Jóvenes refugiados se preparan para recibir el bautismo en Salzburgo

En 2017, recibieron el bautismo en Austria más de 860 adultos, muchos de ellos refugiados. Esta es la historia de Dieter y sus amigos extranjeros de Salzburgo.

Opus Dei - Jóvenes refugiados se preparan para recibir el bautismo en Salzburgo
Dieter y algunos de sus amigos a los que ofrece la catequesis.

Me llamo Dieter y vivo en Salzburgo (Austria). Colaboro con el Centro de formación Juvavum (Bildungszentrum Juvavum) de Salzburgo, en el que actualmente 15 refugiados se están preparando para recibir el bautismo. Proceden de Irak, Irán y Afganistán. Os contaré algunas de sus historias.

Por ejemplo, recientemente participé con algunos -quienes, en el momento de emprender la huida a Austria, eran de religión musulmana- en “La larga Noche de las iglesias”, una iniciativa de la Iglesia austriaca en la que muchos templos católicos abren su puertas de noche (“Lange Nacht der Kirchen”).

En uno de los lugares, ofrecían la posibilidad de escribir en un tablón los propios pensamientos y deseos. Un joven afgano escribió algo en persa: “Deseo que Jesús permanezca siempre conmigo”, me tradujo. Y no era el único.

¿Cómo empezó todo? Con ocasión del Año de la misericordia, en Juvavum, un centro de formación atendido espiritualmente por el Opus Dei, nos planteamos cómo ayudar a los refugiados. Organizamos partidos de fútbol, clases de alemán y algunas excursiones con jóvenes refugiados que ya vivían en nuestra ciudad.

Los cristianos me ofrecen alojamiento, alimentos, dinero para vivir… y además son muy amables. ¿Por qué lo hacéis?

Algunos de los participantes se han interesado en la fe católica. Uno me contó lo siguiente: “En Afganistán sólo oía que los cristianos eran malos. Ahora tengo veinte años y puedo formarme mi propia idea. He llegado a Austria y compruebo que los cristianos me ofrecen alojamiento, alimentos, dinero para vivir… y además son muy amables. ¿Por qué lo hacéis? Deseo saber más sobre el cristianismo.”

Otro me dijo que cuando entró en Traiskirchen -un campamento que acoge a los refugiados recién llegados a nuestro país- vio un árbol de Navidad adornado y oyó hablar de Jesús. En ese momento, saltó la primera “chispa”.

A quienes se interesan por la fe, les ofrecemos participar en un curso que tiene como guía el Catecismo de la Iglesia Católica. Cada uno de los participantes cuenta con un acompañante que le explica las dudas particulares, participa con él en la misa de los domingos, le ayuda a hacer un rato de oración, etcétera.

Cuando comenzamos, yo dudaba sobre el deseo de algunos, pues podían manifestar interés en la fe pensando en que así obtendrían más fácilmente el permiso de residencia. Pero procuramos que entiendan que son dos cosas distintas. Recientemente, cuando recordé a uno que la preparación al bautismo dura un año, me dijo: “Aunque tuviera que esperar cinco años, lo acepto. Mi conversión no tiene nada que ver con los motivos de mi huída”.

A otro, nervioso por el resultado de sus trámites de acogida, le envié un WhatsApp de ánimo, invitándole a ponerse en manos del Señor. Me respondió: “Me da igual si recibo una respuesta administrativa positiva o negativa: ¡he encontrado a Jesús!”.

Un afgano, que venía con gusto a las clases de catecismo, faltó a dos seguidas por lo que le invité, con un mensaje, a charlar. Me contó que un iraní le había echado en cara que él sólo iba a la catequesis porque creía que le facilitaba conseguir asilo. Cuando yo le dije que estaba convencido de su buena intención, reanudó con alegría la asistencia a la catequesis.

