Finaliza el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes- Documento final

Luego de haber sido aprobado por los dos tercios del Aula Sinodal, el papa Francisco autorizó este 27 de octubre la publicación del documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de Obispos, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto consta de tres partes, doce capítulos, 167 párrafos y 60 páginas. 

«LOS JÓVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL»

ROMA, 19-24 DE MARZO 2018

http://www.synod2018.va/content/synod2018/es/documentos/instrumentum-laboris-para-el-sinodo-sobre-los-jovenes-2018.html

Algunas de las conclusiones de El Documento Final son las siguientes:

– Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”.

– En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo.

– Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen.

– Compromiso firme contra todo tipo de abuso. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”.

– Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”.

– El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas etc.

– El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político.

– Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras.

– El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

Sínodo de los jóvenes: Luz para ver, fuerza para querer

Young people raise questions, dreams and concerns about discerning their vocation in light of God’s will. With advice from Pope Francis and the Prelate of Opus Dei.

Este breve vídeo combina palabras del Papa Francisco y del prelado del Opus Dei sobre el Sínodo de los jóvenes, que se celebra en Roma. Algunos jóvenes plantean las preguntas, los sueños y las inquietudes de quien tiene que discernir la voluntad de Dios para su vida.

Un corazón enamorado

“Os invito a crecer en amistad con el Señor, porque aquello que sirve es un corazón enamorado”. El Papa Francisco nos recuerda que cada uno puede encontrarse con Jesús en las circunstancias concretas de su vida. De cara al sínodo de obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” que comienza el tres de octubre de 2018 en Roma, el Papa Francisco anima a todos los cristianos a rezar por los trabajos de la asamblea.

Los jóvenes, actores y protagonistas

Jóvenes de todas las partes del mundo podrán, no sólo seguir este evento en tiempo real en Internet, sino también interactuar con sus compañeros presentes en Roma, y enviar sus contribuciones que se fusionarán en el posterior documento conclusivo.

Información práctica en Synod2018.va

Página de Facebook de Synod2018 y Grupo de la reunión pre-sinodal en Facebook.

Cuenta de Twitter de Synod2018

Más información sobre el Sínodo de los jóvenes.

«Queridos hermanos y hermanas —ha dicho el Papa Francisco en el Ángelus— en un mes, del 19 al 24 de marzo, cerca de 300 jóvenes de todo el mundo vendrán a Roma para una reunión preparatoria en el Sínodo de octubre. Sin embargo, deseo encarecidamente que todos los jóvenes puedan ser protagonistas de esta preparación.

»Por lo tanto, podrán intervenir en línea a través de grupos lingüísticos moderados por otros jóvenes. La contribución de los “grupos de redes” se agregará a la de la reunión de Roma. Queridos jóvenes, pueden encontrar información en el sitio web de la Secretaría del Sínodo de los Obispos. ¡Gracias por tu contribución para caminar juntos!».

El Cardenal Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, explicó en la presentación de esta iniciativa, la idea de extender virtualmente la participación en la reunión de pre-sinodal a través de las Redes Sociales, porque los jóvenes usan Internet y en particular las Redes Sociales, como un “areópago” natural para reunirse, comunicarse y expresar sus opiniones.

Papa Francisco pone en marcha una lavandería para los pobres de Roma

Lavandería del Papa Francisco. Foto: Limosnería Apostólica

Se llama la “Lavandería del Papa Francisco” y ha comenzado su andadura este lunes 10 de abril, pocos días antes de la Pascua, para todos los pobres, en especial para los sintecho, que viven en los alrededores del Vaticano.

Se trata de una iniciativa del Papa Francisco a través de la Limosnería Vaticana, que se ocupa de llevar a los más necesitados la ayuda del Pontífice.

Es “un servicio ofrecido gratuitamente a las personas más pobres” que “podrán así lavar, secar y planchar su propia ropa”, dice en un comunicado el Vaticano.

