El Papa en Domingo de Ramos: ¡Ánimo! Abre el corazón a Dios y sentirás su consuelo

Pope on Palm Sunday: Don’t think about what you lack, but of the good you can do

En la Misa celebrada en la Basílica de San Pedro del Vaticano en este Domingo de Ramos, el Papa Francisco reconoció que ante el drama de la pandemia del coronavirus, COVID19, Jesús dice a cada uno: “Ánimo, abre el corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene”.

“Hoy, en el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan, frente a tantas expectativas traicionadas, con el sentimiento de abandono que nos oprime el corazón, Jesús nos dice a cada uno: ‘Ánimo, abre el corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene’”, alentó el Papa.

El Santo Padre presidió este 5 de abril la Eucaristía en el interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, y no en la Plaza como es tradicionalmente, debido a las medidas adoptadas por las autoridades italianas ante la pandemia del coronavirus, COVID19.

En esta ceremonia que dio inicio a la Semana Santa, el Papa Francisco caminó de la sacristía hasta el altar de la cátedra en donde se llevó a cabo el tradicional rito del Domingo de Ramos, allí, el Papa bendijo simbólicamente unos olivos en macetas que estaban colocados frente al altar, pero no se realizó ninguna procesión con ramos, ni hubo tampoco procesión en el ofertorio.

Además, el Santo Padre bendijo con el incienso las dos imágenes que estuvieron presentes en el momento extraordinario de la Bendición Urbi et Orbi del pasado 27 de marzo: el ícono bizantino de la Salus Populi Romani y el Crucifijo de San Marcelo.

Imitar ejemplo de servicio de Jesús

En su homilía, el Pontífice recordó que “el Señor nos sirvió hasta el punto de experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el abandono” y añadió que “Jesús sufrió la traición del discípulo que lo vendió y del discípulo que lo negó”.

Por ello, el Santo Padre señaló que “cuando nos sintamos entre la espada y la pared, cuando nos encontremos en un callejón sin salida, sin luz y sin escapatoria, cuando parezca que ni siquiera Dios responde, recordemos que no estamos solos. Jesús experimentó el abandono total, la situación más ajena a Él, para ser solidario con nosotros en todo. Lo hizo por mí, por ti, para decirte: ‘No temas, no estás solo. Experimenté toda tu desolación para estar siempre a tu lado’, indicó.

Verdaderos héroes que salen a la luz en estos días

Además, el Papa dirigió un mensaje especial a los jóvenes con ocasión de la 35º Jornada Mundial de la Juventud a nivel diocesano con el tema “¡Joven, a ti te digo, levántate!” (Lc 7,14) en que los animó a mirar “a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días” porque “no son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás”.

“Siéntanse llamados a jugarse la vida. No tengan miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganarán! Porque la vida es un don que se recibe entregándose. Y porque la alegría más grande es decir, sin condiciones, sí al amor. Como lo hizo Jesús por nosotros”, expresó el Papa.

En esta línea, el Santo Padre invitó a reflexionar en “¿cómo nos sirvió el Señor?” ya que “dando su vida por nosotros. Él nos ama, puesto que pagó por nosotros un gran precio” y agregó que “su amor lo llevó a sacrificarse por nosotros, a cargar sobre sí todo nuestro mal”.

“Esto nos deja con la boca abierta: Dios nos salvó dejando que nuestro mal se ensañase con Él. Sin defenderse, sólo con la humildad, la paciencia y la obediencia del siervo, simplemente con la fuerza del amor. Y el Padre sostuvo el servicio de Jesús, no destruyó el mal que se abatía sobre Él, sino que lo sostuvo en su sufrimiento, para que sólo el bien venciera nuestro mal, para que fuese superado completamente por el amor. Hasta el final”, afirmó.

Traición y abandono

Al referirse al relato del Evangelio de la pasión de Jesucristo, el Pontífice explicó que “el Señor nos sirvió hasta el punto de experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el abandono”.

Pensemos en las traiciones pequeñas o grandes que hemos sufrido en la vida. Es terrible cuando se descubre que la confianza depositada ha sido defraudada. Nace tal desilusión en lo profundo del corazón que parece que la vida ya no tuviera sentido. Esto sucede porque nacimos para amar y ser amados, y lo más doloroso es la traición de quién nos prometió ser fiel y estar a nuestro lado. No podemos ni siquiera imaginar cuán doloroso haya sido para Dios, que es amor”.

