El Papa en Colombia – Increible discurso del Papa Francisco en la Plaza de Bolivar en Bogota

Colombia necesita jóvenes capaces de perdonar y comprender:

Saludo del Santo Padre al pueblo colombiano desde el balcón del palacio cardenalicio (Bogotá)

Queridos hermanos y hermanas, buen día:

Los saludo con gran alegría y les agradezco esta calurosa bienvenida. «Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay ahí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes» (Lc 10,5-6).

Hoy entro a esta casa que es Colombia diciéndoles, ¡La paz con ustedes! Así era la expresión de saludo de todo judío y también de Jesús. Porque quise venir hasta aquí como peregrino de paz y de esperanza, y deseo vivir estos momentos de encuentro con alegría, dando gracias a Dios por todo el bien que ha hecho en esta Nación, en cada una de sus vidas.

Y vengo también para aprender; sí, aprender de ustedes, de su fe, de su fortaleza ante la adversidad. Porque ustedes saben que el obispo y el cura tienen que aprender de su pueblo, y por eso vengo a aprender, a aprender de ustedes, soy obispo y vengo a aprender. Han vivido momentos difíciles y oscuros, pero el Señor está cerca de ustedes, en el corazón de cada hijo e hija de este País. El Señor no es selectivo, no excluye a nadie, el Señor abraza a todos; y todos —escuchen esto— y todos somos importantes y necesarios para Él. Durante estos días quisiera compartir con ustedes la verdad más importante: que Dios nos ama con amor de Padre y nos anima a seguir buscando y deseando la paz, aquella paz que es auténtica y duradera. Dios nos ama con amor de Padre. ¿Lo repetimos juntos? [Repiten: “Dios nos ama con amor de Padre”] ¡Gracias!

El Papa Francisco venera a la Inmaculada Concepción de María y le dedica una oración

Como es tradición cada 8 de diciembre, el Papa Francisco acudió a la popular Plaza de España en Roma para el acto de veneración de la Inmaculada Concepción de María en el día de su fiesta.

El Papa pronuncia la oración a la Inmaculada en la Plaza de España. Fotos: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

Después de saludar a los cientos de fieles que se congregaron el Pontífice se acercó hasta la popular estatua de la Inmaculada y pronunció la siguiente oración:

Oh María, Madre nuestra Inmaculada,
En el día de tu fiesta vengo a Ti,
y no vengo sólo:
traigo conmigo a todos aquellos que tu Hijo me ha confiado,
en esta ciudad de Roma y en el mundo entero,
para que Tú los bendigas y los salves de los peligros.

Te traigo, Madre, a los niños,
especialmente a los que están solos, abandonados,
y que por eso son engañados y explotados.
Te traigo, Madre, a las familias, que llevan adelante la vida y la sociedad con su compromiso diario y escondido; de modo particular a las familias que tienen más dificultades por tantos problemas propios y de otros.

Te traigo, Madre, a todos los trabajadores, hombres y mujeres,
y te confío sobre todo a quienes, por necesidad,
se ven obligados a desarrollar un trabajo indigno
y a quien ha perdido el trabajo o no logra encontrarlo.

Necesitamos tu mirada inmaculada,
para reencontrar la capacidad de mirar a las personas y las cosas
con respeto y reconocimiento, sin intereses egoístas o hipócritas.

Necesitamos tu corazón inmaculado
para amar de manera gratuita,
sin otros fines que los de buscar el bien del otro,
con simplicidad y sinceridad, renunciando a enmascarar y maquillar.

Necesitamos tus manos inmaculadas
para acariciar con ternura, para tocar la carne de Jesús
en los hermanos pobres, enfermos, despreciados,
para realzar a quien ha caído y sostener a quien vacila.

Necesitamos tus pies inmaculados
para ir al encuentro de quien no sabe dar el primer paso,
para caminar por los senderos de quien se ha perdido,
para ir a encontrar a las personas solas.

Te damos gracias, Oh Madre, porque mostrándote a nosotros
libre de toda mancha de pecado,
nos reconoces que antes de todo existe la gracia de Dios,
existe el amor de Jesucristo que ha dado la vida por nosotros,
existe la fuerza del Espíritu Santo que todo renueva.
Haz que no cedamos al desánimo, sino que, confiando en tu constante ayuda,
nos comprometamos a fondo para renovarnos nosotros mismos, esta ciudad y el mundo entero.
¡Ora por nosotros Santa Madre de Dios!

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Como ya hiciera el año anterior, el Papa se trasladó a continuación hasta la Basílica de Santa María la Mayor recogiéndose en oración ante la imagen de la Salus Populi Romani, la advocación de la Virgen ante la que reza también antes de emprender un viaje internacional y a la vuelta del mismo.