A veces son ellos quienes “me dan la catequesis”. Una vez sugerí a uno que dedicara diariamente algunos minutos a la oración y me respondió: “Esto ya me lo sugeriste hace tres meses y desde entonces rezo siempre, por la mañana y por la tarde”.

He comprobado que quien encuentra a Jesús, encuentra también la cruz, y esto vale igualmente para los refugiados

Nos hemos dado cuenta de que no basta con instruirles en la fe católica. Tienen que aprender también a estudiar mucho y con intensidad -a pesar de su compleja situación- para estar en condiciones de encontrar un trabajo.

También he comprobado que quien encuentra a Jesús, encuentra también la cruz, y esto vale igualmente para los refugiados. Pondré como ejemplo la historia de dos jóvenes.

Un iraquí, que había recibido graves heridas en la cabeza cuando las milicias habían intenta­do secuestrarle, y que por ese motivo había huído a Austria, habló con entusiasmo de la nueva fe que había descubierto y, como consecuencia, fue víctima de graves acosos en la residencia para refugiados en la que vivía. Le manifestaron que no era persona grata y le destro­zaron sus trajes. Esto me obligó a mí a buscar para él -y para otro catecúmeno- un alojamiento privado.

Poco después recibió la noticia de que su hermana había sido se­cuestrada y que la habían matado. Cuando su propia familia recibió la noticia de su conversión, suspendió toda comunicación con él. El día que cumplía 27 años vino a la catequesis, me mostró su móvil y dijo: “Nadie de mi familia me ha llamado. Jesús y María son ahora mi familia”.

El día que cumplía 27 años, vino a la catequesis, me mostró su móvil y dijo: “Nadie de mi familia me ha llamado. Jesús y María son ahora mi familia”

También fue difícil la historia de un amigo mío iraní, que tuvo que abandonar su país porque se había acercado a la fe. Al poco tiempo de su llegada a Salzburgo recibió el bautismo. Al rellenar el formulario para formalizar su ingreso en la Iglesia católica, me enteré de que se había casado en Irán pero que su mujer, debido a su conversión, le había abandonado y se había casado con otro hombre. Cuando le pregunté si había amado a su esposa o había contraído matrimonio porque así lo habían planeado sus padres, se echó a llorar. No sólo había perdido a su familia, sino que las gestiones para quedarse en Europa se trababan continuamente. Aunque no entendía por qué Dios permitía aquello, me dijo que estaba dispuesto a cargar con su cruz.

Para mí, el encuentro con estos refugiados hambrientos de fe ha sido un gran regalo. Jamás habría imaginado un tal desarrollo de acontecimientos. Aunque trabajo 40 horas a la semana en otras tareas, doy gracias a Dios porque con mi sorpresa, encuentro tiempo para atender a todos estos amigos y ayudarles con la catequesis. Para mí, son un ejemplo: les he visto sufrir y llorar, luchar y vencer. Veo cómo, a pesar de sus muchas dificultades personales y experiencias traumáticas, progresan continuamente en su vida cristiana.

La única pena es, que todavía ninguno de ellos ha conseguido una respuesta administrativa positiva para obtener el permiso de asilo (por eso, no he mencionado sus nombres). Me cuesta imaginarme lo que podría suceder si alguno de ellos recibiera una respuesta negativa definitiva y tuviera que regresar a su tierra natal… Por eso, rezo diariamente por estos jóvenes refugiados y su camino en la fe.

 

Intención del Papa Francisco para el mes de febrero de 2017

Para el mes de febrero, el Papa Francisco propone rezar por los marginados, los refugiados, las personas pobres, en definitiva por todos los excluidos, para que “encuentren acogida y apoyo en nuestras comunidades”.
Pide especialmente que se rece por quienes viven marginados en las grandes ciudades en medio de miles de personas, negocios, centros comerciales y grandes edificios.
El Papa invita a no abandonar a estar personas y lo hace a través de este curioso vídeo: Es un mannequin challenge a la inversa. Los protagonistas permanecen inmóviles ante el sufrimiento de una persona pobre pero cambian su actitud y rápidamente se ponen en marcha para ayudarla.