La Lavandería está situada en el interior del “Centro Gente de Paz” de la Comunidad de San Egidio, en el antiguo complejo hospitalario de San Gallicano, en el centro de Roma.

Será la propia Comunidad de San Egidio la que gestione este nuevo proyecto, al igual que ya hace con las duchas y la barbería que el Papa Francisco estableció junto a la columnata de la Plaza de San Pedro en noviembre de 2014.

Francisco realiza continuamente iniciativas a favor de los más pobres. En febrero envió al limosnero del Vaticano a la zona central de Italia golpeada por los terremotos de los últimos meses para comprar productos típicos a los comerciantes.

En enero la Limosnería dispuso que la iglesia de San Calisto en Trastévere y sus locales adjuntos en Roma se mantuvieran abiertos  para albergar a sintecho dadas las bajas temperaturas del invierno.

Papa: con la Puerta Santa del Jubileo no se cierra el corazón misericordioso de Dios, no cerremos el corazón

En la audiencia general, antes de la clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, en la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, el Papa Francisco deseó a los peregrinos de tantas partes del mundo, que estos últimos días jubilares sean tiempo de gracia y de renovación espiritual, invocando sobre todos la alegría y la paz del Señor Jesús.

Con el lema jubilar, el Obispo de Roma reiteró su exhortación a que cada uno recuerde «cuán importante es ser Misericordiosos como el Padre y que el amor hacia nuestros hermanos nos hace más humanos y más cristianos»:

«Queridos hermanos y hermanas, dentro de pocos días se cerrará la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia. Sin embargo,  no se cierra el corazón misericordioso de Dios, no se apaga su ternura para con nosotros pecadores, no cesan de brotar los ríos de su gracia. Del mismo modo, nunca se pueden cerrar nuestros corazones y no podemos dejar de cumplir nuestras obras de misericordia hacia los necesitados. Que la experiencia de la misericordia de Dios, que hemos vivido en este Año jubilar permanezca en ustedes como inspiración de la caridad hacia el prójimo

¡Que los acompañe la bendición del Señor!»

Estamos llamados a llevar la alegría del Evangelio de Jesús testimoniando su misericordia a toda la humanidad, recordó el Papa una vez más:

«Queridos amigos

En esta última semana del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Jesús nos llama a llevar la alegría y la consolación del Evangelio a todos los hombres, como auténticos testimonios suyos misericordiosos.

Al concluir este Año Jubilar, los invito a no cerrar las puertas de la misericordia de su corazón, sino a ser cada vez más pacientes, humildes y sencillos en la acogida de sus hermanos y hermanas».

Como había hecho en la víspera de su audiencia general, el Santo Padre renovó su saludo y bendición a los peregrinos neerlandeses:

«Saludo con afecto a los fieles provenientes de los Países Bajos, que participan en esta audiencia, en ocasión de la peregrinación jubilar de las Diócesis holandesas, acompañados de sus Obispos.

El Año Santo que termina ha sido un momento propicio para redescubrir la importancia de la misericordia de Dios en la vida cristiana.

Conquistados por Jesucristo seamos siempre mensajeros del amor de Dios en el mundo, practicando las obras de misericordia corporales y espirituales.

¡Que el Señor los bendiga a ustedes y a sus seres queridos!

En sus palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, el Papa recordó la importancia de la oración por los difuntos y rezó en particular por las víctimas del reciente terremoto en Italia:

«En el mes de noviembre, la liturgia nos invita a la oración por los difuntos. No olvidemos a cuantos nos han querido y que nos han precedido en la fe, así como a aquellos que nadie recuerda: el sufragio en la Celebración Eucarística es la mejor ayuda espiritual que podemos ofrecer a sus almas.

