humanas en un ambiente de amistad para ser personas preocupadas por los demás.

Teatro y magia

Como somos muchos y distintos, mientras unos seguían con la música, otros iban avanzando por derroteros similares. Además, no todo el mundo está dotado para la melodía. Pensamos en otras habilidades o gustos que tenían los chicos de Rueiro y decidimos embarcarnos en dos vías paralelas: teatro y magia.

DESDE ENTONCES, UN GRUPO DE UNOS 25 CHICOS DE 14 A 17 AÑOS SE JUNTAN TODOS LOS VIERNES EN RUEIRO PARA PARTICIPAR EN UNA DE ESTAS TRES ACTIVIDADES… Y SE SIGUE SUMANDO GENTE

Así, juntando el talento de los que vienen por el club y sus amigos, nació Living for others, un proyecto que toma su nombre de la última campaña de la ONG Cooperación Internacional, con la que colaboramos. Su enfoque encajaba a la perfección con lo que pretendíamos: desarrollar aficiones enriquecedoras y divertidas para ponerlas al servicio de los demás. Desde entonces, un grupo de unos 25 chicos de 14 a 17 años se juntan todos los viernes en Rueiro para participar en una de estas tres actividades… y se sigue sumando gente. Algunos se apuntaron encantados con la idea y otros lo hicieron venciendo su inicial resistencia a actuar en público al pensar en la finalidad de la actividad.

Después de un festival en Pai Menni.Después de un festival en Pai Menni.

Hace poco acudimos a Pai Menni, un centro para personas con discapacidad donde ya había tocado la Hospiband y al que acudimos con bastante frecuencia a desarrollar otras labores asistenciales. Celebraban una fiesta a la que habían invitado a otras asociaciones similares. Hubo representaciones teatrales, números de magia y, por supuesto, música. A los pocos días nos escribía la responsable del centro diciendo: “Quería agradeceros vuestra colaboración en la jornada que tuvo lugar el pasado sábado, las actividades que realizaron los chicos quedaron genial. La verdad es que su actuación fue muy completa, entre el teatro, la magia, la música… por nuestra parte quedamos encantados y nuestros usuarios y los del resto de asociaciones lo pasaron muy bien gracias a ellos, ¡fue el broche final perfecto! A mí, personalmente, me gustaron mucho, hacen una gran labor y tienen mucho talento”.

La Hospiband sigue su marcha, ahora con un repertorio más completo. En muchos sitios se hacen fotos con los chicos y en una residencia de ancianos incluso nos pidieron un disco… La gente se lo pasa bien, aunque, como dijo uno de los chicos del grupo, «no sabemos si lo pasan mejor ellos o nosotros”… Es lógico.

Diversión y educación

Tenemos una postdata antigua de la pasada Navidad que tiene que ver con la música, y con los padres, las familias, y la tarea de Rueiro. El mes de diciembre pasado –hace ya unos meses, pero viene al caso- grabamos un villancico en colaboración con Los Limones, un conocido grupo musical de la ciudad que fue líder de ventas nacional hace unos años, y que siguen siendo muy conocidos en Galicia.

Camino de Santiago, otra manera de vivir el Año de la Misericordia

Justo saldrá en los cines la película de Juan Manuel Cotelo (director de la Última Cima)

Footprints, el Camino de Santiago y su ruta del norte: un gozo visual y espiritual ya en los cines

Footprints, el Camino de Santiago y su ruta del norte: un gozo visual y espiritual ya en los cines

Se puede ver el artículo a través de este link de Religión y libertad: http://www.religionenlibertad.com/footprints-camino-santiago-ruta-del-norte–52038.htm

http://www.footprintslapelicula.com/

camino-santiago-en-uno-de-luisa
camino-sanatiago-merche
Hemos tenido la suerte de contar con el testimonio de varias personas que han ido con sus familias y amigos a hacer el Camino de Santiago. Vemos a Maria Luisa por un lado, con todo un grupo y a Merche por otro. Comentan que ayuda mucho, porque desde los más pequeños hasta los mayores, no sólo se quedan en andar por andar sino que ven la posibilidad de ayudar a los demás, de acercarse a Dios y también de contemplar la naturaleza. El ambiente que se crea es muy bonito y atractivo. Todos vamos a una.