8 momentos imperdibles de la Vigilia JMJ Cracovia con el Papa Francisco

1. El Papa atraviesa la Puerta Santa, de la mano con 6 jóvenes

La vigilia inició con el recorrido del Papa a través de la Puerta Santa de la Misericordia, construida para la ocasión, hasta llegar al altar del Campus Misericordiae. Fue acompañado por representantes de los 5 continentes, quienes después se sentaron alrededor de su silla.

2. “El camino hacia Jesús”  

Se da inicio a la Vigilia acompañada por 5 escenas de la vida Santa Faustina Kowalska y su camino para seguir a Cristo, así como 3 fuertes testimonios de jóvenes de diferentes nacionalidades que recuperaron su esperanza por la gracia de Dios.

Card. Dziwisz: Jóvenes son esperanza de la Iglesia y del mundo src=twsrc%5Etfw

3. Primera escena: “Fe para los que dudan”

La primera escena presentó el baile de un grupo de jóvenes al interior de una discoteca moderna en la que una de las jóvenes, Elena Kowalska (la futura Santa Faustina Kowalska), se detiene, se aleja del grupo y se vuelve hacia ellos mirándolos con tristeza. La joven queda pensativa y se coloca un velo negro.

Aquí aparece la primera “testigo de la misericordia”, Natalia Wrzesien (Polonia), quien compartió su testimonio de vida. Ella llevaba una vida de supuesto éxito, diversiones, pero no encontraba paz.  Acudir al Sacramento de la Reconciliación cambió su vida.

4. Segunda escena: “La esperanza para los que se resignan”

En una pantalla gigante se reprodujeron videos sobre los ataques terroristas del 11 de septiembre, Nueva York y París en 2015, así como escenas de la guerra de Irak y Siria.

La escenificación presenta a siete bailarines que buscan expresar el dolor y la tragedia de perder a sus seres queridos en la guerra. Durante el baile, la joven que representa a Santa Faustina acepta partes de su hábito religioso y la cruz.

Esta joven conmovió a todos en JMJ con su testimonio del perdón de Dios

5. Tercera escena: “El amor a los que están tibios”

Aquí se presenta el problema de la civilización moderna: los jóvenes que se encierran en sí mismos ante la tecnología. En la escenificación una bailarina recorrió unas paredes transparentes que simbolizan el aislamiento. Detrás de cada una había jóvenes inmóviles utilizando dispositivos electrónicos.

Por último, un joven se da cuenta de la bailarina, sale del cristal y baila con ella. En este punto, la escena se detiene y Santa Faustina canta con lamento.

6. Cuarta escena: “El perdón de los que son culpables”

El tema de la escena es el perdón de los vecinos, el rechazo del mal y la reconciliación. En la pantalla gigante se reproducen imágenes del día en que el Papa San Juan Pablo II fue herido gravemente de bala por los disparos del turco Alí Agca.

En la escenificación Sor Faustina observa la figura del querido Papa Wojtyla sentado junto a su agresor, simulando el día en que el Santo lo visitó y perdonó.

7. Quinta escena: “Alegría a los que están tristes”

El tema de la escena es el dolor que resulta de las adicciones y la monotonía de la vida en el mundo de hoy; así como la alegría ante las dificultades.

Faustina llega a la escena mientras un grupo de jóvenes de prendas desgarbadas bailan hip hop y break dance.

8. La adoración eucarística

Tras finalizar las escenificaciones, el Papa Francisco pronunció un emocionante y extenso discurso, y luego se realizó la adoración al Santísimo Sacramento con meditaciones, cantos que prepararon los peregrinos, acompañados de una orquesta.

Luego la oración en silencio, de rodillas y la Coronilla de la Misericordia cantada por el coro