Recordemos con especial afecto a las víctimas del reciente terremoto en el Centro de Italia: oremos por ellas y por sus familiares y sigamos siendo solidarios con cuantos han sufrido daños»

 

Catequesis Papa Francisco sobre visitar a los enfermos y reclusos

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La vida de Jesús, sobre todo en los tres años de su ministerio público, ha sido un incesante encuentro con las personas. Entre ellas, un lugar especial lo han tenido los enfermos. ¡Cuántas páginas de los Evangelios narran estos encuentros! El paralítico, el ciego, el leproso, el endemoniado, el epiléptico, e innumerables enfermos de todo tipo… Jesús se ha hecho cercano a cada uno de ellos y los ha sanado con su presencia y la potencia de su fuerza sanadora. Por lo tanto, no puede faltar, entre las Obras de misericordia, aquella de visitar y asistir a las personas enfermas.

Junto a esta podemos poner también aquella de estar cerca a las personas que se encuentran en la cárcel. De hecho, sean los enfermos que los encarcelados viven en una condición que limita su libertad. ¡Y justamente cuando nos falta, nos damos cuenta de cuanto esta sea preciosa! Jesús nos ha donado la posibilidad de ser libres no obstante los límites de la enfermedad y de las restricciones. Él nos ofrece la libertad que proviene de su encuentro y del sentido nuevo que este encuentro trae a nuestra condición personal.

Con estas Obras de misericordia el Señor nos invita a un gesto de grande humanidad: el compartir. Recordemos estas palabras: el compartir. Quien está enfermo, muchas veces se siente solo. No podemos ocultar que, sobre todo en nuestros días, justamente en la enfermedad se tiene la experiencia más profunda de la soledad que atraviesa gran parte de la vida. ¡Una visita puede hacer sentir a la persona enferma menos sola y un poco de compañía es una óptima medicina! Una sonrisa, una caricia, un apretón de manos son gestos simples, pero muy importantes para quien se siente estar abandonado a sí mismo. ¡Cuántas personas se dedican a visitar a los enfermos en los hospitales o en sus casas! Es una obra de voluntariado impagable. Cuando es hecho en el nombre del Señor, entonces se convierte también en expresión elocuente y eficaz de misericordia. ¡No dejemos solas a las personas enfermas! No impidamos a ellos encontrar alivio, y a nosotros ser enriquecidos por la cercanía con quien sufre. Los hospitales son verdaderas “catedrales del dolor”, donde también se hace evidente la fuerza de la caridad que sostiene y siente compasión.

Con el mismo criterio, pienso a quienes están encerrados en la cárcel. Jesús no se ha olvidado ni siquiera de ellos. Poniendo la visita a los encarcelados entre las obras de misericordia, ha querido invitarnos, en primer lugar, a no hacernos jueces de nadie. Cierto, si uno está en la cárcel es porque se ha equivocado, no ha respetado la ley y la convivencia civil. Por eso en la prisión, está descontando su pena. Pero cualquier cosa pueda haber hecho un encarcelado, él es siempre amado por Dios. ¿Quién puede entrar en lo íntimo de su conciencia para entender que siente? ¿Quién puede comprender el dolor y el remordimiento? Es demasiado fácil lavarse las manos afirmando que se ha equivocado. Un cristiano está llamado más bien a hacerse cargo, para que quien se ha equivocado comprenda el mal realizado y vuelva a sí mismo. La falta de libertad es sin duda una de las privaciones más grandes para el ser humano. Si a esta se agrega el degrado por las condiciones a menudo sin humanidad en la cuales estas personas se encuentran viviendo, entonces es realmente el caso en el que un cristiano se siente provocado a hacer de todo para restituir su dignidad.

Visitar a las personas en la cárcel es una obra de misericordia que sobre todo hoy asume un valor particular para las diversas formas de justicialismo al cual estamos sometidos. Por lo tanto, nadie apunte el dedo contra alguien. En cambio, todos volvámonos instrumentos de misericordia, con actitudes de comunión y de respeto. Pienso a menudo en los encarcelados… pienso a menudo, los llevo en el corazón. Me pregunto qué los ha llevado a delinquir y cómo hayan podido ceder a las diversas formas del mal. Sin embargo, junto a estos pensamientos siento que tienen todos necesidad de cercanía y de ternura, porque la misericordia de Dios cumple prodigios. ¡Cuántas lágrimas he visto derramarse sobre las mejillas de prisioneros que quizás, jamás en su vida habían llorado! Y esto sólo porque se sintieron acogidos y amados.