Por ello, animó a examinarnos interiormente porque “si somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de nuestra infidelidad. Cuánta falsedad, hipocresía y doblez. Cuántas buenas intenciones traicionadas. Cuántas promesas no mantenidas. Cuántos propósitos desvanecidos”.

“El Señor conoce nuestro corazón mejor que nosotros mismos, sabe que somos muy débiles e inconstantes, que caemos muchas veces, que nos cuesta levantarnos de nuevo y que nos resulta muy difícil curar ciertas heridas”.

En este sentido, el Papa animó a mirar el Crucifjo para meditar en que Jesús “nos curó cargando sobre sí nuestra infidelidad, borrando nuestra traición. Para que nosotros, en vez de desanimarnos por el miedo al fracaso, seamos capaces de levantar la mirada hacia el Crucificado, recibir su abrazo y decir: ‘Mira, mi infidelidad está ahí, Tú la cargaste, Jesús. Me abres tus brazos, me sirves con tu amor, continúas sosteniéndome… Por eso, ¡sigo adelante!’”.

“Queridos hermanos y hermanas: ¿Qué podemos hacer ante Dios que nos sirvió hasta experimentar la traición y el abandono? Podemos no traicionar aquello para lo que hemos sido creados, no abandonar lo que de verdad importa. Estamos en el mundo para amarlo a Él y a los demás. El resto pasa, el amor permanece”, recordó Francisco.

Pedir la gracia de vivir para servir

Luego, el Santo Padre explicó -refiriéndose a la pandemia del coronavirus- que “el drama que estamos atravesando nos obliga a tomar en serio lo que cuenta, a no perdernos en cosas insignificantes, a redescubrir que la vida no sirve, si no se sirve. Porque la vida se mide desde el amor.”

“De este modo, en casa, en estos días santos pongámonos ante el Crucificado, que es la medida del amor que Dios nos tiene. Y, ante Dios que nos sirve hasta dar la vida, pidamos la gracia de vivir para servir. Procuremos contactar al que sufre, al que está solo y necesitado. No pensemos tanto en lo que nos falta, sino en el bien que podemos hacer”, animó.

Por último, el Papa Francisco destacó que “el Padre, que sostuvo a Jesús en la Pasión, también a nosotros nos anima en el servicio. Es cierto que puede costarnos amar, rezar, perdonar, cuidar a los demás, tanto en la familia como en la sociedad; puede parecer un vía crucis. Pero el camino del servicio es el que triunfa, el que nos salvó y nos salva la vida”, concluyó.

Por Navidad, el Papa envía 6 millones de euros a Ucrania ante crisis humanitaria

Desde abril de 2014, sectores orientales de Ucrania que buscan su separación para anexarse a la vecina Rusia se han enfrentado con las fuerzas armadas del país.

En un comunicado dado a conocer este viernes 23 de diciembre, el Pontificio Consejo Cor Unum señala que el dinero llegará a más de 2 millones de beneficiarios sin distinción de religión, confesión o pertenencia étnica, en particular en las regiones de Donetsk y Lugansk, Zaporizhia, Kharkiv y Dnepropetrovsk.

El dinero fue recaudado en una colecta alentada por el Santo Padre el 24 de abril de 2016 en todas las iglesias de Europa en pro de las personas afectadas por el conflicto.

La Santa Sede, a través del Pontificio Consejo Cor Unum, coordinó la constitución de un comité técnico en el lugar, presidido por Mons. Jan Sobilo, Obispo Auxiliar de Kharkiv-Zaporizhia, en colaboración con el Nuncio Apostólico en Ucrania, Mons. Claudio Gugerotti.

Desde el inicio de sus actividades en julio, el comité con sede en Zaporizhia, ha seleccionado y valorado diversos proyectos de ayuda presentados por organismos de caridad cristiana y agencias internacionales.

Ahora el comité financiará 20 proyectos “de gran alcance”, hasta por 250 mil euros cada uno; y 39 iniciativas de solidaridad, hasta por 20 mil euros cada una.

Según un reciente informe de la Oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el conflicto en Ucrania iniciado en abril de 2014 ha dejado, hasta el 1 de diciembre de 2016, un total de 9.758 muertos y 22.779 heridos.