Y no olvidemos que también Jesús y los apóstoles han tenido la experiencia de la prisión. En los relatos de la Pasión conocemos los sufrimientos a los cuales el Señor ha sido sometido: capturado, arrastrado como un malhechor, ridiculizado, flagelado, coronado con espinas… ¡Él, el único inocente! Y también San Pedro y San Pablo estuvieron en la cárcel (Cfr. Hech 12,5; Fil 1,12-17). El domingo pasado – que ha sido el domingo del Jubileo de los encarcelados – en la tarde ha venido a verme un grupo de encarcelados padanos. Yo les pregunté qué cosa habrían hecho al día siguiente, antes de regresar a Padua. Me han dicho: “Iremos a la cárcel Mamertina para compartir la experiencia de San Pablo”.

Es bello… escuchar esto me ha hecho bien. Estos encarcelados querían visitar a Pablo prisionero. Es una cosa bella. A mí me ha hecho bien. Y también allí, en prisión, ha rezado y evangelizado. Es conmovedora la página de los Hechos de los Apóstoles en la cual es relatada la reclusión de Pablo: se sentía sólo y deseaba que alguno de los amigos lo visitara (Cfr. 2 Tim 4,9-15). Se sentía solo porque la gran mayoría lo había dejado solo… el gran Pablo.

Estas obras de misericordia, como se ve, son antiguas, y sin embargo siempre actuales. Jesús ha dejado aquello que estaba haciendo para ir a visitar, a visitar, a la suegra de Pedro; una obra antigua de caridad. Jesús lo ha hecho. No caigamos en la indiferencia, sino volvámonos instrumentos de la misericordia de Dios. Todos nosotros podemos ser instrumentos de la misericordia de Dios y esto hará más bien a nosotros que a los demás porque la misericordia pasa a través de un gesto, una palabra, una visita y, esta misericordia es un acto para restituir alegría y dignidad a quien la ha perdido. Gracias.

Papa Francisco: El Día de los Difuntos nos invita a ir de la tristeza a la esperanza

El Papa visita cementerio de Roma en el día que la Iglesia recuerda a los difuntos

En la homilía de hoy, el Papa recordó que “Job estaba en la oscuridad, estaba ante la puerta de la muerte. En ese momento de angustia, dolor y sufrimiento Job proclama la esperanza. Yo sé que mi Redentor vive, y que resurgirá del polvo, y yo lo veré, yo mismo con mis ojos que lo contemplarán, y no otros”.

Como explicó el Santo Padre, “la tristeza se mezcla con la esperanza, y esto es todo lo que nosotros sentimos hoy en esta celebración. La memoria de los nuestros ante sus restos, y la esperanza”.

“Pero también sentimos que esta esperanza nos ayuda, porque todos nosotros tenemos que hacer este camino. Antes o después, todos. Con más o menos dolor, pero todos. Y al mismo tiempo, con la flor de la esperanza. Con aquella cadena que está anclada más allá, en la esperanza de la resurrección que no desilusiona”, enseñó.

“¿Y quién hizo primero ese camino? –Se preguntó el Pontífice–: Jesús. Nosotros caminamos el camino que Él ha hecho. El que nos ha abierto la puerta es Él mismo: Jesús. Con su cruz nos ha abierto la puerta de la esperanza. Nos ha abierto la puerta para entrar donde contemplaremos a Dios. Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo, y yo lo veré: Yo mismo. Mis ojos lo contemplarán, y no otros”.

El Papa concluyó con un mensaje de esperanza. “Volvamos hoy a casa con esta doble memoria, la memoria del pasado, de los nuestros que se fueron, y la memoria del futuro, del camino que nosotros tenemos que andar. Con la certeza, con la seguridad que brotó de los labios de Jesús: ‘Yo lo resucitaré en el último día’”, afirmó.